Ingresos: por qué en Mendoza sigue conviniendo terminar los estudios
De acuerdo a la última Encuesta de Calidad de Vida entre la población mendocina, la brecha en los niveles de ingreso está directamente relacionada con el nivel de formación alcanzado. La incidencia de las políticas educativas. Y la alerta del analfabetismo funcional.
Ya conocemos que en la población de 15 años y más se observa que el 42 por ciento que reside en zonas urbanas no ha completado la educación básica obligatoria (es decir, la secundaria completa).
También conocemos que en las zonas rurales, este porcentaje asciende significativamente al 68,9 por ciento.
Estos datos son extraídos del informe de la Encuesta Condiciones de Vida (ECV) del año 2024, el último registro de esta compulsa diseñada por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) que tiene por finalidad caracterizar las condiciones de vida objetivas de los hogares mendocinos y de sus integrantes, según consigna el mismo informe oficial.
La ECV abarca aspectos tales como: características de la vivienda y de su entorno, características sociodemográficas de los/as integrantes del hogar, salud, educación, trabajo remunerado, trabajo no remunerado, uso del tiempo y estrategias de los hogares para hacer frente a sus necesidades.
Este panorama lo expusimos en el artículo de la serie de informes #Abrelatas del domingo 3. Los niveles máximos educativos alcanzados por la población desagregados por edad espacio territorial y nivel de enseñanza son preocupantes porque denotan el declive del interés por finalizar los distintos periodos de formación.
Terminalidad versus abandono
Reveamos los gráficos que ya mostramos, pero insistimos para tomar conciencia de la situación en un momento que se presenta como de cambio de matriz económica y donde el conocimiento será uno de los factores para definir el futuro del desarrollo de las personas.
En los dos cuadros se hace notar que en las zonas urbanas la población de 15 años y más alcanza niveles educativos más altos que en las zonas rurales.
Vamos a los ingresos
Por eso la relevancia de este informe del Memo es para destacar la brecha actual de ingresos entre quienes tienen ocupaciones productivas y sus respectivos niveles educativos formales
Vean este cuadro que evidencia el nivel de ingresos de las personas y su correlato con el nivel de formación logrado en su recorrido educativo en Mendoza.
El análisis muestra que a nivel provincial el ingreso de las personas con mayor nivel de instrucción formal supera a las personas menos instruidas, alcanzando una diferencia entre ambos grupos de 327,8 por ciento. El cálculo está hecho sobre ingresos de hace un año y medio.
Comparaciones no odiosas
En la comparación por zona, las personas que habitan en zonas urbanas tienen ingresos más altos que quienes viven en zonas rurales, excepto el grupo de personas con menor instrucción formal que presentan ingresos más elevados en la zona rural.
• La menor diferencia entre zonas se da en las personas con primario completo/secundario incompleto, con ingresos 4,6 por ciento superiores en la zona urbana respecto de la rural.
• En cambio, la mayor diferencia de ingresos entre zonas (24,7 por ciento) se da en las personas con el máximo nivel de instrucción. En el caso del análisis por regiones, Gran Mendoza es la que presenta la mayor diferencia de ingresos, con un 418,9 por ciento entre las personas más instruidas y las menos instruidas formalmente.
• Le siguen en orden decreciente Valle de Uco, con una diferencia de 278,6 por ciento; en el Este, con 249 por ciento; en el Noroeste, con 238,3 por ciento, y en último lugar, en el Sur, con un 139,1 por ciento de diferencia de ingresos medios entre quienes tienen el mayor nivel de instrucción respecto de quienes tienen el menor nivel de preparación formal.
• La brecha es pronunciada y resulta lógica de acuerdo al nivel de capacidad para asumir labores de responsabilidad acorde a esa formación. El punto está en las oportunidades de las personas para alcanzar el máximo de sus potencialidades.
Concepto oficial y la sombra del analfabeto funcional
Extraigo un párrafo central de un texto aportado por la DGE para estos informes periodísticos del Memo. Para quienes ya lo leyeron, repasen la idea de la formación obligatoria expresada por el gobierno escolar, por favor.
La decisión de priorizar la enseñanza de la Matemática y las áreas críticas responde a un objetivo central de movilidad social ascendente. Los datos muestran que, en promedio, un ciudadano con nivel superior completo puede triplicar sus ingresos respecto de quien no finalizó el secundario. Al fortalecer estas competencias, no solo buscamos que los estudiantes permanezcan en la escuela, donde la gestión estatal contiene a casi 8 de cada 10 adolescentes, sino que egresen con herramientas reales para transformar su trayectoria vital.
Ahora bien, conociendo el rumbo que expresa el ministro de Educación, Tadeo García Zalazar, no perdamos de vista los déficits, las fugas del mismo sistema que se registran en las mismas estadísticas oficiales. El abandono escolar, secundario y superior es una alerta para el futuro provincial.
Deberíamos tomar conciencia de que hay un nivel de ignorancia poblacional cada vez más consolidado que no está censado aún y que es el llamado analfabetismo funcional. Es notable este fenómeno que se esparce como una mancha entre las generaciones en formación.
A propósito, así define el analfabetismo la Magister en Administración de Empresas Ileana Chirino, catedrática de la Universidad Nacional de Villa Mercedes:
El analfabeto absoluto es la persona que no sabe leer ni escribir en absoluto, y el analfabeto funcional son los individuos que, aunque saben leer y escribir frases sencillas, no dominan la técnica de la lectoescritura ni tampoco tienen conocimientos básicos de matemáticas y aritmética.