Endeudados, pero dispuestos a pagar: los argentinos piden cuotas más accesibles y menos presión financiera
Un estudio revela que la mayoría de las personas con deudas no busca condonaciones, sino tasas más bajas, refinanciación y planes adaptados a sus ingresos. La morosidad crece junto con el desgaste emocional y la sensación de soledad frente al sistema financiero.
El endeudamiento dejó de ser una situación excepcional para convertirse en parte de la vida cotidiana de millones de argentinos. Según el último Estudio de Medios de Pago elaborado por D'Alessio IROL, seis de cada diez personas mantienen actualmente algún compromiso financiero con bancos, tarjetas, billeteras virtuales o comercios.
El informe muestra que la deuda ya no está vinculada solamente a créditos importantes o emergencias económicas. Hoy atraviesa gastos corrientes, compras en cuotas, pago de servicios y hasta préstamos entre familiares y conocidos.
En medio de ese escenario, el relevamiento pone el foco en una pregunta central: qué esperan quienes están endeudados. Y la respuesta contradice parte del debate político y financiero actual. La mayoría no pide dejar de pagar, sino acceder a condiciones más razonables para poder regularizar su situación.
De acuerdo con la encuesta, las principales demandas pasan por tasas de interés más bajas, reducción o congelamiento de intereses y cuotas más accesibles aunque impliquen plazos más largos. También aparecen pedidos de planes adaptados a la capacidad real de pago y mecanismos para unificar distintas deudas en una sola entidad.
Los números reflejan esa tendencia. Entre quienes tienen deudas, el 33% considera que la solución pasa por bajar las tasas de interés; el 26% reclama reducción o congelamiento de intereses; el 25% prioriza cuotas más bajas a mayor plazo; y el 22% pide esquemas ajustados a sus ingresos. Apenas el 17% plantea como principal alternativa una quita parcial de la deuda.
Para Nora D'Alessio, directora de Investigación de D'Alessio IROL, el dato refleja que todavía persiste una fuerte cultura de cumplimiento entre los argentinos, aunque crece el agotamiento frente a sistemas de financiamiento que muchos perciben como imposibles de terminar de pagar.
El trabajo también muestra cómo cambió la composición del endeudamiento. Las tarjetas de crédito bancarias siguen encabezando el ranking, utilizadas por el 64% de las personas con deudas. Luego aparecen las compras financiadas en comercios, con 22%; los préstamos personales bancarios, con 18%; y las deudas con familiares o amigos, también con 18%.
Las billeteras virtuales ganan cada vez más espacio dentro de ese esquema. Plataformas como Mercado Pago y Ualá ya representan el 14% de las deudas registradas en el estudio.
En muchos casos, las familias comenzaron a superponer acreedores para sostener pagos mensuales. Una práctica cada vez más habitual es tomar préstamos personales con tasas más bajas para cancelar saldos de tarjetas de crédito que se volvieron difíciles de afrontar, especialmente entre quienes recurrieron reiteradamente al pago mínimo.
El informe define este fenómeno como una transformación cultural: la deuda se volvió "doméstica, fragmentada y permanente", impactando no solo en la economía familiar sino también en la manera de consumir, organizar gastos y proyectar el futuro.
El desgaste emocional aparece como otro de los factores más relevantes. Aunque el 34% de los encuestados cree que podrá salir adelante con el tiempo, el 22% siente que permanece estancado y un 18% directamente considera que la deuda ya lo superó y no encuentra una salida posible.
La percepción de soledad también atraviesa el informe. Cuando se consultó quién podría ayudarlos a resolver sus problemas financieros, el 31% respondió que solo confía en sí mismo. Un 25% aseguró que nadie puede ayudarlo, mientras que apenas el 18% mencionó a bancos o tarjetas como posibles aliados. Las billeteras virtuales apenas alcanzaron el 2%.
Para los especialistas, estos datos muestran un fuerte deterioro en la relación entre clientes y sistema financiero. Muchas personas sienten que fueron incentivadas a consumir o financiarse por encima de sus posibilidades reales y terminan responsabilizando parcialmente a las propias entidades por la situación de endeudamiento.
En ese contexto, el informe advierte que las políticas tradicionales de cobranza podrían terminar profundizando el problema si no incluyen propuestas más flexibles y personalizadas. La falta de atención humana, la reducción de límites de crédito sin explicaciones claras y la ausencia de alternativas concretas generan frustración y debilitan la voluntad de pago.
Mientras tanto, bancos y fintech comenzaron a desplegar nuevos esquemas de refinanciación apoyados en la baja reciente de tasas de interés. Paralelamente, en el Congreso avanzan distintos proyectos impulsados por la oposición que buscan establecer topes a las tasas, ampliar plazos y regular mecanismos de refinanciación.
Sin embargo, dentro del sistema financiero persiste preocupación sobre el impacto de ese tipo de medidas. Las entidades sostienen que regulaciones demasiado rígidas podrían terminar restringiendo aún más el acceso al crédito.
El estudio concluye que el principal reclamo de los argentinos endeudados no es dejar de pagar, sino encontrar una forma viable de hacerlo sin quedar atrapados indefinidamente en un ciclo de refinanciaciones, intereses y cuotas cada vez más difíciles de sostener.