Las petroleras evalúan subir las naftas tras el fin del acuerdo de YPF
El esquema que frenó durante 45 días el impacto de la suba internacional del petróleo vence esta semana. Las empresas analizarán si trasladan a los surtidores el alza del crudo y la reciente actualización de impuestos.
Las principales compañías petroleras del país se reunirán este lunes para definir cómo continuará la política de precios de los combustibles luego del vencimiento del mecanismo de contención impulsado por YPF, que durante las últimas semanas permitió amortiguar el impacto de la volatilidad internacional del petróleo sobre los surtidores locales.
El acuerdo, vigente desde el 1° de abril y con duración de 45 días, expira este viernes. La iniciativa había sido diseñada para evitar que el fuerte salto del precio internacional del crudo se trasladara automáticamente a las estaciones de servicio argentinas en medio de la escalada global generada por las tensiones geopolíticas.
El CEO de YPF, Horacio Marín, confirmó que este lunes habrá una reunión entre las compañías más importantes del sector para evaluar el escenario y definir eventuales ajustes en los precios de las naftas y el gasoil.
El esquema incluía a empresas como Shell, Axion Energy y Puma Energy, entre otras. Bajo ese sistema, las refinadoras compraban petróleo tomando como referencia los valores de marzo de 2026, cuando el barril rondaba los USD 70, aunque el Brent llegó a superar los USD 120 en algunos momentos de la crisis internacional.
Ver: Marín afirmó que YPF amortigua la suba del crudo: "Se traslada lo mínimo a los consumidores"
La diferencia entre el precio real y el valor acordado quedaba asentada en cuentas compensadoras que debían regularizarse más adelante si el mercado internacional se estabilizaba.
En los últimos días, el petróleo mostró cierta baja producto de las negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán. Tanto el Brent como el WTI retrocedieron entre 10% y 12%. El WTI llegó a ubicarse en torno a USD 95 por barril, mientras que el Brent descendió hasta los USD 101.
La caída se produjo luego del anuncio de un memorándum de entendimiento entre Washington y Teherán para abrir un período de negociación de 30 días. Sin embargo, persiste cautela en el mercado energético internacional porque todavía no existe una definición sobre aspectos sensibles vinculados al programa nuclear iraní.
A ese escenario se suma otro factor que presiona sobre los surtidores: la actualización de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono dispuesta por el Gobierno nacional.
La medida fue oficializada el 30 de abril y comenzó a regir el 1° de mayo. El ajuste implicó una suba del 0,5% en esos tributos, aunque todavía no está claro cuánto de ese incremento fue absorbido por las compañías y cuánto podría trasladarse al consumidor final.
Según cálculos de Sebastián Domínguez, titular de SDC Asesores Tributarios, la carga impositiva aumentó unos $11,035 por litro. El impuesto total sobre combustibles pasó de $345,541 a $355,939 por litro, mientras que el componente correspondiente al CO2 avanzó desde $15,437 hasta $16,074.
Dentro de la estructura de precios local, el petróleo representa aproximadamente el 40% del valor final que pagan los consumidores en las estaciones de servicio. El restante 60% corresponde a impuestos, refinación, logística, biocombustibles y márgenes comerciales.
Las empresas deberán definir ahora si trasladan total o parcialmente esos mayores costos. En el sector no descartan que, de aplicarse íntegramente los incrementos pendientes, la nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires pueda superar los $2.000 por litro.
Mientras tanto, el mercado interno muestra señales de debilidad. De acuerdo con datos difundidos por Surtidores, las ventas de combustibles registraron una caída interanual de 1,8% en marzo. En el caso de la nafta súper, el retroceso alcanzó el 4,1%.
La baja del consumo responde principalmente a la pérdida de poder adquisitivo y a una menor utilización de vehículos particulares, especialmente en provincias del interior del país.
Justamente, esa desaceleración de la demanda fue uno de los factores que llevó a las petroleras a implementar el esquema de "amortiguación" durante abril, buscando evitar un impacto brusco sobre los consumidores en medio de un contexto internacional extremadamente volátil.
El mecanismo involucró a distintos segmentos de la industria: productores puros como Tecpetrol, Pluspetrol y Fénix; refinadoras como Raízen y Trafigura; y compañías integradas como YPF, Puma Energy y Axion Energy.
Actualmente, el Brent cotiza cerca de USD 104,49 por barril. Aunque el conflicto internacional mostrara cierta distensión en las próximas semanas, dentro del sector consideran poco probable un regreso a los niveles previos a la crisis, cuando el crudo rondaba los USD 60. La mayoría de las proyecciones privadas ubica ahora un piso cercano a los USD 90 por barril para los próximos meses.