Menescaldi: "Las tarifas subieron más que los salarios y eso golpea el consumo"
El economista de EcoGo aseguró que el ajuste de los servicios públicos todavía no terminó y advirtió que la recuperación económica "va a ser más larga de lo que piensa el Gobierno".
El fuerte aumento de las tarifas de luz, gas y transporte volvió a instalar el debate sobre cuánto pesan hoy los servicios públicos en el bolsillo de los argentinos. Para el economista Sebastián Menescaldi, director de la consultora EcoGo, el problema central es que el reacomodamiento de precios llegó en medio de una economía estancada y con salarios que no logran recuperarse.
"Uno de los cambios importantes que tuviste con el nuevo gobierno es un cambio en los precios relativos", explicó durante una entrevista en el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post. Según detalló, la administración de Javier Milei avanzó en una corrección de tarifas que durante años estuvieron sostenidas por subsidios estatales.
"Lo que estaban buscando hacer era que cada uno sepa el valor de las cosas que paga y que los precios no estén distorsionados por subsidios que está dando el gobierno", sostuvo. Y agregó que había subsidios "justos" y otros "bastante discutibles".
Sin embargo, remarcó que el impacto sobre los hogares se siente porque los ingresos no acompañaron esa actualización. "Nuestro salario en términos reales no creció, estos servicios crecieron y evidentemente todos hemos tenido que, para poder pagar los servicios públicos, dejar de consumir otra cosa", afirmó.
En ese sentido, explicó que el ingreso disponible de las familias cayó con fuerza. "Luego de haber pagado los servicios públicos, nuestro ingreso disponible es menor", resumió.
Menescaldi consideró que el esquema anterior era insostenible por el peso fiscal de los subsidios y defendió la necesidad de sincerar precios, aunque reconoció el costo social de la transición. "El sistema anterior no era sostenible", aseguró, aunque admitió que hoy "realmente nos cuesta pagar la luz, el gas".
Ver: Según Eco Go, la inflación de enero rondará el 2,3%, pero será difícil cumplir con el 18% de inflación anual
El economista recordó que hasta 2023 las facturas tenían un peso muy bajo sobre el presupuesto familiar. "Pagabas lo mismo que una pizza, un café pagaba la cuenta de luz. Bueno, eso hoy lamentablemente no ocurre", señaló.
Para Menescaldi, la situación actual se parece más a la lógica internacional de precios energéticos. "Esto de saber cuánto vale es lo que ocurre a nivel global. Todos saben cuánto vale la luz, el gas y la electricidad", indicó. Y agregó: "Es un esquema que para mí es más justo, aunque doloroso".
Además, advirtió que el proceso de actualización tarifaria todavía no terminó. "Yo creo que todavía algo más falta", sostuvo, y alertó que el escenario se complica por la suba internacional de la energía derivada de la crisis global.
"Se nos van a juntar las dos cosas", dijo al explicar que coinciden la reducción de subsidios locales y el aumento del costo internacional del petróleo y la energía. Como ejemplo, señaló que actualmente "la inflación corre al 32% y el aumento de los precios regulados crece al 43%".
El especialista explicó que el Gobierno redujo de manera drástica la asistencia estatal al sector energético. "Los subsidios que eran tres puntos del PBI los bajó a un punto del PBI", detalló, y recordó que la intención oficial era continuar reduciéndolos este año.
Consultado sobre cómo impactan las tarifas en el índice de inflación, Menescaldi reconoció que existen dificultades metodológicas para medir correctamente el peso de los servicios públicos en la canasta real de los hogares.
"No es una cuenta muy fácil de hacer", explicó. También señaló que todavía hay incertidumbre sobre cómo se computarán algunos cambios, como posibles modificaciones en el régimen de zona fría.
Aun así, sostuvo que el proceso de sinceramiento tarifario ya está cerca de un punto de equilibrio. "No falta mucho, ya estamos llegando a un momento donde el precio es de equilibrio", afirmó. Pero enseguida aclaró cuál es el problema de fondo: "Lo que sí nos estaría faltando es que crezcan los salarios".
Según detalló, hoy los servicios públicos representan entre el 10% y el 12% del ingreso de una familia promedio. En contraste, recordó que en 2023 ese peso había caído al 3% del salario, mientras que en 2001 rondaba el 17%.
Sobre la marcha general de la economía, Menescaldi se mostró mucho más cauto que el optimismo que transmite el Gobierno. "La transición lamentablemente va a ser más larga de lo que piensa el gobierno", advirtió.
Aunque consideró que el modelo económico podría mostrar resultados positivos más adelante, estimó que un verdadero crecimiento recién podría verse hacia 2028. "No tenés motores de crecimiento", afirmó, y enumeró problemas como la falta de crédito, la caída del consumo, el estancamiento del empleo y la debilidad de la inversión.
"El consumo lo vemos muy parado porque no tiene factores que lo puedan impulsar", explicó. Y agregó que, salvo por el impacto positivo de una mejor cosecha, "el resto de la economía no se está moviendo mucho más".
También describió un clima de incertidumbre entre comerciantes y empresarios. "Cuando hablás con un empresario o alguien que tiene un comercio, están todos buscando la manera de poder seguir", señaló.
En clave política, Menescaldi consideró que la evolución económica puede convertirse en un problema para el oficialismo de cara a las elecciones legislativas. "La política y la parte financiera el gobierno la está manejando, pero tiene la economía y las encuestas en contra", analizó.
Finalmente, descartó que la inflación pueda llegar rápidamente a cero. "Lamentablemente no llegamos", respondió al ser consultado sobre la posibilidad de perforar el 2% mensual en el corto plazo.
Según sus proyecciones, la inflación promedio se mantendrá cerca de ese nivel durante el resto del año. "Va a costar bajar ese dos", concluyó.