El crédito privado alcanzó un récord de ocho años, aunque crece la mora en hogares
El financiamiento bancario volvió a expandirse tras el cambio de política económica y ya representa el 60% de los depósitos del sistema. Sin embargo, aumentan los problemas de pago en préstamos personales y tarjetas.
El sistema financiero argentino mostró una fuerte recuperación del crédito al sector privado durante los últimos dos años, impulsada por la estabilización macroeconómica y el cambio en la política monetaria. Según datos del Banco Central analizados por la fundación Libertad y Progreso, la relación entre préstamos al sector privado y depósitos bancarios alcanzó el 60% hacia fines de mayo, el nivel más alto desde 2018.
El dato implica que, por cada $100 depositados en bancos, unos $60 terminan canalizados hacia empresas y familias. La cifra marca un salto importante respecto de comienzos de 2024, cuando ese indicador apenas llegaba al 30%.
Especialistas atribuyen la recuperación a la eliminación del financiamiento monetario del déficit fiscal, la desaceleración de la inflación y la normalización parcial del mercado cambiario, factores que permitieron a las entidades financieras reducir su exposición al Estado y volver a prestar al sector privado.
Durante los últimos años del esquema económico anterior, buena parte de los recursos bancarios se concentraban en instrumentos vinculados al financiamiento del Tesoro, en un contexto atravesado por alta inflación, controles cambiarios y restricciones financieras.
Con el nuevo escenario, los bancos comenzaron a redireccionar sus carteras hacia créditos productivos y consumo privado. Para el economista Iván Cachanosky, de Libertad y Progreso, el crecimiento del crédito responde directamente al cambio de incentivos económicos. Según planteó, la mejora no es casual sino consecuencia de la reducción del déficit y el freno a la emisión monetaria para financiar al Estado.
Aun así, el actual nivel de intermediación financiera sigue lejos de los registros históricos de la Argentina. Durante la década de los noventa, la relación entre préstamos y depósitos superaba el 90%, mientras que antes de la crisis de 2001 se ubicaba por encima del 70%.
La comparación regional también deja al país rezagado. En economías como Chile o Brasil, el crédito al sector privado representa más del 70% del Producto Bruto Interno, mientras que en la Argentina apenas ronda el 15%.
Sin embargo, el crecimiento del financiamiento vino acompañado por un deterioro en los niveles de morosidad, especialmente entre los hogares.
El último Informe de Bancos del Banco Central de la República Argentina mostró que el porcentaje de préstamos irregulares del sector privado alcanzó el 7% en marzo de 2026, cinco puntos por encima del nivel registrado un año antes.
El mayor deterioro se observó en el segmento de personas físicas. La mora en créditos destinados a hogares pasó del 3,3% al 11,5% en apenas doce meses, un nivel que no se registraba desde hace más de veinte años.
Dentro de esa cartera, los préstamos personales exhibieron el cuadro más complicado: el 14,2% presenta atrasos o incumplimientos. Las tarjetas de crédito mostraron una irregularidad del 11,7%, mientras que los créditos prendarios alcanzaron el 6,9%. En los hipotecarios, la mora se mantuvo considerablemente más baja, en torno al 1,4%.
En el caso de las empresas, el nivel de incumplimiento llegó al 3,1%, también con una suba interanual.
Analistas de la consultora LCG explicaron que el incremento de la morosidad responde a una combinación de tasas de interés todavía elevadas y salarios reales que no logran recomponerse con suficiente velocidad. En ese contexto, las deudas dejan de licuarse con la inflación y se vuelven más difíciles de afrontar para muchas familias.
De todos modos, algunos bancos y firmas del sector financiero observan señales de desaceleración en el deterioro. Indicadores recientes muestran que el crecimiento de la mora comenzó a estabilizarse desde fines de 2025, tanto en entidades tradicionales como en fintech, donde los niveles de irregularidad siguen siendo significativamente más altos.