Entrevista

Salto de la morosidad: ponen en duda el alcance de los créditos del Banco Nación para refinanciar deudas

El economista Martín Burgos advirtió que el aumento de atrasos en tarjetas y préstamos puede transformarse en un "problema sistémico". Aunque valoró la reacción oficial, cuestionó las tasas ofrecidas por el Banco Nación y aseguró que "siguen siendo muy altas" para familias ya endeudadas.

Durante una entrevista en el programa " A pesar de las llamas" por Radio Post, el economista Martín Burgos analizó el nuevo esquema de refinanciación anunciado por la entidad y advirtió que el deterioro en la capacidad de pago ya muestra cifras preocupantes, especialmente en tarjetas de crédito y préstamos otorgados por fintech.

"Estamos ante una situación en la cual la mora de las familias está llegando a un punto muy importante con los bancos", señaló. Y detalló: "Estamos hablando de casi 13% de morosidad en tarjetas de crédito. Y si vamos a las fintech, estamos hablando de 25%".

Para Burgos, la velocidad con la que crece el incumplimiento puede derivar en un escenario más complejo. "Puede volverse un problema sistémico", alertó.

El economista explicó que la situación no solo afecta a quienes dejaron de pagar, sino también a las propias entidades financieras, que comienzan a acumular pérdidas por créditos incobrables. "Para los bancos la mora es un agujero en el balance", sostuvo, aunque aclaró que el impacto no es igual para todas las empresas del sector. "Para el Banco Nación no está en juego su supervivencia, pero para algunas fintech chiquitas eso puede llegar a ser un problema", afirmó.

El programa anunciado por el Banco Nación contempla préstamos a tasa fija y plazos largos para cancelar deudas financieras. Según se informó, la línea ofrece financiamiento de hasta $10 millones para refinanciar saldos de tarjetas de crédito con mora inferior a 90 días, a un plazo máximo de 60 meses y con una tasa nominal anual del 35%.

Además, existen alternativas para deudas con atrasos mayores, aunque sujetas a evaluación crediticia. En el caso de otros préstamos, los montos pueden llegar hasta $100 millones, con plazos de hasta 72 meses, una tasa nominal anual cercana al 65% y un costo financiero total que ronda el 115%.

Burgos consideró positiva la decisión del Gobierno de intervenir frente al problema, pero cuestionó las condiciones financieras del esquema. "Es una respuesta que va en el buen sentido", afirmó. Sin embargo, advirtió: "Son tasas bastante altas para alguien que ya tiene problemas de financiamiento".

El economista remarcó que el objetivo del programa es reemplazar deudas más caras por otras relativamente más bajas, aunque aclaró que eso no resuelve completamente el problema de fondo. "Te dan un préstamo a una tasa menor que la que estás pagando en la tarjeta para cubrir ese saldo impago. El tema es que la tasa sigue siendo alta", explicó.

También puso el foco sobre los intereses punitorios, que suelen agravar rápidamente el monto original de las deudas. "Los intereses punitorios terminan siendo un problema muy grande", señaló.

En ese contexto, mencionó que existen proyectos en el Congreso impulsados por sectores de la oposición que plantean esquemas más agresivos de alivio financiero. Entre las iniciativas aparecen topes a las tasas de refinanciación cercanos al 30% anual y propuestas para reducir o incluso eliminar intereses punitorios.

"Eso tendría más lógica con una inflación que este año podría estar entre 30% y 40%", sostuvo Burgos.

Como ejemplo, explicó que una deuda de $6 millones podría transformarse en cuotas cercanas a los $300.000 mensuales durante tres años bajo algunos de los proyectos legislativos en discusión. "Lo que hoy representa varios sueldos podría pasar a resolverse de una manera mucho más manejable", afirmó.

Otro de los puntos que marcó el economista fue la complejidad de los casos donde las personas acumulan deudas en distintas entidades al mismo tiempo. "La gente suele endeudarse en varios lugares a la vez y termina en mora en varios bancos simultáneamente", indicó.

Según describió, muchos clientes que pierden acceso al crédito bancario tradicional terminan recurriendo a fintech o plataformas virtuales con tasas todavía más elevadas. "El que ya no tiene más cupo en el banco va a una fintech, que cobra mucho más caro", explicó.

Burgos también planteó dudas operativas sobre el funcionamiento concreto del esquema lanzado por el Banco Nación y señaló que todavía no está claro si la refinanciación alcanzará solamente a clientes propios o también a personas con deudas en otras entidades.

"Generalmente los bancos hacen esto con sus propias deudas", indicó. Aunque admitió que todavía faltan precisiones oficiales sobre cómo se implementará el programa.

Sí destacó un aspecto central del mecanismo: el dinero del préstamo no queda disponible para el cliente sino que se utiliza directamente para cancelar pasivos previos. "Es una deuda cuyo único fin es pagar otras deudas", resumió.

Finalmente, Burgos consideró que el Banco Nación podría funcionar como referencia para el resto del sistema financiero. "Opera como líder. Al ser el banco más grande del país, se supone que los otros bancos deberían ponerse a tono con lo que proponga", concluyó.

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