Reservas: el FMI redujo la exigencia al BCRA
El organismo redujo en US$11.800 millones la exigencia de acumulación de divisas para junio. Con compras por más de US$9.000 millones en lo que va de 2026, el Banco Central quedó mejor posicionado para alcanzar los objetivos acordados.
El Gobierno consiguió un importante alivio en una de las variables más sensibles del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI): la acumulación de reservas internacionales. Tras la última revisión del programa, el organismo modificó las metas previstas para este año y redujo en US$11.800 millones la exigencia que pesaba sobre el Banco Central (BCRA), una decisión que mejora significativamente la posición de la Argentina frente a los compromisos asumidos.
La diferencia surge al comparar el objetivo vigente tras la segunda revisión con la meta que había sido fijada en agosto de 2025. En aquel momento, el acuerdo establecía que para junio de 2026 las reservas internacionales netas debían ubicarse en terreno positivo por US$3.200 millones. Sin embargo, luego de la actualización realizada por el FMI, el nuevo objetivo pasó a ser de US$8.600 millones negativos.
El cambio implica un reconocimiento implícito de la estrategia que aplicó el equipo económico durante el último año. Aunque originalmente el programa contemplaba que los dólares adquiridos por el Banco Central debían destinarse a fortalecer las reservas, buena parte de esos recursos terminó utilizándose para afrontar vencimientos de deuda. Frente a esa realidad, el organismo optó por recalibrar las metas en lugar de rechazar la revisión del acuerdo.
La flexibilización no fue la única concesión. En paralelo, el FMI también alivió la meta fiscal comprometida por el Gobierno. El objetivo de resultado primario para mediados de año fue reducido desde $8,46 billones a $6,86 billones, otorgando mayor margen de maniobra al Ministerio de Economía.
En materia de reservas, el escenario actual muestra una situación muy diferente a la que se proyectaba meses atrás. Entre enero y mayo, el Banco Central acumuló compras de divisas por más de US$9.000 millones en el mercado cambiario. Aun así, las reservas internacionales netas continuarían siendo negativas en torno a US$5.000 millones.
Con el nuevo esquema acordado con el FMI, ese nivel ya no representa un incumplimiento. Por el contrario, implica que el organismo monetario estaría superando la meta prevista para junio en aproximadamente US$3.400 millones o US$3.500 millones. Además, deja al BCRA cerca de alcanzar el objetivo fijado para diciembre, que contempla reservas netas negativas por US$4.100 millones.
La modificación vuelve a poner de manifiesto las diferencias que existieron entre el Gobierno y los técnicos del Fondo respecto de la política cambiaria. Desde el inicio de la gestión, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el entonces secretario de Finanzas, Pablo Quirno -actual canciller- sostuvieron que el nivel de reservas no era una preocupación central para la estabilidad macroeconómica. El propio presidente Javier Milei también relativizó durante meses la necesidad de acumular divisas como condición para consolidar el programa económico.
Sin embargo, la presión del mercado y de los organismos internacionales llevó al Banco Central a modificar su estrategia. A comienzos de este año, el presidente de la entidad, Santiago Bausili, anunció la denominada "Fase 4" del programa económico, que contempla compras por US$10.000 millones durante 2026 para reforzar el stock de reservas.
Entre los analistas existen distintas interpretaciones sobre la decisión oficial. Guido Zack, director del área de Economía de Fundar, consideró que durante 2025 el Gobierno priorizó la desaceleración de la inflación por encima de la acumulación de reservas. Según su visión, este año el proceso comenzó a revertirse, aunque entiende que todavía existe margen para acelerar el ritmo de compras.
Por su parte, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) destacó que la modificación representa una nueva flexibilización de las exigencias del FMI. La entidad recordó que durante la primera revisión del programa el organismo ya había reducido en US$6.500 millones la meta correspondiente a diciembre de 2025.
De esta manera, la revisión más reciente consolida un cambio de criterio dentro del acuerdo y le permite al Gobierno mostrar un mejor desempeño frente a los compromisos asumidos, aun cuando las reservas netas continúan en terreno negativo. El desafío hacia adelante será sostener la acumulación de divisas y acercarse a los objetivos fijados para los próximos meses sin afectar la estrategia oficial de desaceleración inflacionaria.