Los bancos locales lideran el financiamiento exportador

Impulsadas por la estabilidad cambiaria y la mayor oferta de préstamos en moneda estadounidense, las empresas exportadoras recurrieron en abril más al financiamiento de bancos locales que a los adelantos del exterior, una situación que no se registraba desde 2019.

La recuperación del crédito en dólares y un escenario de mayor estabilidad cambiaria comenzaron a modificar las estrategias financieras de las empresas exportadoras. Según datos del Banco Central (BCRA), durante abril la financiación obtenida a través de entidades financieras locales superó por primera vez en casi seis años a los cobros anticipados provenientes del exterior, un fenómeno que no se observaba desde julio de 2019, antes del regreso de las restricciones cambiarias.

El cambio refleja una transformación en el comportamiento de las compañías que operan en mercados internacionales. Históricamente, las exportadoras suelen recurrir al financiamiento para afrontar costos productivos, logísticos o comerciales. Sin embargo, la fuente de esos recursos fue variando de acuerdo con el contexto económico y regulatorio.

Durante el período comprendido entre 2016 y mediados de 2019, cuando no existían controles cambiarios, cerca del 75% de las exportaciones financiadas se sostenían principalmente con crédito otorgado por bancos locales. Esa tendencia se modificó tras el restablecimiento del cepo, cuando los exportadores comenzaron a privilegiar los adelantos y prefinanciaciones provenientes del exterior para reducir riesgos vinculados a posibles devaluaciones o cambios regulatorios.

Entre agosto de 2019 y marzo de 2025, las operaciones financiadas representaron apenas el 38,2% del total de las exportaciones, con predominio de los anticipos de clientes y entidades extranjeras. Sin embargo, la flexibilización de las restricciones cambiarias volvió a alterar el escenario. Desde abril del año pasado, el financiamiento de exportaciones escaló hasta representar el 78,2% de las operaciones.

Especialistas atribuyen este cambio a una combinación de factores. Por un lado, la menor volatilidad del dólar redujo la necesidad de buscar cobertura financiera en el exterior. Por otro, el fuerte crecimiento de los depósitos en moneda estadounidense dentro del sistema financiero amplió la capacidad prestable de los bancos locales.

Los números del Banco Central reflejan esa dinámica. Durante abril, los préstamos financieros, emisiones de deuda y líneas de crédito otorgadas al sector privado no financiero alcanzaron un flujo neto de u$s1.954 millones, el segundo registro más alto de la última década y el mejor desde febrero de este año.

Gran parte de esos recursos se concentró en sectores vinculados a la generación de divisas. Las empresas de petróleo, gas y electricidad absorbieron cerca del 70% del financiamiento, mientras que el agro y la agroindustria captaron un 21%. La industria automotriz recibió un 6% y la minería otro 4%.

Desde el sector financiero también remarcan el papel que desempeñó la emisión de deuda corporativa en dólares. De acuerdo con estimaciones privadas, desde las elecciones se colocaron títulos por aproximadamente u$s15.480 millones, de los cuales u$s11.830 millones correspondieron a empresas y otros u$s3.650 millones a emisores subnacionales.

Además, los cambios regulatorios implementados por el Banco Central facilitaron el acceso a nuevas herramientas de financiamiento vinculadas al comercio exterior, como pagarés en dólares asociados a exportaciones. Esto permitió agilizar operaciones y ampliar las alternativas de fondeo para empresas de distintos tamaños.

La tendencia marca una mayor profundidad del mercado financiero local y una recuperación del crédito en moneda extranjera. No obstante, analistas advierten que la consolidación de este proceso dependerá de que continúe la estabilidad cambiaria y de que el país logre atravesar sin sobresaltos los importantes compromisos de deuda previstos para los próximos años.

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