El Gobierno refuerza reservas y financiamiento para blindar la economía antes de las elecciones de 2027

Economía y el Banco Central avanzan con una estrategia que combina acumulación de dólares, reestructuración de deuda, privatizaciones y recuperación de líneas de financiamiento para fortalecer la capacidad de respuesta ante eventuales turbulencias financieras.

Con el horizonte puesto en las elecciones presidenciales de 2027, el Gobierno nacional despliega una serie de medidas orientadas a fortalecer su posición financiera y reducir los riesgos de inestabilidad cambiaria. La estrategia busca dotar al Estado de mayores recursos y herramientas para enfrentar eventuales episodios de volatilidad económica similares a los registrados durante el proceso electoral de 2025.

El plan oficial contempla varios frentes de acción. Por un lado, el Ministerio de Economía trabaja para garantizar el cumplimiento de los vencimientos de deuda en moneda extranjera durante todo el mandato presidencial. Al mismo tiempo, procura fortalecer las reservas internacionales del Banco Central y extender los plazos de la deuda en pesos para evitar concentraciones de pagos en los años electorales.

Según estimaciones privadas, la combinación de emisiones de bonos en dólares, financiamiento respaldado por organismos multilaterales y el avance del programa de privatizaciones podría generar recursos cercanos a los USD 10.000 millones. Ese monto permitiría cubrir los compromisos de deuda previstos para julio de 2026 y para enero y julio de 2027.

Entre las herramientas utilizadas aparecen los bonos AO27 y AO28, colocados en el mercado local. Mientras que el AO27 ya alcanzó el límite previsto de USD 2.000 millones, aún queda margen para nuevas emisiones del AO28 por unos USD 666 millones. Estos instrumentos no solo aportaron financiamiento, sino que además evitaron que el Tesoro tuviera que recurrir al Banco Central para adquirir las divisas necesarias para cancelar obligaciones externas.

Las negociaciones con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) también forman parte del esquema. El Gobierno busca obtener garantías que faciliten nuevas operaciones de crédito, con tasas que, según estimaciones oficiales, se ubicarían entre el 6% y el 6,5% anual.

En paralelo, la Secretaría de Finanzas procura extender los plazos de vencimiento de la deuda en pesos y reducir gradualmente los rendimientos ofrecidos en las licitaciones. El objetivo es llegar a 2027 con un perfil de compromisos más manejable y menos dependiente de renovaciones constantes en el mercado.

El rol del Banco Central

La estabilidad cambiaria de los últimos meses permitió al Banco Central acelerar la acumulación de reservas. A comienzos de junio, la entidad ya había alcanzado la meta anual de compras por USD 10.000 millones y acumulaba más de cien jornadas consecutivas con saldo positivo en sus intervenciones.

Impulsado por la liquidación del complejo agroexportador y por emisiones de deuda de provincias y empresas, el organismo que conduce Santiago Bausili proyecta sumar más de USD 17.000 millones adicionales durante el segundo semestre del año.

Este proceso fortalece además el cumplimiento de los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), particularmente en materia de reservas netas, una de las variables más observadas por el organismo.

Menos exposición al dólar futuro

Otro componente del plan oficial es la reducción de la exposición del Banco Central en el mercado de dólar futuro. Durante la previa de las elecciones legislativas de 2025, la autoridad monetaria había incrementado significativamente estas posiciones para contener expectativas de devaluación.

Sin embargo, desde entonces inició un proceso de desarme. Las posiciones abiertas, que habían superado los USD 6.800 millones en septiembre de 2025, descendieron hasta alrededor de USD 2.127 millones hacia fines de abril de este año, con una reducción adicional estimada para mayo.

La disminución de estos compromisos le devuelve margen de maniobra al Central para volver a utilizar esta herramienta en caso de que resurjan tensiones cambiarias durante el próximo ciclo electoral.

Recuperación de los swaps

La estrategia también incluye la normalización de los acuerdos de swap de monedas. Cuando asumió la administración de Javier Milei, el Banco Central mantenía obligaciones pendientes cercanas a los USD 8.000 millones, principalmente vinculadas al acuerdo con China.

Según explicó el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, cerca del 90% de esos compromisos ya fue cancelado. Como consecuencia, los fondos asociados a esos swaps volverían a estar plenamente disponibles durante este año, ampliando la capacidad de respuesta del organismo ante eventuales movimientos bruscos en los mercados.