Tiempo al tiempo
Desde los versos de Mario Benedetti hasta las expresiones cotidianas del español, una reflexión sobre los múltiples significados del tiempo, esa dimensión que atraviesa nuestra existencia, nuestras emociones y nuestra manera de hablar.
En esta tarde casi invernal, un examen introspectivo me lleva a reflexionar acerca del tiempo, el que ya viví, el que atravieso y, quizás, el que todavía tengo la esperanza de pasar. Entonces, ante la poesía de Benedetti, me hice eco de sus palabras; al transcribirlas y por la decisión del escritor de no colocar puntuación, me he permitido indicar mis propias pausas mediante la adición de barras que marquen el ritmo de mi pensamiento:
"Preciso tiempo / necesito ese tiempo que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben qué hacer con él /
tiempo en blanco / en rojo / en verde / hasta en castaño oscuro /
no me importa el color /
cándido tiempo / que yo no puedo abrir
y cerrar como una puerta /
tiempo para mirar un árbol / un farol /
para andar por el filo del descanso /
para pensar qué bien hoy es invierno /
para morir un poco y nacer enseguida /
y para darme cuenta y para darme cuerda /
preciso tiempo/ el necesario para chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo / vale decir preciso o sea necesito /
digamos me hace falta tiempo sin tiempo".
¿Cuál es el valor del vocablo ‘tiempo'? Más allá del concepto que lo define como "duración de las cosas sujetas a mudanza", el ‘tiempo' puede indicar varios conceptos: una época ("el tiempo de Rosas"), la edad vivida y la duración de una cosa ("ya ese artefacto cumplió su tiempo"), la oportunidad de hacer algo ("tiempo de ocio productivo"); también, el espacio temporal disponible para realizar una actividad ("falta de tiempo"); el estado atmosférico ("reina buen tiempo en la montaña"); en gramática, una categoría de los verbos para localizar su realización en el devenir de los sucesos ("tiempo pretérito"); en música, cada una de las partes iguales en que se divide el compás ("partitura escrita en un tiempo ágil y rápido").
Como nos sucede siempre, hay expresiones acuñadas que el hablante identifica: ‘tiempo/punto crudo' es el momento exacto en que se lleva a cabo una cosa, como en "No han podido establecer el tiempo crudo en que sucedió el asalto"; ‘medio tiempo' se denomina el lapso que se interpone entre un suceso y otro o entre una estación y otra: "El director técnico les habló rudamente a los jugadores en el medio tiempo".
Entre las locuciones, podemos señalar varias como ‘a largo tiempo', que señala que algo se produce después de un extenso período; ‘a tiempo' que significa "en el momento oportuno": "Ojalá el auxilio llegue a tiempo". En cambio, ‘a tiempos', en plural, puede connotar "a veces" y "de cuando en cuando": "Sus consejos suelen llegarme a tiempos".
Hay ocasiones en que se nos sugiere ‘ajustar los tiempos': con ello, se desea significar que es necesario fijar la cronología de los sucesos, como en "El moderador sugirió al disertante ajustar los tiempos de exposición".
La simultaneidad de hechos se indica con la locución ‘al mismo tiempo': "Viento y lluvia se dieron al mismo tiempo". Y, si se ‘alza el tiempo', significa que se ha serenado y dejado de llover. La formación de locuciones con las preposiciones ‘con' y ‘contra' nos arroja ‘con tiempo' ("anticipadamente, sin premura") y ‘contra el tiempo' ("realizado con apuro, dentro de un plazo"): "Planifiquemos todo con tiempo para que después no tengamos que correr contra el tiempo".
La locución tan usada ‘dar tiempo' puede reflejar diferentes realidades: "no apremiar a alguien" ("Dale tiempo a Pedro para que se adapte"); "no apresurar algo" ("Dé tiempo al proceso para que siga su curso") y "disponer de tiempo suficiente" ("Mis obligaciones no me dan tiempo para esa actividad").
La columna de hoy lleva el título "Tiempo al tiempo", con lo cual querido significar que hay que esperar la oportunidad adecuada para algo o que hay que adoptar condescendencia con alguien, atendiendo a las circunstancias: "Ante mi impaciencia, me aconsejó que le diera tiempo al tiempo para que todo saliera bien". En cambio, ‘darse alguien buen tiempo' es sinónimo de "alegrarse, divertirse, recrearse": "Es necesario que Oscar se desacelere y que, por su salud, se dé un buen tiempo".
¿Cuándo se usa la locución ‘de un tiempo a esta parte'? Ella solamente va a aparecer empleada cuando lo que se refiere ha tenido lugar recientemente, hace muy poco: "Observo que, de un tiempo a esta parte, has retomado el gusto por la lectura de poesía".
Si se quiere aludir a una realidad antigua, hay locuciones diversas, según los países: coloquialmente, en Cuba, se dice ‘del tiempo de España'; en varios sitios latinoamericanos como Argentina, se dice ‘del tiempo de Maricastaña' y, concretamente, en nuestro país, usamos ‘del tiempo de ñaupa'. En Perú, coloquialmente, se usa ‘del tiempo de ñangué'.
A todos nos agrada retrotraernos a nuestros años jóvenes y, para referirnos a esa época, que evocamos como agradable, utilizamos la locución ‘en mis buenos tiempos'. La Academia nos dice en su diccionario que eran momentos en que el hablante era joven o estaba boyante, esto es, era próspero, afortunado y feliz: "Todo eso podía hacerlo en mis buenos tiempos".