Chau caretas: en qué te mienten los bancos (o no te dicen toda la verdad)

Una serie de notas de Memo, elaboradas junto a operadores que salieron del sistema bancario disconformes con su funcionamiento y clientes afectados por la arbitrariedad de algunas firmas.

Memo

Los bancos están reconfigurándose ante la digitalización de la moneda. Mucho puede hablarse sobre el tema, sin tomar partido, ya que están en una constante transformación que parece haberlos tomado por sorpresa: mientras la tendencia mundial era hacia la bancarización de todas las actividades de la sociedad, el dinero empezó a circular por fuera de sus redes y estructuras, desde los teléfonos celulares, como casi todo en la vida cotidiana.

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En esa metamorfosis constante, luchan por sobrevivir. Lo hacen sus dueños, sean personas, gobiernos, fondos de inversión o empresas. Lo hacen sus empleados. Lo hacen sus inversionistas, que pulsean con ellos amenazando con irse para conseguir ventajas.

Pero quienes no están pujando son los clientes, sobre todos los más sencillos y menos informados, quienes muchas veces terminan siendo víctimas de las maniobras de uno o más protagonistas de la transformación.

Si bien es un fenómeno mundial, en Argentina la situación adquiere características propias, debido a lo meandroso de su legislación, de sus relaciones laborales y de los constantes cambios de rumbo de su inestable política monetaria.

Sacarles la careta

Generalmente en las películas y series vemos que quienes encarnan el rol de maleantes son quienes irrumpen enmascarados en los bancos para hacerse del tesoro que resguardan. Muy pocos filmes nos han contado que esos recursos no son propios, sino de sus clientes. Pero tampoco -al menos hasta ahora, ya se avivarán- se han dado cuenta que a veces la careta la tienen las entidades financieras y no los que irrumpen dentro de ellas.

Memo reunió a una serie de personas que se desempeñaron en bancos y que huyeron (ese es el término) de sus fauces. Los trabajadores bancarios son señalados como empleados que "cobran bien", pero pocos saben que cada vez son menos, sus labores gozan de gran precariedad y las decisiones hacia adentro de las entidades se han tornado -en general, siempre hay excepciones- arbitrarias.

También reunió a clientes que son ciudadanos de a pie, asalariados, usuarios de sus servicios, pero también de cuentas de empresa que tienen muchas preguntas y quejas y que no han recibido respuestas.

Hay casos en los que, directamente, les han mentido, se han producido actos de simulación o bien, se los ha perjudicado, como si de eso se tratara la regla general.

Analizaremos más de 20 incógnitas

Los "productos" que "enchufan" casi de prepo a los clientes

¿Es realmente obligatorio adquirir un seguro en un banco cuando se abre una cuenta?

No, no es obligatorio. 

Lo que sucede es que los ejecutivos de cuentas tienen "objetivos" que cumplir y en la mayoría de los casos se hacen inalcanzables, por lo que tienen que acudir a medidas desleales para llegar. 

Es entonces cuando, por ejemplo, un cliente se quiere adherir a un banco y le piden un seguro de vida o lo que sea, para acceder a "mayores beneficios", lo que es mentira

También es mentira que para bonificar una cuenta haga falta sacar un seguro. Lo que sí se pide para la bonificación es una transferencia a la cuenta del cliente que quiere bonificar en concepto de "haberes" u "honorarios", la cual es gratis.

En el caso de los préstamos sucede algo parecido: un cliente va a sacar un préstamo, y le dicen que la entidad le va a exigir un seguro de vida "como garantía". Esto es mentira: los préstamos se acreditan instantáneamente, sin necesidad de contratar nada.


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