La despedida del Indio quedó entre las más multitudinarias de la historia
Historiadores y analistas compararon la convocatoria con las despedidas de Eva Perón, Juan Domingo Perón y Diego Maradona. Destacan que el fenómeno trasciende la política y se explica por un fuerte sentido de identidad colectiva y pertenencia generacional.
La multitudinaria despedida de Carlos "Indio" Solari en Avellaneda quedó rápidamente incorporada al reducido grupo de homenajes populares que marcaron la historia argentina. Para historiadores y especialistas consultados, la masiva concurrencia no puede entenderse únicamente como un funeral, sino como una expresión colectiva de identidad, memoria y pertenencia que reunió a miles de personas unidas por décadas de historia compartida alrededor de la figura del músico.
La magnitud de la convocatoria quedó reflejada en cifras impactantes. Según estimaciones difundidas por el Ministerio de Seguridad, cerca de un millón de personas se movilizaron para participar del velatorio, mientras que la fila para ingresar al Microestadio Gatica superó las 70 cuadras y llegó hasta los límites con la Ciudad de Buenos Aires. La ceremonia comenzó el domingo a las 10, una hora antes de lo previsto, debido a la llegada constante de seguidores.
La muerte del fundador de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue informada el viernes 5 de junio. Tenía 77 años y fue hallado sin vida en la pileta de su vivienda en Parque Leloir, partido de Ituzaingó. La autopsia determinó que sufrió un accidente cerebrovascular.
Una despedida que remite a otros hitos históricos
Los especialistas coincidieron en que el fenómeno encuentra pocos antecedentes en la historia argentina. Entre las comparaciones más frecuentes aparecen los funerales de Eva Perón, Juan Domingo Perón y, más recientemente, Diego Maradona, además de figuras emblemáticas como Carlos Gardel y Jorge Newbery.
El caso de Eva Perón suele mencionarse como uno de los mayores funerales de la historia nacional. Tras su fallecimiento el 26 de julio de 1952, a los 33 años, más de dos millones de personas participaron de los homenajes realizados en Buenos Aires durante dos semanas. Las filas para despedirla llegaron a extenderse hasta dos kilómetros.
Más de veinte años después, el funeral de Juan Domingo Perón volvió a convocar a una multitud. Tras su muerte el 1 de julio de 1974, más de un millón de personas concurrió al Congreso Nacional y otra cifra similar acompañó el cortejo hasta la Quinta de Olivos.
Para los historiadores, la despedida del Indio Solari comparte con esos episodios la capacidad de movilizar emociones colectivas que trascienden diferencias políticas o sociales.
El peso de una identidad compartida
El escritor e historiador Pacho O'Donnell sostuvo que la convocatoria refleja una dimensión emocional difícil de explicar únicamente desde la razón. Según su análisis, gran parte de quienes asistieron pertenecen a una generación que encontró en la música de Solari una referencia central durante su juventud.
Esa mirada también fue compartida por el politólogo Andrés Malamud, quien atribuyó la movilización a la necesidad de reafirmar un sentido de comunidad y compartir un duelo colectivo. Para el especialista, la masividad no debe interpretarse como un fenómeno político ni electoral, sino como la manifestación de un vínculo afectivo construido durante décadas.
La comparación con Diego Maradona apareció de manera recurrente entre los analistas. Ambos casos comparten una conexión emocional profunda con amplios sectores de la sociedad y una capacidad excepcional para generar identificación popular.
Gardel, Newbery y los grandes ídolos populares
El historiador Daniel Balmaceda señaló que, dejando de lado a las figuras políticas, los antecedentes más cercanos son los de Jorge Newbery y Carlos Gardel.
Newbery, fallecido en Mendoza en 1914, protagonizó uno de los primeros funerales multitudinarios de una figura no vinculada a la política. Su traslado hacia Buenos Aires generó homenajes espontáneos en distintos puntos del país.
Gardel, por su parte, movilizó una enorme cantidad de personas tras su muerte en un accidente aéreo en Medellín en 1935. El recorrido de sus restos por Buenos Aires y el posterior cortejo hacia el cementerio de Chacarita quedaron registrados como uno de los homenajes más masivos de la época.
En la misma línea, el historiador Eduardo Lazzari destacó que Solari ocupa un lugar singular dentro de la cultura popular argentina. Según su interpretación, muchas personas lo percibieron como una voz representativa de sectores que no encontraban identificación en otros ámbitos de representación social.
Con información de Infobae