Arranca el nuevo régimen de bandas cambiarias: reglas, objetivos y las alertas que sigue el mercado

Desde este primer día hábil del año, el dólar oficial opera bajo un esquema de flotación administrada con ajustes atados a la inflación. El Banco Central apuesta a recomponer reservas, mientras analistas advierten sobre riesgos, impacto en tasas y señales mixtas para la inversión.

Con el inicio del año, el mercado cambiario argentino pone en marcha un renovado esquema de bandas de flotación para el dólar oficial. La modificación introduce cambios clave en la forma de actualizar los límites del tipo de cambio y marca el comienzo de una etapa en la que el Banco Central busca fortalecer las reservas internacionales y ordenar el frente externo, en un contexto de elevada atención sobre expectativas, inflación y dinámica financiera.

Desde hoy, la cotización del dólar se mueve dentro de bandas cuyos pisos y techos ya no se ajustan de manera automática a un ritmo fijo, sino que pasan a actualizarse en función de la inflación, con rezago. El debut del régimen encuentra a analistas, inversores y operadores evaluando cómo impactará en la operatoria diaria, la demanda de divisas y la valuación de activos tanto en pesos como en moneda extranjera.

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El lanzamiento del nuevo esquema coincide con la entrada en vigencia de un programa oficial de compras de dólares destinado a recomponer reservas y con un cierre de año marcado por volatilidad en los flujos cambiarios, movimientos de precios y una demanda de dólares más moderada frente a los picos observados meses atrás. En este escenario, el foco del mercado está puesto en la capacidad de intervención del Banco Central y en las señales que emita el nuevo régimen monetario-cambiario.

Cómo funciona el nuevo esquema de bandas

El sistema que comienza a regir introduce modificaciones relevantes respecto del esquema anterior. Entre los principales puntos se destacan:

  • -El techo y el piso de la banda dejan de ajustarse a un ritmo fijo del 1% mensual.

  • -A partir de ahora, ambos límites se actualizan cada mes en función del último dato de inflación informado por el INDEC, con un rezago de dos meses. Así, por ejemplo, el ajuste de enero toma como referencia la inflación de noviembre.

  • -El Banco Central podrá comprar dólares aun cuando la cotización no se acerque al piso de la banda.

  • -El objetivo es fortalecer las reservas internacionales mediante compras graduales, condicionadas a la existencia de oferta genuina de divisas.

  • -La intervención diaria tendrá un tope del 5% del volumen operado, lo que actualmente equivale a unos USD 400 millones, con el fin de evitar distorsiones o movimientos bruscos en el mercado.

  • -La expansión de la base monetaria acompañará la demanda de dinero y se canalizará principalmente a través de la compra de divisas. La autoridad monetaria proyecta que la base pase del 4,2% al 4,8% del PBI hacia diciembre de 2026, consistente con una acumulación de reservas de hasta USD 10.000 millones.

Según explicó la analista Justina Gedikian, el cambio en la forma de actualización de las bandas resulta clave porque el tipo de cambio venía operando muy cerca del techo, lo que limitaba la posibilidad de intervención oficial y la recomposición de reservas netas.

Objetivos oficiales y expectativas del mercado

El relanzamiento del esquema se inscribe en una estrategia más amplia que apunta a corregir una de las principales fragilidades del programa económico: la escasez de reservas internacionales. El preanuncio de un plan de acumulación de divisas busca mejorar la percepción de solvencia y reducir el riesgo país, con impacto directo sobre la deuda soberana.

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Gedikian señaló que el nuevo marco también empieza a ordenar las decisiones de inversión en moneda local. En particular, destacó que los instrumentos ajustados por CER ganan atractivo en un escenario en el que las bandas se actualizan por inflación pasada y la desinflación podría demorar en perforar el umbral del 2% mensual.

Un informe de IERAL, elaborado por Jorge Vasconcelos, subrayó que uno de los aportes centrales del esquema es habilitar una mayor intervención del Banco Central para comprar dólares y suavizar el ciclo económico. Según el trabajo, esto podría ayudar a destrabar el estancamiento de la actividad, aun a costa de resignar una desinflación más rápida. No obstante, el análisis remarcó que el régimen sigue siendo transitorio y mantiene restricciones que condicionan la inversión y el crecimiento sostenido.

Desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) señalaron que diciembre fue un mes errático en el mercado cambiario, con la formación de activos externos más baja desde la salida del cepo para minoristas. La FAE de personas humanas para atesoramiento totalizó USD 607 millones, muy por debajo de los récords de septiembre y octubre. Hacia adelante, una normalización de este flujo implicaría una mayor demanda de dólares, aunque lejos de los máximos recientes. Además, el informe anticipó un posible repunte en la liquidación del agro tras varios meses de ingresos deprimidos.

Riesgos, límites y advertencias

Pese a las nuevas herramientas, los analistas advierten que el esquema no está exento de riesgos. El informe de IERAL señaló como una de las principales limitaciones la indexación del techo de la banda a la inflación pasada, lo que complica la formación de la curva de tasas y reduce la previsibilidad para los instrumentos a tasa fija. También remarcó que el régimen no contempla el levantamiento del cepo para personas jurídicas, un factor clave para la inversión productiva.

Gedikian sostuvo que la acumulación de reservas será necesariamente gradual y dependerá de la aparición de oferta genuina en el mercado cambiario, de modo de evitar presiones inflacionarias adicionales.

En la misma línea, consideró que no se esperan movimientos bruscos en el corto plazo y que el dólar podría seguir operando varios puntos por debajo del techo de la banda. Según explicó, el esquema permite al Tesoro comprar divisas de forma más escalonada, sin generar tensiones adicionales.

No obstante, el estratega advirtió sobre un efecto de retroalimentación al atar las bandas a la inflación con rezago: el tipo de cambio sigue a la inflación y, a su vez, la inflación ajusta las bandas. En ese contexto, el mercado recalcula una desinflación más lenta, lo que presiona al alza las tasas nominales.

Ese cambio de prioridades ya se reflejó en el mercado de deuda: la curva de tasa fija fue la más castigada, mientras que los inversores se volcaron a los bonos ajustados por CER, especialmente en los tramos medios, ante un escenario de inflación más persistente y una estrategia oficial que pone el foco en la acumulación de reservas.

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