El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central muestra una mejora en las proyecciones de inflación, aunque los analistas ajustaron al alza el tipo de cambio esperado. También anticipan un crecimiento del 3% para la economía en 2026 y un superávit comercial superior al previsto hace un mes.
La divisa avanzó cerca de $70 en el mes y cerró el semestre con una suba del 2,1%. El mercado descarta un salto abrupto, aunque espera una mayor dolarización a medida que se acerquen las elecciones.
La flexibilización del cepo cambiario impulsó el mayor volumen de distribución de dividendos para un primer semestre en más de diez años. Además, el Banco Central informó que ya se regularizó la mitad de la deuda comercial acumulada hasta fines de 2023.
Las adquisiciones netas de divisas por parte de personas físicas descendieron 20% respecto de abril y sumaron USD 1.804 millones. El Banco Central destacó el crecimiento de las reservas y un fuerte superávit en la balanza cambiaria.
La cotización minorista trepó a $1490 en Banco Nación y acumuló una suba de $60 en junio, en un contexto de mayor demanda de cobertura tras el pago del aguinaldo. El Banco Central desaceleró compras, intervino en futuros y siguió de cerca los bonos atados al tipo de cambio para contener la presión cambiaria.
En apenas un mes, el tipo de cambio oficial subió 4,4%, muy por encima del rendimiento mensual que ofrecen los depósitos tradicionales. La brecha entre ambos movimientos golpeó a los plazos fijos en pesos, impulsó la búsqueda de cobertura y volvió a poner presión sobre la estrategia cambiaria del Gobierno.
Las bandas de flotación se ajustarán 2,1% durante julio, en línea con el último IPC informado por el INDEC. El nuevo esquema busca acompañar la dinámica de precios y evitar movimientos bruscos en el mercado cambiario.
Aunque el tipo de cambio real está en niveles históricamente bajos, economistas destacan que el déficit de divisas es mucho menor que en otros períodos similares. Exportaciones récord, ajuste fiscal y el peso del sector energético explican parte del fenómeno.
El Banco Central ya acumuló compras por más de u$s8.000 millones en 2026 y sostiene la calma cambiaria con fuerte ingreso de divisas. Sin embargo, consultoras privadas alertan por posibles tensiones hacia el segundo semestre ante menor liquidación del agro, mayor demanda de cobertura y un escenario internacional más incierto.
Un informe privado advirtió fuertes subas en alimentos, especialmente carne, mientras que la indumentaria continúa entre las más costosas a nivel global. Pese al encarecimiento reciente, Argentina sigue debajo del promedio regional desde la llegada de Javier Milei.
La autoridad monetaria acumula adquisiciones por USD 466 millones en lo que va del mes, muy por debajo del ritmo de abril. En el mercado creen que la liquidación del agro, la energía, la minería y la deuda corporativa podrían reforzar la oferta cambiaria en las próximas semanas.
Analistas estiman que el IPC de abril habría perforado el 3% y proyectan una desaceleración gradual en los próximos meses. Sin embargo, advierten que la mejora estará acompañada por menor crecimiento económico y una actividad más débil.
El BCRA estima que aún restan ingresar US$3200 millones de emisiones empresarias, mientras cae la compra de divisas de los hogares y avanza la acumulación de reservas.
Desde abril de 2025, el tipo de cambio avanzó muy por debajo de la inflación, mientras creció la demanda de divisas. El Gobierno posterga por ahora la liberación total para empresas.
Con plazos fijos por debajo del 20% anual y el tipo de cambio en caída, el equipo económico apuesta a una mayor demanda de pesos para avanzar en la remonetización y apuntalar la actividad.
La mayor oferta de dólares impulsó compras por casi USD 1.000 millones del BCRA, mientras el riesgo país cayó 10% y los activos argentinos mostraron una mejora en medio de un escenario internacional más favorable.
Con el dólar estable, el Banco Central alivió algunas restricciones para personas y empresas, modificó plazos para liquidar exportaciones y sumó controles para evitar maniobras especulativas con los dólares financieros.
Luego de varias ruedas en baja, el dólar rebotó con fuerza aunque no pudo borrar la caída semanal. Las compras del Banco Central quedaron al borde de los USD 4.000 millones.