Más deuda corporativa y menor demanda impulsan la estabilidad del dólar
El BCRA estima que aún restan ingresar US$3200 millones de emisiones empresarias, mientras cae la compra de divisas de los hogares y avanza la acumulación de reservas.
En un contexto económico atravesado por la caída del poder adquisitivo y la retracción de sectores ligados al consumo y la industria, el frente cambiario muestra señales de estabilidad. Según el Banco Central, este escenario encuentra parte de su explicación en el creciente financiamiento externo de las empresas, que incrementó la oferta de divisas y ayudó a equilibrar la demanda del sector privado.
Durante una presentación ante inversores en Washington, el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, señaló que tras las elecciones legislativas de octubre se registró una aceleración en la emisión de deuda corporativa. Desde entonces, las compañías colocaron bonos por unos US$9900 millones. Sin embargo, de ese total, cerca de US$6800 millones ya ingresaron al mercado cambiario, mientras que aún restan liquidarse alrededor de US$3200 millones, un flujo que podría concretarse en los próximos seis meses y contribuir a sostener la calma en el dólar.
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Desde el sector privado destacan que este ingreso de divisas cumple un rol clave al compensar la salida de dólares por parte de empresas e individuos. En ese sentido, el economista Martín Polo explicó que estos fondos pueden fortalecer las reservas en la medida en que el Banco Central logre comprarlos, lo que a su vez depende de que exista un excedente en la balanza comercial.
No obstante, el impulso observado tras los comicios comenzó a moderarse. La incertidumbre internacional, en particular por el conflicto en Medio Oriente y el aumento del riesgo país, redujo el ritmo de emisiones en los mercados internacionales. De hecho, en abril solo se registraron colocaciones puntuales de algunas compañías. Si bien el financiamiento corporativo sigue siendo más accesible que el soberano, los analistas advierten que su dinamismo pierde fuerza.
A este panorama se suma el inicio del pago de dividendos al exterior, que alcanzó aproximadamente US$690 millones en el primer trimestre, superando los niveles registrados en iguales períodos entre 2016 y 2019. En paralelo, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aportó ingresos por US$762 millones, sobre un total comprometido de US$1200 millones.
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En cuanto a la demanda minorista, el Banco Central observó un cambio significativo tras las elecciones. Luego de alcanzar niveles récord en la previa electoral, las compras de dólares por parte de los hogares cayeron de manera marcada. Incluso, en marzo se ubicaron por debajo de febrero. Según el organismo, este comportamiento contribuye a fortalecer el sistema financiero en moneda extranjera, ya que esas operaciones se canalizan dentro del país y respaldan depósitos y créditos en dólares.
En paralelo, la autoridad monetaria continúa con su estrategia de recomposición de reservas. Werning indicó que el BCRA ya adquirió cerca de US$6000 millones, con un incremento neto de US$1500 millones durante el primer trimestre. De cara a los próximos meses, proyectó sumar otros US$3500 millones en el segundo trimestre y alcanzar un refuerzo total de US$8000 millones en lo que resta de 2026, en línea con las estimaciones del Fondo Monetario Internacional.