Cómo habrían cambiado los datos de inflación con la nueva fórmula del IPC
Las consultoras calcularon que enero casi no habría variado, pero en febrero el índice habría sido mayor por el peso de vivienda y servicios, que pasaban de 9,4% a 14,5% en la canasta.
La actualización metodológica que el INDEC planeaba aplicar para medir el Índice de Precios al Consumidor (IPC) habría tenido efectos limitados en enero, pero un impacto más visible a partir de febrero, en un contexto marcado por subas en servicios públicos, transporte y cambios en el esquema de subsidios. Finalmente, el organismo mantendrá la canasta basada en patrones de consumo de más de dos décadas, una postergación que derivó en la salida de Marco Lavagna de la conducción del instituto.
Según los cálculos oficiales y privados, el nuevo esquema -que incorporaba la encuesta de gastos de los hogares 2017/2018 en lugar de la de 2004/2005- no habría alterado el número de enero. El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que con la metodología actualizada el índice habría sido incluso una décima menor que con la fórmula vigente. En la misma línea, la consultora Equilibra estimó un 2,2% para enero tanto con la canasta actual como con la nueva.
Febrero, con mayor diferencia
Donde sí aparecían cambios era en febrero. Para ese mes, Equilibra proyectó un IPC de 2,2% con la metodología vigente y de 2,4% con los nuevos ponderadores. En EcoGo, en tanto, una primera estimación marcaba 1,9% bajo el esquema actual y 2,4% con la actualización.
Lucio Garay Méndez, economista de EcoGo, explicó que la brecha se debía a "fuertes subas en regulados", que elevaban la incidencia de esas categorías en 0,5 puntos porcentuales respecto de la medición actual.
El factor clave era el mayor peso del rubro "Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles", que iba a trepar de 9,4% a 14,5% dentro de la canasta. De concretarse, cada ajuste tarifario en servicios y expensas habría tenido un efecto más marcado en el resultado final de inflación.
Subsidios en baja y foco fiscal
En un año sin elecciones, el Gobierno planea profundizar la reducción de subsidios con un doble objetivo: eficiencia y equilibrio fiscal. En ese marco, el gasto en subsidios se proyecta en 0,5% del PBI, un tercio de lo que representaba tres años atrás, en un contexto de menor recaudación.
Caputo señaló además que el transporte es uno de los sectores con mayores atrasos tarifarios. En la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia, los boletos se ajustan por inflación pasada más 2 puntos, pero aun así el pasaje cubre sólo el 32% del costo real, según el informe de tarifas y subsidios elaborado por la UBA y el Conicet.
En promedio, los usuarios pagan el 45% del costo del gas y el 62% de la electricidad, mientras que el resto es financiado por el Estado. El único servicio en el que el usuario afronta el valor pleno es el agua, en el caso de AySA.
El salto del gas y los cambios para 2026
En febrero, las tarifas de gas registraron un aumento del 16,9% en todo el país. La suba respondió a la decisión oficial de "aplanar" los incrementos del resto del año para evitar un pico en invierno, cuando crece el consumo. También influyeron la cuota mensual de la revisión quinquenal tarifaria, la actualización automática por IPC + IPIM y el nuevo esquema de subsidios, que reemplazó las tres categorías previas por sólo dos: usuarios con subsidio y sin subsidio.
Para 2026, desde el Gobierno anticipan que el principal ajuste seguirá concentrado en los subsidios. Tras las correcciones de 2024, y luego de que en 2025 -año electoral- las tarifas quedaran por debajo de la inflación, la lógica será aplicar la revisión quinquenal basada en inflación mayorista y minorista. El mayor impacto recaerá sobre quienes estaban en el nivel 3 (ingresos medios) y dejarán de recibir ayuda estatal: según el Ejecutivo, representan el 4% del total de usuarios.
GNL y un factor aún abierto
Otro elemento con incidencia futura en las tarifas es el cambio en el esquema de importación de gas natural licuado (GNL). Desde marzo de 2026, el Gobierno dejará de comprar barcos para cubrir el pico invernal y la operatoria pasará a manos privadas. Hasta ahora, Enarsa importaba el combustible a valores de mercado -que podían rondar los u$s 12- y lo vendía internamente a un tercio o un cuarto de ese precio, diferencia que se cubría con subsidios.
Aún resta definir si esa brecha volverá a ser financiada por el Estado o si se trasladará a tarifas, lo que implicaría mayores aumentos, con un impacto que, según fuentes oficiales, sería mayor en empresas que en hogares.
El efecto agregado
Pese a estos cambios, las consultoras señalan que el resultado global de inflación no se habría alterado de manera drástica. Equilibra calculó que durante todo 2025 la diferencia entre ambas metodologías fue inferior a 1 punto porcentual. Si se toma todo el período de la gestión de Javier Milei, la brecha acumulada entre la medición vigente y la que se proyectaba aplicar habría sido de 11 puntos.
Con información de El Cronista