"El barco flota, pero no hay margen para errores": el CEO de Norton habló sobre la reestructuración que enfrenta

Tomás Lange habló tras el concurso preventivo de la histórica bodega mendocina, reconoció problemas estructurales de deuda y gestión, y advirtió que la crisis del vino es global: "Ahora queda expuesto quién hizo las cosas bien y quién no".

Bodega Norton atraviesa uno de los momentos más delicados de sus 130 años de historia. Tras ingresar en concurso preventivo a fines de octubre, la empresa busca renegociar un pasivo cercano a los U$D 30 millones en un contexto de caída del consumo y endurecimiento financiero. En su primera aparición pública desde la crisis, el CEO Tomás Lange reconoció durante una entrevista en El Cronista Comercial errores internos, describió el impacto operativo del proceso judicial y dejó una definición contundente: "La diferencia es que esta vez el salvataje no llegó".

Lange asumió en julio de 2025 y pocos meses después quedó al frente de una reestructuración compleja. Sin embargo, sostuvo que el problema no es nuevo. "Si uno mira los números desde 2001 en adelante, la compañía operó con niveles de deuda altos de manera estructural. En 2001 y 2002, después de la devaluación, la deuda estaba por arriba de la facturación anual. Eso es igual o peor que lo que tenemos ahora".

En ese período hubo tres capitalizaciones del accionista. "Sería la cuarta vez en 20 años. La diferencia es que en otras oportunidades ese respaldo llegó y permitió sostener la estructura. Esta vez no", afirmó.

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Reestructuración, disciplina financiera y un mercado que cambió

El ingreso al concurso implicó un shock inmediato. "Cuando una empresa se concursa, los bancos cierran las cuentas y cortan el crédito. Eso genera un cambio operativo inmediato", explicó. La compañía debió reabrir cuentas, reorganizar cobros y pagos y renegociar con proveedores.

Pese al escenario, el ejecutivo aseguró que la operación continúa. "La situación es y va a seguir siendo complicada, pero el barco flota y estamos remando en la dirección correcta". Y aclaró: "La planta está funcionando, hay demanda, hay marca y hay mercados. El problema es financiero, no operativo".

Sin crédito bancario, la firma pasó a operar casi exclusivamente al contado. "Estamos comprando al contado porque no tenemos crédito bancario. Eso obliga a una disciplina muy fuerte en el manejo del flujo de fondos. No hay margen para errores". Según Lange, ese orden permitió generar "resultados operativos positivos" para sostener la actividad.

La posibilidad de evitar el concurso estuvo sobre la mesa. "Estábamos avanzando con un inversor para una inyección de capital o un préstamo. La operación estaba bastante avanzada y había una carta de intención. Pero finalmente no prosperó". Cuando esa alternativa se cayó, dijo, "la única opción viable fue recurrir al concurso preventivo".

El CEO también reconoció fallas de gestión. "No supimos leer el mercado en determinados momentos. Hubo lanzamientos que no funcionaron. No tuvieron una propuesta de valor clara y se invirtieron millones en desarrollarlas sin un posicionamiento definido". A eso sumó "ineficiencia operativa, falta de control de costos y decisiones que hoy claramente vemos que no fueron correctas".

El diagnóstico excede a Norton. "El consumo global y local viene a la baja por razones estructurales, como cambios demográficos y de hábitos", señaló. Y agregó que el contexto macroeconómico argentino agravó el escenario: "El costo del capital es altísimo y la presión impositiva también. Competimos con países europeos que tienen subsidios o apoyos a la producción que en la Argentina no existen".

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A nivel internacional, describió un panorama crítico: "En Europa hay más de 250 bodegas en situación financiera crítica y en varios países están levantando viñas porque ya no son rentables".

Para Lange, el cambio de escenario dejó al descubierto debilidades acumuladas. "Durante mucho tiempo el contexto inflacionario permitió trasladar ineficiencias a precio. Eso se terminó. Hoy el mercado es más transparente y más competitivo. Ahora queda expuesto quién hizo las cosas bien y quién no".

Con el concurso en marcha, la empresa apuesta a reordenar su estructura, revisar procesos y redefinir su propuesta de valor. El objetivo inmediato es alcanzar un acuerdo con acreedores y sostener la operación. La supervivencia ya no dependerá de un rescate externo, sino de la capacidad de adaptación en un mercado que, según el propio CEO, cambió para siempre.

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