La economía se ordena en la macro y sufre muchas transformaciones en la micro

Mientras algunos indicadores muestran avances positivos, en la economía diaria aún se sufre por las consecuencias de la pérdida de empleos y el castigo a los salarios. La columna de Rodolfo Cavagnaro.

Rodolfo Cavagnaro

Esta semana el gobierno del presidente Javier Milei consiguió un pequeño hito en su corta gestión al conseguir la aprobación en la Cámara de Diputados de la nueva Ley de Bases y el paquete fiscal. Más allá de la alegría inicial, todos se han manejado con prudencia porque falta la sanción en el Senado, donde el gobierno tiene una minoría muy marcada y fue donde los radicales, con Martín Lousteau a la cabeza, y en alianza con el kirchnerismo, rechazaron el DNU.

De todos modos, hay puntos controversiales, como el de impuesto a las ganancias, que enfrenta a los gobernadores de las provincias patagónicas con la Nación. Y es, básicamente, por el salario de los petroleros, que son una minoría, pero son los que más ganan. Hay otros gremios donde las patronales conceden aumentos y luego los trasladan a los costos de las tarifas o a los precios de sus productos sin ningún resquemor porque sabe que sus productos son imprescindibles, como los bancarios, que ya consiguieron un básico de $1.200.000 o los aceiteros, que están por encima.  

La tentación del dólar barato y los "permitidos" heterodoxos del Gobierno

Es posible que los senadores de esas provincias voten en contra y, los opositores radicales y kirchneristas aprovecharán la oportunidad ahora hacer una nueva zancadilla al gobierno. Otro punto que puede generar conflicto fue un artículo que la Coalición Cívica consiguió incorporar sobre el final y fue aceptado por oficialismo, dando el Gobierno 60 días de plazo para estudiar un régimen de "ahorro fiscal", es decir, comenzar a eliminar las exenciones impositivas que hay desparramadas, pero donde se destaca el régimen de Tierra del Fuego.

Los datos de la macro siguen bien

El Gobierno sigue confiado con sus estrategias, que permite mantener contenido al dólar blue, mientras el oficial se mantiene dentro de la pauta de una micro devaluación del 2% mensual. Con esto, el gobierno sigue comprando dólares, más allá de una leve baja de las reservas por pagos que hubo que hacer por deudas con el FMI.

Mientras tanto, el Gobierno sostiene un superávit fiscal, a pesar de que la recaudación está cayendo (en abril un 13% menos en términos reales), lo cual supone una mayor caída el gasto del estado. Acá es donde los consultores elevan sus críticas aduciendo que el superávit se consigue sin pagar obras públicas ni pagar la deuda con Cammesa por la energía. Tampoco ha cumplido con la orden de la justicia de restablecer la coparticipación que le corresponde a la Ciudad de Buenos Aires. El gobierno nada dice y defiende los superávits publicados.

Seguramente, el Gobierno está esperando que se termine de sancionar el paquete fiscal en el Senado porque le daría instrumentos que permitirían darle sustentabilidad al superávit y esto aparece porque para el gobierno es fundamental porque entiende que el mismo es producto de haber bajado el gasto y no emitir moneda. Esta circunstancia es la que está dando confianza al mercado y se traduce en un reacomodamiento de los precios, en lo que Milei califica como un reacomodamiento de los precios relativo, para explicar que no hay atraso cambiario, sino que se está dando este proceso, en una economía que es cara por exceso de impuestos y regulaciones.

Este es el punto más complejo porque, además de ser muy difícil de corregir, es el punto justo de la pérdida de competitividad de las empresas. Todavía los políticos, gobernadores e intendentes no entienden que las empresas no pueden ser competitivos si el estado no es eficiente y competitivo. El día que entiendan que competitividad es un concepto sistémico podremos comenzar un camino serio. Mientras tanto, navegaremos en la mediocridad.

Los datos de la micro siguen preocupando

La caída de la recaudación muestra que la retracción de la actividad económica es importante y lo mismo ocurre con los datos del empleo, que demuestran un mayor desempleo, a pesar de que varios gremios ya consiguieron recomposiciones salariales y otros se mantienen en negociación permanente.

De todos modos, el gobierno sigue apostando a la baja de la inflación. Se calcula que abril habría terminado por debajo de los dos dígitos y el gobierno postergó la actualización de gas y luz y del impuesto a los combustibles para cimentar un nuevo número de un dígito en mayo. En realidad, lo que está ocurriendo es una concurrencia de factores. Por una parte, un reacomodamiento de precios que subieron en exceso cuando comenzó la nueva gestión sumado a una pérdida importante del poder adquisitivo de los trabajadores y los jubilados, que limitó su capacidad de demanda. Otros, además, si pueden, tratan de postergar gastos previendo que les pueda tocar a ellos.

Lo real es que el mercado está mostrando confianza y es el elemento que permite el reacomodamiento de precios. Esta semana el Gobierno volvió a bajar la tasa de interés al 50%, lo que implica que los bancos ofrecerán tasas menores al ahorrista, alrededor del 3% mensual. Con estos niveles, el dólar informal se mantuvo en su nivel y los capitales se volcaron a la bolsa, donde algunas acciones y los bonos del Estado aparecen muy demandados.  

Qué banco es el que más paga por un plazo fijo

Por esta razón, y dado lo poco que paga el Estado, los bancos, que tiene mucha plata, se están volcando prestar. Ya hay ofertas de préstamos personales, tarjetas de crédito, préstamos prendarios y, ahora, aparecieron los hipotecarios. Si bien aún son inalcanzables para la mayoría, esto estaría indicando que hay una mayor confianza en la población respecto a que el proceso de baja de inflación puede ser constante, aunque, de confirmase, no será un proceso rápido.

El problema es que el Gobierno está postergando muchas obligaciones y no termina de sincerar los precios regulados. Otro debate tiene que ver con lo que hemos señalado en varias columnas: es un error muy grande indexar todas las variables de la economía, porque así la inflación no tenderá a bajar sino a mantenerse o a subir. El Gobierno corre el riesgo de tener mayores demandas de gasto que no se correspondan con mayores ingresos.

Al asegurar ajuste por inflación (indexación) el Gobierno satisface demandas sectoriales para darles previsibilidad, pero la única previsibilidad que surge de este procedimiento es repetir el ciclo inflacionario tras cada ajuste. Corregir luego esta situación, será muy difícil, porque la gente y las empresas se vuelven locos y si hubiera subas de precios de 0.2% mensual, todos saldrían a ajustar precios un 0,5% por las dudas, y los gremios pedirían de inmediato ajustes de 0,2%. Hay que salir de esta locura antes que sea tarde.

Esta nota habla de:
Más allá de nuestros deseos de triunfo, ¿quién creés íntimamente que ganará el primer partido de la Copa América?