Enero cerró con señales de fortaleza en los mercados y la macroeconomía
La suba de acciones y bonos, la caída del riesgo país y compras del Banco Central por más de US$1.000 millones marcaron un inicio de año mejor de lo previsto para la economía argentina.
El primer mes del año dejó un balance ampliamente favorable para la economía y las finanzas locales. Con un escenario internacional que acompañó y un mayor optimismo sobre el programa oficial, los activos argentinos mostraron avances relevantes, mientras se fortalecieron variables clave como las reservas, el riesgo país y la estabilidad cambiaria.
De acuerdo con los análisis de Balanz Capital y 1816, enero estuvo dominado por un mayor apetito por riesgo en el mercado local. La Bolsa porteña tuvo un desempeño destacado: el índice Merval acumuló una suba superior al 6%, impulsado por la expectativa de continuidad del orden macroeconómico y por un renovado interés de los inversores.
La mejora también se reflejó en la deuda soberana. El riesgo país perforó el umbral de los 500 puntos básicos y llegó a niveles cercanos a 480, los más bajos desde 2018. Para el mercado, este retroceso fue interpretado como una señal de mayor confianza en la solvencia del Estado y reavivó las versiones sobre un eventual regreso gradual al financiamiento externo.
Uno de los pilares del mes fue la política del Banco Central en el mercado de cambios. La autoridad monetaria adquirió más de US$1.000 millones en el segmento oficial y encadenó casi tres semanas consecutivas de compras sin generar presiones alcistas sobre la cotización. Esa dinámica fue leída como un respaldo al nuevo esquema cambiario y como un factor determinante para el repunte de los bonos en dólares.
A contramano de otros períodos, el tipo de cambio se mantuvo estable e incluso mostró una leve baja, hasta ubicarse en torno a los $1.465 por unidad. Entre las razones que explicaron este comportamiento se destacaron factores estacionales -enero suele traer una mayor demanda de pesos tras etapas de fuerte dolarización- y el ingreso de divisas financieras provenientes de emisiones corporativas y provinciales concretadas entre fines de 2025 y comienzos de 2026.
Las tasas de interés también tuvieron un rol central en la dinámica del mes. La menor disponibilidad de pesos tensó el tramo corto de la curva, con rendimientos elevados en instrumentos como cauciones y Lecaps, que se movieron cerca del 42% nominal anual. Aunque este escenario sumó volatilidad, reforzó el atractivo de las estrategias en moneda local y contribuyó a moderar las presiones cambiarias. En paralelo, el Tesoro logró renovar más del 120% de los vencimientos en sus licitaciones, retirando liquidez del sistema y fortaleciendo su posición financiera.
En renta fija, los bonos soberanos en dólares cerraron enero con avances moderados pero sostenidos, en especial en los plazos largos, donde las subas rondaron el 2%. Tras el pago de cupones de comienzos de mes, los inversores mostraron una mayor inclinación a estirar duration, apostando a que continúe la compresión del riesgo país si se mantiene la disciplina fiscal y monetaria. Los títulos de corto plazo, en cambio, exhibieron un comportamiento más irregular.
Los bonos en pesos resistieron bien la volatilidad de las tasas cortas. El dato de inflación de diciembre, que superó lo previsto, impulsó el interés por los instrumentos ajustados por CER, en un contexto en el que la desaceleración de precios continúa, aunque de forma gradual. La curva en moneda local volvió a ofrecer rendimientos reales positivos, un fenómeno poco habitual en los últimos años y que explica el renovado interés por activos denominados en pesos.
El escenario externo también aportó lo suyo. La debilidad global del dólar y la apreciación de varias monedas de la región facilitaron la estrategia del Banco Central y mejoraron el clima para los mercados emergentes. La reciente colocación de deuda de Ecuador en condiciones relativamente favorables fue tomada como referencia por los inversores y contribuyó a sostener el impulso de los bonos argentinos.