Mendoza: regulados y bienes esenciales crecieron por encima del IPC y superaron a la inflación núcleo
Con una inflación interanual del 33%, los componentes regulados y de demanda inelástica -como tarifas y transporte- lideraron las subas en marzo y explicaron la mayor presión sobre los ingresos, por encima del promedio y de la dinámica núcleo.
La inflación en Mendoza alcanzó el 33% interanual en marzo de 2026, según la DEIE, pero su composición muestra una fuerte divergencia entre los distintos componentes del índice. En particular, los precios regulados y los bienes esenciales -de demanda inelástica- registraron incrementos significativamente superiores al promedio y marcaron el pulso del deterioro del poder adquisitivo.
Entre los rubros que más crecieron se destacan Vivienda y servicios básicos, con un alza del 43,5%, y Transporte y comunicaciones, con un 39,7%. Ambos sectores concentran buena parte de los precios regulados o con alta incidencia de decisiones tarifarias, lo que explica su desacople respecto del nivel general. A estos se suma Alimentos y bebidas, que aumentó 36,0% interanual, también por encima del IPC.
Estos tres componentes comparten una característica central: su baja elasticidad. Se trata de consumos difíciles de ajustar en el corto plazo, lo que los convierte en determinantes de la inflación percibida. En el caso de Vivienda y servicios básicos, los incrementos en luz, gas, agua y alquileres -sin sustitutos posibles- implican una mayor proporción del ingreso destinada a cubrir gastos fijos.
En Transporte y comunicaciones, el impacto también es directo. El transporte público, necesario para trabajar o estudiar, presenta una demanda prácticamente inelástica. En Mendoza, el boleto de colectivo pasó de $160 en enero de 2024 a $1.200 en la actualidad, reflejando un fuerte ajuste tarifario acumulado. A su vez, servicios como internet y telefonía se consolidaron como insumos básicos, ampliando su peso en el gasto de los hogares.
Por su parte, Alimentos y bebidas mostró una suba del 36,0%. Aunque se trata de un rubro donde existe cierto margen de sustitución dentro de la canasta, el gasto total sigue siendo rígido. Las familias pueden cambiar la composición -optando por productos más económicos-, pero no reducir significativamente el volumen consumido, lo que mantiene elevada su incidencia en el presupuesto.
Otros rubros también superaron el promedio general, como Esparcimiento (35,5%) y Otros bienes y servicios (34,9%). En estos casos, si bien la elasticidad es mayor, el aumento de precios reduce el acceso a consumos no esenciales y refuerza el ajuste del gasto en los hogares.
En lo que va de 2026, la inflación acumulada alcanza el 9,4%, con un índice general que llegó a los 58.349 puntos en marzo. Sin embargo, la dinámica de los precios regulados y de los bienes esenciales explica por qué la desaceleración del IPC no se traduce plenamente en una mejora del ingreso real.
En este contexto, la brecha entre la inflación núcleo y los componentes regulados se vuelve clave para interpretar la evolución del costo de vida. Mientras los precios más flexibles muestran una dinámica más contenida, los aumentos en tarifas, transporte y alimentos continúan concentrando la presión inflacionaria y condicionan la recuperación del poder adquisitivo en Mendoza.