Las exportaciones de vino arrancan 2026 en alza y alcanzan casi US$ 177 millones
Las ventas externas crecieron 5,9% en el primer trimestre del año, impulsadas sobre todo por el mosto y el vino a granel. Aunque el sector sigue golpeado por la crisis interna, los envíos al exterior muestran señales de recuperación.
El comienzo de 2026 trajo un leve alivio para la vitivinicultura argentina en el frente externo. Luego de un 2025 complicado por la caída del consumo interno, la presión de costos y un desempeño débil en los mercados internacionales, los primeros datos del año muestran una recuperación en las exportaciones.
De acuerdo con cifras preliminares del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), entre enero y marzo las ventas externas de vinos y mostos generaron casi US$ 177 millones, lo que implica un crecimiento interanual del 5,9%.
Del total exportado, el vino aportó US$ 142,8 millones, con una suba moderada del 1,2% frente al mismo período de 2025. En tanto, el mosto concentrado y sulfitado fue el rubro que más creció: acumuló casi US$ 34 millones, lo que representa un incremento del 30,9%.
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Marzo fue el mes más fuerte del trimestre
El mejor desempeño se registró en marzo. Durante ese mes se exportaron 181.639 hectolitros de vino, lo que significó un aumento del 22,8% respecto de marzo del año pasado.
En términos de valor, las ventas externas alcanzaron US$ 57,4 millones, con un crecimiento del 9%.
El mosto concentrado también mostró una expansión marcada. En marzo se enviaron al exterior casi 9.000 toneladas, un 59,2% más que un año antes, lo que generó ingresos cercanos a US$ 12,5 millones.
El granel lidera el crecimiento en volumen
El aumento de los despachos no fue uniforme entre los distintos tipos de producto. En el acumulado del primer trimestre, el vino a granel fue el segmento que más creció en volumen, con un salto del 54,6% interanual, al pasar de 105.141 a 162.564 hectolitros exportados.
Sin embargo, este tipo de vino tiene menor valor agregado dentro de la cadena vitivinícola, por lo que el fuerte incremento en volumen no se tradujo en un crecimiento equivalente en dólares.
En cambio, el vino fraccionado -que incluye botellas, tetra brik o bag in box- tuvo una evolución más moderada pero relevante, con un aumento del 2,1% en el trimestre, hasta alcanzar 312.090 hectolitros exportados.
Dentro de este segmento, los vinos blancos fraccionados fueron los que mostraron el mayor dinamismo, con una suba del 18,4% frente al mismo período de 2025.
Ver: En 2025 los argentinos bebieron apenas 15,77 litros per cápita, según el INV
Caída en el precio del granel
Los precios también reflejan las tensiones del mercado. El valor promedio del vino fraccionado se ubicó en US$ 4,20 por litro entre enero y marzo, levemente por debajo de los US$ 4,27 registrados un año antes.
En el caso del vino a granel, la baja fue mucho más pronunciada: el precio pasó de US$ 0,99 a US$ 0,73 por litro, una caída del 26,6%, asociada al exceso de stock y a la presión de la oferta en los mercados internacionales.
Principales destinos y el peso del Malbec
Entre los compradores externos, Reino Unido volvió a liderar las importaciones durante marzo, con 43.310 hectolitros recibidos entre vinos fraccionados y granel.
Detrás se ubicaron Estados Unidos con 34.345 hectolitros y Brasil con 25.476 hectolitros. Canadá y Alemania completaron el grupo de los cinco principales destinos.
Dentro de los vinos varietales, el Malbec mantuvo su liderazgo absoluto. En marzo representó el 66,5% del volumen total exportado, con 98.062 hectolitros.
Muy por detrás se ubicaron Cabernet Sauvignon, con 14.486 hectolitros, y Chardonnay, con 8.754 hectolitros.
Mendoza concentra casi todas las exportaciones
Como ocurre habitualmente en el sector, Mendoza volvió a ser la gran protagonista de las exportaciones vitivinícolas.
Durante marzo, el 94% del volumen total enviado al exterior provino de bodegas mendocinas, que despacharon 171.002 hectolitros por un valor aproximado de US$ 53,6 millones.
Una recuperación en medio de un contexto complejo
El repunte exportador llega en un momento delicado para la industria. La vitivinicultura todavía arrastra las consecuencias de un 2025 complicado, marcado por la caída cercana al 4% del consumo interno, precios al productor rezagados frente a los costos y un elevado nivel de stock acumulado.
En ese contexto, el crecimiento de las ventas externas aparece como una señal positiva, aunque todavía insuficiente para revertir las dificultades estructurales que enfrenta la actividad.