La inflación anual de 31,5% confirma la desaceleración y anticipa un escenario incierto para 2026

El número contiene datos que se deben analizar incluso en la provincia, como los aumentos en la educación privada. Escribe Rodolfo Cavagnaro.

Rodolfo Cavagnaro

Aunque el ministro Caputo salió a festejarlo como el índice más bajo de los últimos 8 años, es real que el gobierno esperaba un dato menor. Se habían convencido de los datos de las consultoras del REM que habían calculado 2,3%. Y esperaban confiados. De todos modos, de las lecturas que se hagan de los datos anuales pueden surgir cursos de acción.

Es que el gobierno necesita encontrar un punto de equilibrio entre la libertad económica y la discrecionalidad con la que algunos agentes económicos encaran sus actividades. Un caso es el de la educación. Sabemos que hay establecimientos, la mayoría de origen confesional, que tiene reguladas sus cuotas porque reciben subsidios del Estado.

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Por otra parte, los que no tienen subsidios fijan sus propias cuotas, pero no se sabe qué tipo de control ejerce el Estado provincial sobre estos establecimientos, pero indudablemente hay cosas que no funcionan como se debe. Según los datos del Indec, Educación creció en 2025 un 41% en CABA, pero en el área metropolitana el aumento fue de 58,5% y en Cuyo fue del 60%.

Aunque el rubro Alimentos haya crecido a la par de la inflación, estos rubros tienen incidencia importante y vale preguntarse: un servicio como la educación, que es un servicio público de gestión privada, ¿puede duplicar sus aumentos respecto a la inflación sin que nadie les diga nada? Porque a los padres que mandan sus hijos a estos colegios es posible que no les hayan crecido sus ingresos en la misma medida, salvo que todos sean empresarios exitosos.

Hay otros casos como el de los restaurantes, que registraron aumentos del 40.5% (41,7% en Mendoza). Hay que recordar que este sector tuvo una caída de la demanda y aumentaron sus precios muy por encima de la inflación. No se sabe si es la incidencia de los servicios o de algunos rubros que crecieron mucho, por ejemplo, la carne (51%), pero las verduras solo crecieron el 6%.

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Lo que está claro es que los servicios, en general, han sido los que más aumentaron y casi todos son regulados. Es más, los regulados crecieron 34.2%, mientras los estacionales crecieron un 17% y el IPC núcleo dio un 33%. Pero aquí es donde habrá que prestar atención para el año que recién comienza.

Las consultoras del REM están calculando para el año 2026 una inflación de 19,5%, y el gobierno, en el Presupuesto de este año, calculó 10,1%. Pero parece que nadie tuvo en cuenta que desde enero el INDEC cambia la metodología de medición. Si bien habrá algunos cambios en las ponderaciones, lo importante es que se trabajará sobre la base de la encuesta de gastos de 2013/14 (venían con la de 2004/05).

Esto significa que en el nuevo cálculo tendrán más importancia los servicios, y esto lo ven todos los ciudadanos a diario. Esta medición, que según los técnicos no debería dar grandes variaciones, pero pondrá sobre la mesa algo más real, más parecido a lo que perciben los trabajadores o jubilados. Si la tendencia de los aumentos de los servicios se mantiene como hasta ahora, es posible que podamos ver índices mayores al principio, hasta que todos entren en terreno más razonable. El escenario 2026, en materia de inflación, luce incierto.

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