Crece la economía, pero no el empleo: Ponce alertó por el impacto de la apertura y el dólar barato

El economista analizó en Radio Post el cierre de 2025, cuestionó la velocidad de la apertura comercial y advirtió que el modelo favorece sectores que no generan trabajo. También puso el foco en la inflación y anticipó que Milei "va a redoblar la apuesta".

La confirmación de los datos de actividad económica de 2025 dejó una foto que, para el economista Carlos Ponce, resume el rumbo del modelo actual: crecimiento agregado, pero con fuertes desequilibrios sectoriales.

"La noticia más importante es que se terminó de completar el año 2025 con los números de la actividad económica", señaló en el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post. Según explicó, el promedio anual cerró "entre un 4% de crecimiento", pero con una composición muy marcada. "Construcción estancada, industria y comercio para abajo, incluyendo hoteles y restaurantes, y el agro volando. Fue el que más aportó al crecimiento".

El problema, advirtió, no es el número global sino quiénes crecen y quiénes caen. "Los sectores que más aportaron no generan tanto empleo, y los que cayeron son los que generan trabajo. Por eso cada crisis en alguno de estos sectores genera un problema social".

En ese sentido, sostuvo que el plan económico está cumpliendo con lo que el presidente había anticipado en campaña. "No se le puede negar al presidente que más o menos ha hecho lo que dijo. La economía va a crecer por energía, campo e intermediación financiera. Y eso se está cumpliendo".

Sin embargo, Ponce marcó una diferencia central con el planteo original de Javier Milei. "El presidente dijo que la apertura económica venía después de las reformas de segunda generación, cuando las empresas estuvieran listas. Ahora cambiaron ese tiempo. Aceleraron la reforma", planteó. Y agregó que hoy el ruido industrial responde justamente a esa decisión: "Tenemos todo este ruido importante en el sector industrial y también en comercio y gastronomía".

Para ilustrarlo, mencionó el caso de una empresaria marroquinera con seis décadas de actividad. "Dijo que es casi el peor momento de la historia de su empresa. Compite con carteras chinas y casi no puede competir. Era cuero argentino de alta calidad que vendía a grandes marcas. Ahora va a lanzar su propia marca, pero con muy poco empleo". El ejemplo, para el economista, refleja que "hay muchas empresas en problemas".

Su crítica no apunta a un regreso al proteccionismo, sino a la velocidad del proceso. "Dentro del rumbo del gobierno, que es más mercado y más apertura, faltaría más progresividad, más tiempo, más empatía con las empresas para que se ajusten al nuevo modelo", sostuvo. Y fue claro: "No veo que el gobierno vaya a cambiar esto. Si por él fuera, Milei bajaría más el dólar".

Sobre el tipo de cambio, Ponce fue tajante: "El dólar barato para el argentino es como el dulce de leche". Según explicó, genera una baja de inflación y una "sensación de bienestar" que incluso puede rendir electoralmente. "La tentación del dólar barato la tuvo Cristina también en su segundo gobierno. Te permite viajar, consumir, pero todos sabemos que eso es un problema".

En su análisis, ese es el principal interrogante del esquema actual. "No tengo ninguna duda de la ortodoxia económica ni de la estabilidad. Pero sí tengo dudas respecto de entrar en una apertura económica sin políticas más pragmáticas y graduales y con el dólar barato".

En materia inflacionaria, consideró que el traslado a precios del salto cambiario previo a las elecciones comenzó a sentirse en los últimos meses. "En la economía argentina, en algún momento la suba del dólar se traslada a precios, más lento o más rápido", explicó. También anticipó que la apertura impactará en bienes sensibles como la carne: "Si dejás exportar sin cupos, la carne va a ser más cara en la Argentina. No va a valer lo mismo que en Londres, pero el precio va a acercarse al internacional".

Para Ponce, perforar de manera sostenida el 2% mensual no será sencillo. "Va a costar que baje. Algunos hablan de marzo, otros de abril. Yo no he vuelto a escuchar al presidente hablar de inflación cero en julio o agosto".

De cara al discurso presidencial ante la Asamblea Legislativa, el economista no espera cambios de rumbo. "No veo al presidente diciendo que va a tener una política especial para la industria. Al revés, va a redoblar la apuesta, va a acelerar las curvas como le gusta decir a él y va a continuar con esta política".

Una política que, según su mirada, tiene costos "severos" que podrían haberse atenuado con mayor gradualismo. "Con un poco más de tiempo, una parte de estos costos se podrían haber evitado. No todos, pero sí varios", concluyó.


Editó Carina Pérez

Esta nota habla de: