Por qué el salario se evapora antes de mitad de mes, pese a la mejora del ingreso

El ingreso disponible repuntó en 2025 frente al año anterior, pero todavía quedó por debajo de 2023. El peso de los gastos fijos, las cuotas de crédito y la suba de tarifas explica por qué en muchos hogares el 50% del sueldo se agota en los primeros días del mes.

Aunque el ingreso disponible de los hogares -el dinero que queda una vez pagados los gastos fijos- mostró una recuperación a fines de 2025 en comparación con el año previo, todavía no logró volver a los niveles que tenían las familias en diciembre de 2023, apenas iniciado el gobierno de Javier Milei. Esa dinámica ayuda a entender por qué el consumo masivo avanzó con lentitud tras el desplome de 2024.

De acuerdo con la consultora Scentia, las ventas en supermercados acumularon en 2025 una suba del 2% frente al año anterior, luego de la caída del 14% registrada en 2024. En paralelo, Empiria -la firma que dirige el exministro de Economía Hernán Lacunza- advirtió que el ingreso disponible volvió a deteriorarse en la segunda parte del año. Con datos de noviembre, la consultora señaló que se trató del tercer retroceso mensual consecutivo y proyectó que "en diciembre de 2025 será 5% superior al de diciembre de 2024, pero 4% inferior al de diciembre de 2023".

Desde la misma firma trazaron un diagnóstico más amplio: "Entre gastos fijos (23%) y cuotas de préstamos (26%), ya al día 5 del mes se te fue la mitad del sueldo; el crédito al consumo como motor suplementario llegó a un límite; hay morosidad récord y, con esa información, el consumo está complicado".

Tres meses en baja

Según el informe de Empiria, en noviembre el ingreso disponible cayó 1% en términos reales, "la mayor contracción desde febrero de 2024". Desde el pico registrado en agosto -el nivel más alto desde noviembre de 2023- acumula una baja de 2,1% tras tres meses consecutivos de retrocesos.

Aun así, por el arrastre estadístico de la recuperación de fines de 2024 y una base de comparación baja, la consultora estimó que el ingreso disponible promedio de 2025 crecería 12% frente a 2024. Sin embargo, previó una desaceleración a mitad de año y una merma en el último trimestre: para diciembre de 2025, el avance interanual sería de apenas 5% respecto de igual mes del año previo y todavía quedaría 3,7% por debajo de diciembre de 2023. Para 2026, en un escenario de inflación más moderada, proyectaron una mejora adicional de solo 1%.

El deterioro reciente, explicó Empiria, combinó menores ingresos con un aumento de los gastos fijos. En noviembre, el conjunto de los ingresos cayó 1%, la mayor baja desde febrero de 2024. Todos los salarios se redujeron en términos reales: los registrados retrocedieron 0,6% -tercer mes seguido en negativo-, los del sector privado formal 0,3% y los del sector público 1,3%. Los ingresos no registrados habrían bajado 0,4%, mientras que los no laborales fueron los más golpeados por la aceleración inflacionaria y los ajustes con rezago.

La caída alcanzó a todos los estratos, aunque con distinta intensidad. En los deciles 1 a 4, el ingreso disponible se redujo 1,2%, mientras que en los deciles 8 a 10 lo hizo 0,9%.

Tarifas, alquileres y expensas

Del lado de los gastos, la baja real en el transporte público (0,7%) y en el precio del agua (-1,4%) no alcanzó para compensar los incrementos de la electricidad (1,4%), las expensas (0,9%) y los alquileres (0,4%). En ese contexto, los gastos fijos representaron en noviembre el 22,7% del ingreso, 7,4 puntos porcentuales más que dos años antes.

El peso del crédito

Otro factor central es el endeudamiento. Según datos del Banco Central, las cuotas de préstamos ya absorben el 26,3% de la masa salarial registrada, el nivel más alto en casi dos décadas.

Empiria detalló que, además de los casi ocho puntos adicionales que capturaron los gastos fijos, otros 15 puntos del ingreso se destinaron al pago de créditos. De esos 26,3 puntos, 14,6 corresponden a préstamos personales, 9,3 a tarjetas de crédito, 1,7 a prendarios y 0,7 a hipotecarios. En total, el 86% de la carga de deuda está concentrada en financiamiento de corto plazo.

Los economistas explicaron que en un contexto de mayor estabilidad macroeconómica el crédito de largo plazo debería ganar terreno, primero a través de los prendarios y luego de los hipotecarios. La baja de la inflación cumple un doble rol: sienta bases para expandir el crédito, pero también elimina el efecto licuación que tenían las cuotas cuando los precios subían rápidamente.

La contracara es el aumento de la mora. En noviembre, los atrasos en créditos bancarios alcanzaron el 8,8% del saldo adeudado, un récord histórico. Las mayores irregularidades se registraron en préstamos personales (11%) y tarjetas de crédito (9,2%). Los prendarios mostraron una mora del 5,2% -0,4 puntos más que en octubre-, mientras que los hipotecarios se mantuvieron cerca del 1%.

Consumo, pobreza y señales cruzadas

Este cuadro convive con otros indicadores sociales que mostraron cierta mejora. Los microdatos del Indec correspondientes al tercer trimestre de la Encuesta Permanente de Hogares reflejaron una baja de la pobreza, en línea con estimaciones oficiales y privadas: la UCA la ubicó en 26,9% y ExQuanti proyectó preliminarmente 29,1%. Sin embargo, analistas que siguen estas series advirtieron -en línea con el diagnóstico de Empiria- que la tendencia descendente podría haberse frenado en el último tramo del año pasado.

Así, aunque el ingreso disponible mostró una recuperación parcial en 2025, el avance de los gastos fijos, el peso del endeudamiento y la suba de tarifas explican por qué, para muchos hogares, la mitad del sueldo sigue evaporándose en los primeros días del mes.

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