Industria en alerta: tras Fate, qué sectores enfrentan el avance importador y la caída productiva
El cierre de la planta de neumáticos y los más de 900 despidos reavivaron temores en ramas clave. Automotrices, metalúrgicas, textiles y fabricantes de electrodomésticos exhiben subas récord de importaciones, retrocesos en producción y baja utilización de capacidad instalada.
El cierre de la planta de Fate marcó un punto de quiebre para la industria. La decisión implicó más de 900 despidos y dejó al descubierto tensiones que atraviesan a buena parte del entramado productivo. La empresa atribuyó la medida a las "condiciones de mercado", sin detallar los factores determinantes, pero el episodio encendió alarmas en actividades que comparten dificultades similares: aumento de importaciones, obstáculos para exportar y retrocesos en los niveles de producción.
El impacto no se limita a una compañía. La industria manufacturera tiene uno de los mayores efectos multiplicadores sobre el empleo y las cadenas de valor, por lo que un freno en un eslabón repercute en consumo y actividad en ramas asociadas. Según la consultora Equilibra, de los 26 sectores que en los últimos dos años registraron un mayor ingreso de productos importados, 20 experimentaron caídas en su producción y 16 resignaron participación en el mercado interno frente a bienes del exterior. La mayoría pertenece al universo manufacturero.
Ver: La industria creció en 2025, pero cayó por sexto mes consecutivo en diciembre
En el sector automotor, la demanda no aparece como el principal problema, pero la producción local sí muestra señales de deterioro, incluso con una proporción relevante de unidades destinadas a exportación. En enero se patentaron 66.080 vehículos, lo que representó un salto del 174% respecto de diciembre y una baja interanual del 4,9%. Cambió además la composición del mercado: los vehículos de origen nacional pasaron de representar el 47% del total en enero de 2025 al 35% un año después; los brasileños retrocedieron del 45% al 43%, mientras que los de otros orígenes escalaron del 8% al 22%.
Las compras externas del sector crecieron 196% en cantidades acumuladas en dos años, hasta alcanzar un récord de U$D 12.841 millones, de acuerdo con PxQ. La mayor apertura coincidió con una baja de precios del 6%. En paralelo, la utilización de la capacidad instalada en diciembre fue del 31%, el nivel más bajo para ese mes desde 2019, según Indec. La consultora de Emmanuel Álvarez Agis estimó que la producción de autos y camiones se redujo 14% en dos años. Desde AFAC señalaron que entre enero y noviembre de 2025 las importaciones de autopartes subieron 5,4% interanual, mientras la producción de vehículos cayó 0,9%.
En enero se fabricaron 20.998 unidades, un 20,7% menos que en diciembre y 30% por debajo de enero de 2025. Las exportaciones descendieron 51% frente al mes previo y 12% interanual. Las ventas a concesionarios retrocedieron 33% mensual y 0,7% en comparación anual.
La dinámica en electrodomésticos muestra otra particularidad: el consumo no evidencia un desplome. Las ventas totales a precios corrientes del tercer trimestre de 2025 crecieron 15,1% respecto del mismo período del año anterior, y el acumulado enero-septiembre avanzó 59,2% interanual, según Indec. No obstante, el ritmo se desaceleró frente a períodos previos por una base de comparación más alta y el encarecimiento del crédito.
Mientras tanto, las importaciones de computadoras y equipos de oficina aumentaron 28%, al tiempo que la producción local cayó 8%. El salto más pronunciado se dio en lavarropas y heladeras: desde 2023, las importaciones de lavarropas escalaron 1432% y las de heladeras 625%, según PxQ, con bajas de precios del 54% y 32%, respectivamente. También crecieron 25% las compras externas de herramientas, en un contexto en el que la producción local retrocedió 21%. En maquinaria industrial, las importaciones subieron 22% y la producción cayó 17%.
La actividad metalúrgica registró en enero una baja interanual de 6,2% y una leve mejora de 0,8% respecto de diciembre. Aun así, opera 17,9% por debajo de sus máximos recientes, en niveles comparables a los peores momentos de la pandemia en 2020. La utilización de la capacidad instalada se ubicó en 40,6%, el registro más bajo de los últimos cuatro años. Desde ADIMRA advirtieron que 7 de cada 10 empresas no prevén mejoras en su producción durante los próximos tres meses.
En acero y aluminio, en paralelo a las negociaciones vinculadas al acuerdo comercial con Estados Unidos -donde pesa un arancel del 50%-, la producción acumuló una caída del 15% en los últimos dos años. Referentes sectoriales como Paolo Rocca alertaron sobre el ingreso de productos asiáticos a precios de dumping. Sin embargo, Equilibra señaló que las importaciones totales en cantidades bajaron 8% en ese período. Dentro de ese total, crecieron 6,8% las provenientes de China, mientras que las originadas en Brasil retrocedieron 9,4%.
El sector textil también refleja tensiones. En los últimos dos años, la producción de indumentaria cayó 3%, la de calzado y marroquinería 29% y la de telas e hilados 27%. La capacidad instalada se ubica en 35%, el nivel más bajo para el mes desde diciembre de 2018. En simultáneo, las importaciones de ropa aumentaron 90%, según Analytica, sin contabilizar las compras minoristas a través de plataformas como Shein o Temu, que crecieron 274%.
Ver: Uno de los mayores grupos textiles del país pidió concurso preventivo
El caso Fate puso en primer plano una combinación de factores que atraviesan a buena parte de la industria: apertura comercial, presión importadora, menor utilización de plantas y un consumo que no logra traccionar con la fuerza suficiente. El temor en los distintos sectores es que el efecto no quede circunscripto a una empresa, sino que se expanda sobre cadenas productivas ya tensionadas.