Crisis en Fate: la Casa Rosada habla de "destrucción creativa" y apunta al Sutna

En la Casa Rosada sostienen que la crisis de la fabricante de neumáticos arrastra años de conflictividad sindical y pérdida de competitividad. Trabajo convocó a una audiencia virtual mientras el paro de la CGT y el debate por la reforma laboral tensan el escenario político.

El anuncio del cierre definitivo de Fate, una de las marcas históricas del mercado argentino de neumáticos, abrió un nuevo frente político en medio del debate por la reforma laboral. La empresa de la familia Madanes Quintanilla, con fuerte presencia en el segmento de reposición, comunicó en la madrugada del miércoles que cesará sus operaciones, una decisión que impactó tanto por su peso simbólico como por el contexto en que se conoció.

En el Gobierno relativizaron el factor sorpresa y plantearon que la situación de la compañía venía deteriorándose desde hace años. Fuentes oficiales señalaron que la firma atravesó "un prolongado período de conflictividad gremial", al que sumaron un marco laboral que califican como rígido y restricciones cambiarias que, según su visión, agravaron la pérdida de competitividad. Como antecedentes mencionan el pedido de procedimiento preventivo de crisis presentado en 2019 y el congelamiento salarial que afectaba a su plantilla desde hacía más de un año.

Desde la cúpula del Ejecutivo responsabilizaron directamente a sectores sindicales y políticos. "Una parte de la política y de los gremios con ideología extrema llevaron a la empresa a una situación terminal", afirmaron. La referencia apunta al Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de la Argentina (Sutna), conducido por Alejandro Crespo, que protagonizó en 2022 un extenso conflicto que paralizó las plantas de las tres fabricantes del país. En aquel momento, el propio Javier Madanes había cuestionado con dureza al gremio y denunciado un clima que -según dijo- impedía producir con normalidad.

La lectura oficial se inscribe en una concepción más amplia del rumbo económico. Altos funcionarios sostienen que el actual esquema macro favorece actividades como la minería, el petróleo y el agro, mientras expone a sectores industriales del conurbano bonaerense, Córdoba y Santa Fe que no logran competir frente a importaciones, especialmente provenientes de Brasil y China. Fate, argumentan, es un caso representativo de esa transición.

Un integrante del equipo económico sintetizó esa mirada con una definición conceptual: describió el proceso como "schumpeteriano", en alusión a la idea de "destrucción creativa" del economista Joseph Schumpeter, donde actividades consideradas menos productivas ceden espacio a otras con mayor dinamismo. "Se perderán empleos improductivos, pero surgirán nuevos", planteó.

Esa lógica fue celebrada días atrás por el presidente Javier Milei cuando destacó la adjudicación de una licitación relevante a la firma india Welspun por sobre Techint, y volvió a aparecer en mensajes del asesor Santiago Caputo, quien proyectó "diez años deslumbrantes" para el interior del país tras la confirmación de una inversión de USD 18.000 millones de Lundin Mining en los proyectos Josemaría y Filo del Sol, en San Juan.

Mientras tanto, la Secretaría de Trabajo programó una audiencia virtual con las autoridades de Fate para analizar la situación. El telón de fondo es un mercado laboral que muestra señales de retroceso: en noviembre el empleo privado registrado cayó 0,2% mensual, lo que implicó 13.100 puestos menos, según datos oficiales. Además, cifras de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo indican que desde diciembre de 2023 se redujo en 21.938 la cantidad de empresas con trabajadores registrados.

El cierre de la fabricante de neumáticos se conoció el mismo día en que la Cámara de Diputados debe emitir dictamen sobre la reforma laboral impulsada por el oficialismo. La CGT convocó a un paro nacional para coincidir con el tratamiento en el recinto, sin movilización formal, aunque el Ministerio de Seguridad anticipó que reforzará los operativos ante posibles protestas de sectores sindicales más duros y organizaciones sociales.

En la Casa Rosada admiten que el desafío es administrar los tiempos de la transición: que el proceso de cierre de compañías que no logran adaptarse no genere un vacío social antes de que maduren las inversiones que prometen dinamizar la "nueva matriz productiva". El caso Fate, en ese sentido, se convirtió en un símbolo incómodo de ese cambio de modelo.




Con información de Infobae

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