Cloacas: qué cambia desde ahora en el Gran Mendoza

Irrigación frenó nuevas factibilidades cloacales en parte de Luján, Maipú, Guaymallén y el este de Godoy Cruz por la saturación del sistema. AYSAM aclaró que quienes ya tenían factibilidad aprobada podrán conectarse, pero admitió que la solución de fondo demandará entre dos y tres años de obras.

La decisión del Departamento General de Irrigación de suspender nuevas factibilidades cloacales en sectores del Gran Mendoza abrió interrogantes entre desarrolladores inmobiliarios, propietarios que están construyendo viviendas y vecinos que esperan conectarse a la red. Sin embargo, tanto Irrigación como AYSAM coinciden en un punto: el sistema llegó a un límite que obliga a restringir el crecimiento hasta que se ejecuten obras de gran escala.

La medida alcanza a sectores de Luján de Cuyo, Maipú, Guaymallén y el este de Godoy Cruz, todos vinculados a la cuenca de la Colectora Máxima Noreste, el sistema que conduce los efluentes hacia la planta depuradora Paramillos y que quedó en el centro de la escena tras los desbordes registrados en Corralitos.

Según explicó el superintendente de Irrigación, Sergio Marinelli, la infraestructura actual no tiene capacidad suficiente para seguir incorporando nuevos usuarios sin poner en riesgo el funcionamiento general del sistema. Por eso se decidió suspender el otorgamiento de nuevas factibilidades hasta que existan obras que amplíen la capacidad de transporte y tratamiento de los líquidos cloacales.

Qué ocurrirá con quienes ya tenían autorización

El presidente de AYSAM, Humberto Mingorance, aclaró que la resolución no afecta a quienes ya habían obtenido la factibilidad de servicios.

"Una cosa es la factibilidad y otra es la conexión. Sobre lo que ha regulado Irrigación es sobre las nuevas factibilidades. Si ya está la factibilidad otorgada, obviamente ya tienen un derecho y hay que conectarlos", explicó durante una entrevista radial.

Esto significa que barrios, edificios o viviendas particulares que ya contaban con la aprobación correspondiente podrán completar el trámite y conectarse a la red cloacal.

La restricción alcanza únicamente a nuevos desarrollos que todavía no habían conseguido la factibilidad necesaria para avanzar.

El problema: una red diseñada para otra Mendoza

Mingorance sostuvo que la situación actual es consecuencia de décadas de crecimiento urbano sin que la infraestructura acompañara ese proceso.

"La Colectora Máxima Noreste fue calculada hace 50 años y construida hace 40, cuando estaba prevista para 180.000 habitantes. Hoy está impactada por 580.000 habitantes", señaló.

El funcionario vinculó el problema con la falta de planificación territorial y explicó que el crecimiento urbano fue avanzando más rápido que la capacidad de los servicios públicos.

"Para eso es el ordenamiento territorial: para saber dónde se puede construir y qué factibilidad tienen los servicios básicos. Cuando se desarrolla mal, el Estado siempre termina corriendo atrás de los problemas", afirmó.

¿Se podrán construir barrios igual?

La respuesta es sí, aunque con alternativas más costosas.

Ante la imposibilidad de obtener nuevas factibilidades cloacales, algunos desarrolladores podrían optar por sistemas autónomos de tratamiento de efluentes.

Mingorance mencionó la posibilidad de utilizar biodigestores, pozos sépticos o incluso plantas compactas de tratamiento.

"En otras partes del mundo sucede. Son plantas que pueden atender poblaciones de 5.000, 10.000 o 20.000 habitantes y tratar los efluentes sin derivarlos al sistema general", explicó.

Sin embargo, reconoció que se trata de soluciones que implican inversiones importantes y que hasta ahora no eran habituales en Mendoza.

Las obras que prometen destrabar la situación

Mientras Irrigación habla de una suspensión que podría extenderse por al menos dos años, AYSAM asegura que ya trabaja en un plan de obras para recuperar capacidad operativa.

Actualmente se ejecuta una obra de aproximadamente 15 millones de dólares y existen otros proyectos que, en conjunto, superan los 100 millones de dólares.

Entre ellos figuran:

-La recuperación de capacidad de la planta Campo Espejo.

-La limpieza y ampliación de la planta Paramillos.

-Las obras Colonia Segovia I, II y III.

-Nuevos colectores para aliviar la carga de la Colectora Máxima Noreste.

-Un nuevo colector paralelo en la zona de Corralitos.

Según Mingorance, parte de estas iniciativas dependen de un financiamiento internacional del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por 150 millones de dólares.

Dos años de espera, como mínimo

La principal preocupación del sector inmobiliario es cuánto tiempo permanecerá cerrada la posibilidad de obtener nuevas factibilidades.

En ese punto, AYSAM coincidió con la estimación realizada por Marinelli.

"Son obras muy complejas", explicó Mingorance, quien detalló que en la zona de Corralitos las napas se encuentran muy cerca de la superficie y obligan a realizar trabajos de drenaje permanentes antes de poder instalar nuevas colectoras.

Por eso, sostuvo que el plazo para resolver definitivamente el problema será prolongado. "Para ser cauto, entre dos y tres años seguro", afirmó.

Qué pasará desde ahora

En la práctica, la decisión genera un escenario con dos velocidades.

Por un lado, continuarán las conexiones de emprendimientos y viviendas que ya tenían factibilidad aprobada antes de la resolución.

Por otro, los nuevos desarrollos inmobiliarios que pretendan avanzar en las zonas alcanzadas por la restricción deberán esperar a que se amplíe la infraestructura existente o buscar soluciones alternativas para el tratamiento de efluentes.

Hasta que esas obras estén terminadas, el crecimiento urbano en buena parte del Gran Mendoza quedará condicionado por una realidad que tanto Irrigación como AYSAM reconocen: la red cloacal actual ya no alcanza para la cantidad de habitantes que debe atender.

Esta nota habla de: