Robots humanoides avanzan y se perfilan como protagonistas del empleo hacia 2030

Un informe de Bain & Company anticipa una fuerte expansión del sector, impulsada por inversiones crecientes y avances tecnológicos, aunque advierte que su adopción dependerá de la rentabilidad y la aceptación empresarial.

Durante años, los robots humanoides fueron una promesa asociada a la ciencia ficción. Sin embargo, ese escenario comienza a cambiar: un estudio global de Bain & Company sostiene que hacia 2030 estos desarrollos podrían alcanzar niveles comparables a las capacidades humanas en aspectos como percepción, destreza e inteligencia.

El interés por esta tecnología ya se refleja en los números. La inversión global en compañías dedicadas a la robótica humanoide creció de US$308 millones en 2020 a más de US$1.100 millones en 2024, una señal del creciente atractivo que genera en el mundo empresario y tecnológico.

No obstante, el salto hacia una adopción masiva no está garantizado. Uno de los factores clave será el avance de la llamada "inteligencia física", es decir, la capacidad de los robots para interactuar de manera eficiente con entornos reales. A esto se suma la necesidad de mejorar tecnologías complementarias, cuyo desarrollo aún es dispar.

Desde la consultora, señalan que el despegue del sector dependerá también de que las empresas logren comprobar beneficios concretos en términos de retorno de inversión y de que exista una mayor disposición a asumir riesgos en la incorporación de estas herramientas.

El proceso, según los especialistas, se dará en etapas. En una primera fase, los robots humanoides se integrarán principalmente en sectores industriales como la automotriz, la minería o la energía, donde los beneficios económicos son más evidentes. Luego podrían expandirse hacia actividades como la construcción, la salud y determinados servicios. Finalmente, se espera su desembarco en ámbitos más cotidianos, como el hogar, la educación o el turismo.

En Argentina, el potencial se vincula especialmente con industrias estratégicas. Actividades como la energía y la minería ya avanzan en procesos de automatización, mientras que áreas como el cuidado de adultos mayores aparecen como un campo de aplicación relevante frente al envejecimiento poblacional.

De todos modos, persisten desafíos. El costo de estos equipos sigue siendo elevado -supera los US$100.000 en muchos casos- aunque se proyecta una reducción significativa en los próximos años, lo que podría acelerar su adopción. En paralelo, las mejoras en autonomía energética ya permiten operar durante varias horas e incluso realizar cambios de batería sin intervención humana.

A nivel global, el desarrollo es cada vez más competitivo. Empresas como Tesla, Agility Robotics y UBTech lideran la producción, mientras que China se consolida como uno de los principales polos de innovación, con cientos de modelos en desarrollo.

En el plano local, firmas como Humandroid ya trabajan en la implementación de estos sistemas en entornos industriales, combinando hardware importado con software de entrenamiento basado en inteligencia artificial.

El avance de los robots humanoides se da en paralelo a cambios demográficos globales, como el envejecimiento de la población y la reducción de la fuerza laboral activa, factores que impulsan la búsqueda de soluciones tecnológicas para cubrir tareas críticas o de riesgo.

En ese contexto, el sector se encamina a convertirse en uno de los motores de transformación del mercado laboral en los próximos años, con impacto directo en la productividad, la organización del trabajo y la interacción entre humanos y máquinas.

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