"Milei no va a cambiar": Carlos Ponce advierte por el impacto social del rumbo económico

El economista sostuvo en Radio Post que el presidente Javier Milei ratificó plenamente su programa económico en Córdoba, con apertura comercial, desregulación y baja de inflación como ejes centrales, aunque alertó sobre tensiones sociales y productivas en el corto plazo.

El discurso que el presidente Javier Milei dio en la Bolsa de Comercio de Córdoba dejó, según el economista Carlos Ponce, una señal contundente: no habrá cambios en el rumbo económico. Tras escuchar completa la exposición, el analista sostuvo en el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post que el mandatario no solo defendió las medidas implementadas hasta ahora, sino que dejó en claro que profundizará la misma línea en los próximos años.

"La ratificación es total", sintetizó. Para Ponce, el mensaje del Presidente implica que tanto la apertura económica como la desregulación y la política monetaria seguirán siendo los pilares centrales del programa, sin espacio para correcciones de fondo.

En ese marco, Milei volvió a insistir con uno de sus principales objetivos: la desaceleración de la inflación. Según repasó el economista, el mandatario reiteró que el índice comenzará "con cero" a partir de agosto, al tiempo que atribuyó los recientes repuntes a factores coyunturales, especialmente a la caída de la demanda de dinero durante la crisis del año pasado.

Pero más allá de las variables macroeconómicas, el núcleo del discurso estuvo puesto en la defensa de la apertura comercial. Milei volvió a plantear que la competencia externa es un mecanismo necesario para mejorar la eficiencia, incluso si eso implica la desaparición de sectores o empleos. Para explicarlo, apeló a ejemplos históricos como el reemplazo de las velas por la electricidad o del correo tradicional por el correo electrónico.

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Ponce reconoce que ese argumento es consistente desde el punto de vista teórico, pero advierte que su aplicación en Argentina presenta dificultades. El problema, según explicó, es que el país no parte de una estructura productiva flexible, sino de un entramado industrial que arrastra años de atraso y que podría verse seriamente afectado por una apertura acelerada.

En ese sentido, el economista planteó que el impacto no se limita a grandes industrias como la del neumático, sino que también alcanza a comercios y pequeñas empresas que ya enfrentan una caída en el consumo. "Si la gente pierde el trabajo, no hay resto para consumir, aunque los precios bajen", resumió.

El presidente también delineó en Córdoba los ejes de crecimiento que imagina para la economía argentina. A la desregulación y la apertura sumó el desarrollo del capital humano como tercer pilar, y volvió a señalar a la minería, el petróleo, el gas, el campo y la economía del conocimiento como sectores estratégicos. A ese esquema incorporó además al sistema financiero, al que considera con potencial de expansión por su bajo nivel de desarrollo actual.

Sin embargo, Ponce puso en duda que esas inversiones, aun cuando se concreten, tengan un efecto inmediato sobre la economía cotidiana. Si bien reconoció que proyectos mineros o energéticos pueden movilizar miles de millones de dólares y generar empleo en etapas iniciales, advirtió que no está claro cuánto de ese impulso llegará a sostener a los sectores más golpeados.

La principal objeción del economista apunta al frente social. Aunque destacó que el Gobierno mantiene programas como la Asignación Universal por Hijo y la asistencia alimentaria, consideró que el modelo requiere una inversión mucho mayor en capital humano para ser viable. "Es difícil sostener un capitalismo de alta competencia con una estructura social tan deteriorada", planteó.

En esa línea, describió una realidad marcada por la pobreza estructural y familias en situaciones muy críticas, un escenario que -según su mirada- condiciona cualquier intento de transformación económica profunda.

Pese a esas tensiones, el análisis general es que el Gobierno no modificará su estrategia. Ponce incluso descartó la posibilidad de medidas heterodoxas para estimular el consumo, lo que refuerza la idea de que el ajuste y la disciplina fiscal seguirán siendo el eje.

Como dato político, el economista también observó un clima más moderado durante la exposición en Córdoba. A diferencia de otros actos, señaló que no percibió un entusiasmo marcado del público, con aplausos más bien tibios hacia el final.

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Con todo, la conclusión es que el discurso presidencial no dejó lugar a interpretaciones: la apertura económica, la baja de la inflación y la reconfiguración productiva seguirán adelante. Y, según Ponce, el desafío estará en cómo ese modelo logra -o no- adaptarse a las condiciones reales de la Argentina.



Editó Carina Pérez

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