Turismo: 3 razones para no ir a Cataratas este verano

Más allá de las extremas temperaturas, lógicas en esta época del año, existen características propias de esta temporada que desalientan el recorrido por las Cataratas del Iguazú.

Conforman uno de los paisajes naturales más impactantes de Argentina -quizás el más fascinante que hay en el país- y bajo cualquier escenario se podrá contemplar su esencia. Sin embargo, en esta temporada existen condiciones que invitan a los turistas a postergar el recorrido por Cataratas del Iguazú para otro momento, cuando la ausencia de restricciones permita apreciar al 100% los saltos de agua más importantes del mundo y el resto del parque.

1- Encapsulamiento. En primer lugar, la administración del Parque Nacional Iguazú restringió la cantidad de visitantes diarios que pueden ingresar a Cataratas (sólo se puede acceder con turno previo). Además, es obligatorio contratar un guía para completar el recorrido por los saltos, incluyendo la Garganta del Diablo en donde, bajo el esquema actual, sólo puede apreciarse durante apenas 20 minutos.

La falta de libertad para movilizarse por el Parque Nacional Iguazú es uno de los motivos para postergar el viaje; quienes han ido en situación normal y han vuelto durante la pandemia, notarán la diferencia. Ya no se podrá permanecer en determinados saltos el tiempo que se desee y, además, la distribución que determinan los guías no es la mejor: apenas 20 minutos para ver la Garganta del Diablo y el triple de tiempo para comer, sin poder abandonar el patio de comidas, donde los precios son exorbitantes (una botella de Coca-Cola de 355 ml. cuesta $150).

Garganta del Diablo.


En condiciones normales, más allá de los saltos, los turistas pueden recorrer el parque libremente, pudiendo apreciar aún más la flora y fauna de la selva misionera, o recorrer el fantástico hotel que se encuentra en el lugar. Esa es una oportunidad que se pierde si se visitan las Cataratas del Iguazú este verano por el encapsulamiento que, además, carece de sentido: se forman grupos de unas 25 personas, que se movilizan juntas, en lugar de dar libertad y garantizar así el distanciamiento.

2- Recorrido inferior, clausurado

Habitualmente, las Cataratas del Iguazú se pueden observar desde dos circuitos: el inferior y el superior, además del recorrido por la Garganta del Diablo, adonde se llega después de un viaje en tren ecológico. Sin embargo, para esta temporada se clausuró el recorrido inferior, el cual permitía contemplar los saltos desde un lugar de privilegio, tanto para sentir (literalmente) el agua como para tomar fotografías del paisaje. 

Esto no tiene vinculación con las medidas sanitarias adoptadas por la pandemia de coronavirus. Al respecto, desde el Parque Nacional informaron que se están realizando estudios geológicos después de que se produjeran algunos desprendimientos. Sin dar tiempo estimado, afirman que el circuito inferior volverá a habilitarse una vez que se determine que sea seguro para los visitantes.

Cataratas desde el circuito superior.

En este escenario, los turistas no comprenderán por qué el salto "Dos Hermanas" lleva ese nombre, ya que sólo se observa desde arriba.

3- Empezar por el final

Si las Cataratas del Iguazú fuesen un menú, la Garganta del Diablo sería el plato principal y el resto, la entrada. Actualmente, bajo las condiciones que implementó el concesionario, los visitantes podrían empezar con el plato principal y terminar por la entrada. Utilizando otra metáfora, podría decirse que los turistas que lleguen al Parque Nacional Iguazú podrían ver una película al revés, empezando por el final.

Aleatoriamente, hay contingentes que empezarán el recorrido por el circuito superior y terminarán en la Garganta del Diablo, escenario óptimo, pero hay otros grupos que lo harán a la inversa. Los segundos serán los más desafortunados, ya que después de observar la majestuosidad de la Garganta del Diablo, el resto le parecerá, en el peor de los casos, insignificante, aún más ante la clausura del circuito inferior.

Y es aleatorio, ya que al momento de comprar la entrada vía web (los tickets se obtienen en este link), cuyo comprobante deberá presentarse posteriormente en el ingreso al Parque, no podrá seleccionarse cómo realizar el recorrido. Recién una vez que los turistas son asignados a determinado guía, éste consultará e informará cómo será la visita a Cataratas.

Consejos

Al menos una de las tres desventajas puede revertirse parcialmente, aunque habrá que romper las reglas. En alguna de las paradas del recorrido, especialmente en la del almuerzo (son 60 minutos, tediosos 60 minutos al rayo del sol), los turistas podrán alejarse del grupo e ir alternando entre otros contingentes y ganar algo de libertad para, por lo menos, recorrer el circuito superior sin restricciones de tiempo.

Si bien el guía dirá una y otra vez que no se alejen, el "contrato" con el profesional es algo confuso: se le paga un canon y éste no entrega ningún ticket ni comprobante a cambio. Sí, el servicio oficial y obligatorio de guía en el Parque Nacional Iguazú se paga en negro, ya que nadie entrega un ticket a cambio; de hecho, tiene que ser en efectivo y una vez en el interior del predio. Raro.

Y, pese a todo lo comentado, existe una ventaja en el escenario actual de Cataratas del Iguazú, donde ingresan menos de 3.000 visitantes diarios, 10 veces menos que lo habitual. Hoy en día, el tiempo de espera en el tren ecológico que lleva a Garganta del Diablo es cero, mientras que anteriormente había que aguardar, como mínimo, unos 30 minutos.

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