José Hernández, el astronauta cuya historia contará Netflix y por qué "Menem tenía razón"

El astronauta e ingeniero mexicano José Hernández es autor de libros, coach, viñatero y bodeguero y además, erigieron una estatua en su nombre en México. Su historia de vida es un ejemplo y será una película que filma Netflix. Habló con el programa "Tormenta de Ideas", conducido por Gabriel Conte y Santiago Montiveros.

G. Conte y S. Montiveros

Transcurre una época en la que viajar al espacio exterior se está volviendo algo más cercano a lo cotidiano que a la información en torno a cuestiones excepcionales. E inclusive, ya no es tan solo un desafío entre naciones, ideologías o parte de la confrontación geopolítica trasladada al espacio universal, sino una actividad comercial como tantas otras, con empresas privadas dedicadas al asunto, con diversos fines, desde los científicos hasta los meramente vinculados al ocio y el turismo.

José Hernández es un mexicano que se esforzó para cumplir con su sueño de ser astronauta y hoy es un protagonista de la industria, además de haberse diversificado profesionalmente.

Su historia es tan particular, que Netflix comenzará próximamente a rodar una película sobre él y su vínculo con la actividad aeroespacial que, además, lo ha llevado a otros rubros, como aportar a la lucha contra el cáncer con la creación de dispositivos tecnológicos para mejorar su detección.

AUDIO "Tormenta de Ideas", completo: El astronauta José Hernández

Desde el momento en que supo en que el primer hispano-norteamericano había sido elegido para viajar por el espacio, el ingeniero de la NASA, quiso volar por el espacio.

"Estaba pasando la azada por una fila de remolachas en el campo, cerca de Stockton, California, cuando escuché por la radio que Frank Chang-Díaz había sido elegido para el Cuerpo de Astronautas", dijo Hernández, que en esa época estaba cursando el último año del colegio secundario.

"Ya entonces me interesaba la ciencia y la ingeniería", recuerda Hernández, "pero ese fue el momento que dije: "Quiero volar por el espacio". Y es algo por lo que vengo luchando desde entonces".

Ahora, todo su esfuerzo tiene su recompensa: fue elegido para comenzar el entrenamiento para especialistas en misiones, como parte de la clase de candidatos a astronautas de 2004.

Uno de los cuatro hijos de una familia inmigrante de México, Hernández, que no aprendió inglés sino hasta los 12 años, pasó gran parte de su infancia en lo que él llama "el circuito californiano", viajando con su familia todos los meses de marzo, desde México hasta el Sur de California, para luego trabajar en la zona de Stockton en noviembre, cosechando fresas y pepinos de las granjas sobre la ruta. Volvían a México para Navidad y comenzaban el ciclo una y otra vez hasta la primavera.

"Algunos niños pueden creer que es divertido viajar así", explicó Hernández, "pero no eran vacaciones: teníamos que trabajar".

Después de terminar la secundaria en Stockton, Hernández se inscribió en la Universidad del Pacífico de Stockton, en donde obtuvo un título en ingeniería eléctrica y una beca completa para el programa de graduados de la Universidad de California en Santa Bárbara, donde continuó sus estudios de ingeniería. En 1987, aceptó un empleo de tiempo completo en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, en donde trabajó como ayudante en el College.

El astronauta José Hernández, especialista de la misión STS-128, trabaja en el trasbordador espacial Discovery durante el segundo día de vuelo. Imágenes de la NASA.


Mientras estaba en Lawrence Livermore, Hernández trabajó con aplicaciones de procesamiento de imágenes en radares, tomógrafos computados e imágenes acústicas. Más adelante, Hernández trabajó en el desarrollo de técnicas de análisis de imágenes en rayos X cuantitativas, para el programa de rayos x láser. Hernández aplicó estas técnicas en el campo de la medicina física y co-desarrollo el primer sistema de mamografía digital de campo completo; el sistema resultó útil para detectar cáncer de mama en etapas más tempranas que otras técnicas mamográficas. Ganó premios de reconocimiento por su trabajo en ese proyecto. También trabajó en el campo internacional, representando a Lawrence Livermore y al Departamento de Energía de los EE.UU. en temas de no proliferación nuclear en Rusia.

Durante el proceso de solicitud para convertirse en astronauta, Hernández tuvo que reunirse con un consejo de revisión. Fue entonces cuando se encontró cara a cara con quién lo inspiró en un primer momento: Franklin Chang-Díaz.

"Era raro, me evaluaba la persona que me motivó a llegar allí", dice Hernández. "Pero me di cuanta de que en realidad teníamos cosas en común: una educación similar, los mismos problemas con el idioma. lo que me ayudó a fortalecer la autoestima. Las barreras desaparecieron".

Hernández sonríe: "Ahora me toca a mi".

Hablamos en el programa "Tormenta de Ideas" con él, por Radio Nihuil y esta fue la charla:

-En principio nos gustaría conocer cómo es que ahora la humanidad mira hacia arriba esté todo el tiempo. Hace unos días el multimillonario Jeff Bezos hizo el primer viaje turístico al espacio. ¿Esto empieza a ser más normal? ¿Deja de ser un sueño para hacer una realidad o todavía nos falta muchísimo tiempo, Hernández?

-No, no, estamos en una época muy importante porque esta semana al ir Jeff Bezos con su empresa a un vuelo suborbital, ya son tres empresas del sector privado que tienen la capacidad, independientes del gobierno, de mandar humanos al espacio y regresarlos sanos y salvos. Entonces eso abre una nueva era de turismo espacial. Aunque las tres empresas, estamos hablando de SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic, tienen algo en común ahora, que es desarrollar el turismo espacial, yo creo que sus planes a lo largo son muy distintas.

-¿Hay una coordinación de la NASA o las empresas se manejan absolutamente forma independiente en sus objetivos? 

-Se manejen independientemente en sus objetivos, pero estos señores llegaron a ser billonarios por una razón: ellos tienen la visión y saben dónde dónde meterse para que para que sea una buena inversión. Yo pienso que el turismo espacial como la única forma de tener ingresos para la empresa no es suficiente. Entonces, como dije, cada quien que tiene planes que, a lo largo, son distintos. Por ejemplo, Jeff Bezos. Si ven la arquitectura de sus cohetes, es muy similar a los que utiliza la NASA y lo bonito de estos cohetes es que son reutilizables. Tanto el cohete como la cápsula que regresan la tierra son utilizables. Entonces, eso reduce los gastos de cada lanzamiento. Ahora, porque la arquitectura es muy similar están posicionándose para darle servicio y sumarse con la NASA en tratar de solucionar retos más grandes de lo que de lo que ya hecho NASA. Me refiero a que, aparte de llevar astronautas, comida y agua a la Estación Espacial, estas empresas también pueden llevar humanos. Tarde o temprano van a poder ver humanos a la superficie de la Luna, van a poder ayudar en desarrollar una base de larga duración que se pueda quedar el humano ahí en la Luna. Y van a ayudar a desarrollar tecnologías necesarias que se tienen que solucionar antes de lanzarnos al planeta Marte. Eso lo tienen planeado Jeff Bezos y Ellon Musk con SpaceX. Se van a juntar con la NASA, sumar fuerzas y al mismo tiempo desarrollar el sector de turismo espacial. Ahora, si vemos la arquitectura de Virgin Galactic, es muy distinta a las otras dos empresas, porque lanzamiento es horizontal, no es vertical y es un avión que lleva a la nave espacial a una altura de 45.000 pies, la suelta, encienden los cohetes, lo lleva a su vuelo suborbital y luego aterriza como un avión. Entonces, ¿por qué lo están haciendo así? Pues como digo yo, no es solamente para para poder capturar el sector turístico, sino que también uno se puede imaginar un sistema de viaje intercontinental suborbital. ¿A qué me refiero? A que despeguen de Nueva York y en vez de demorar 14 horas para llegar a Singapur, van a durar hora y media. En el largo plazo esto es lo que Richard Brandson está planeando. No lo dice, pero para mí la arquitectura me queda claro a lo que él está el objetivo que tiene él.

-Acá tuvimos un presidente que planteó eso y lo usamos como meme para reírnos, pero usted está diciendo que puede ser verdad.

-No va a ser un meme. Viendo la arquitectura me queda claro lo que quiere hacer el señor soy Richard Brandson.

-¿Usted está trabajando en algún proyecto actualmente?

- Tengo una empresa de asesoramiento y esto con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en México. Yo les ayudé a desarrollar un proyecto para traducir requisitos operativos en técnicos para que la empresa Boeing pueda construir tres satélites de comunicación. Son bastante caros porque son como 300 millones de dólares cada uno. Aparte de eso, ayudé a conseguir los lanzamientos al espacio, que cuestan unos de 100 millones de dólares. Entonces era un proyecto de 1.200 a millones de dólares para instalar un sistema de comunicación efectiva para el gobierno de México que fue muy importante. Acabamos de hacer eso hace un par de años y acabo de asesorar a la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla y ahí les ayudé crear una carrera de Ingeniería Aeroespacial y a iniciar un proyecto para construir un satélite. Luego, a conseguir un lanzamiento gratis con la NASA, porque era un satélite educativo que mis colegas se llevaron a la Estación Espacial Internacional, lo soltaron y fue la primera universidad que pudo diseñar, construir y operar su propio satélite. También doy charlas de motivación en forma corporativo y educacional, para animar a las personas a que puedan llegar a su potencia máxima. Les doy un plan de cómo hice yo para llegar a ser astronauta, porque a mí me rechazaron 11 veces y no fue hasta la doceava que que finalmente a llegué a hacer astronauta. He escrito 4 libros y tengo un proyecto para filmar una película en Netflix que ya compró los derechos de mi vida. Ya contrataron al actor que va a hacer mi papel, que se llama Michael Peña. Y ahora, después de dejar la NASA, regresé a casa, soy agricultor, tengo mi viñedo y también a este año me lancé a hacer botellas de vino y entonces tengo tres variedades de vino que estamos vendiendo aquí en los Estados Unidos. Ustedes producen un buen vino. Me encantan los vinos que ustedes producen, así que les vamos a hacer competencia.

Hernández, junto al presidente Obama.

-Como millones de niños estuvo el sueño de ser astronauta. A diferencia del resto puedo cumplir ese sueño. Cuáles fueron los pasos que fue dando para llegar al espacio y de ahora en más ser recordado como el autor del primer mensaje en español que se transmitió despacio.

-Te confieso que no recuerdo cuándo el hombre llegó a la Luna en el Apolo XI, pero sí recuerdo muy bien la última misión de la era de Apolo, el Apolo XVII, y la recuerdo muy bien. En el '72, cuando interrumpieron toda la programación y pasaron la caminata en la superficie de la Luna, y fíjate cómo es curioso: es la última vez que hemos estado en la Luna como humanos, ya que no hemos regresado. Yo tenía 10 años en ese tiempo. ¿Imaginas un niño de 10 años habiendo una televisión blanca y negra, tipo consola con una antena oreja de conejo arriba de la tele, con el tejido de la abuela que es tradicional y yo deteniendo la antena para mejorar mejorar la recepción? Viendo a ese señor caminar en la Luna y luego yo salía era la 9.30 de la noche salía y veía y la Luna casi llena. Entraba y miraba al astronauta y me parecía increíble que teníamos un hombre, un humano a un cuarto de millón de millas de lejos. Allí nació la llamada y yo les digo que es muy similar a una llamada que cuando cuando Dios llama a una persona que se haga sacerdote. Así me llegó a mí la llamada, porque dije "yo voy a ser como ese señor, yo quiero ser astronauta" y entonces me aferré a eso desde los 10 años. Yo sabía que quería ser astronauta y lo mejor que pude haber hecho es compartir ese sueño con mi papá, porque mi papá y a mi mamá, a pesar de que eran campesinos y sólo tenían tercer grado de primaria, me animaron a alimentar este sueño. Sabía que tenía que ir a la universidad, sabía que tenía que estudiar una carrera de ciencias y sabía que tarde o temprano tenía que ir a trabajar por la NASA. Así es como lo hice y y entonces me postulé. Me rechazaban, me postulé, me rechazaban y 11 rechazos. No fue hasta el doceavo intento que finalmente la Nasa me invitó a ser parte de la generación número 19 de astronautas. Ustedes mencionaron que entrevistaron al doctor Franklin Chang Díaz, que es de descendencia costarricense. Yo estaba en último de la preparatoria cuando lo seleccionaron, era como 1979 y anunciaron que iba a ser el primer latinoamericano en ser astronauta. Cuando lo investigué me dio mucho gusto y miré que tenía la piel morena igual que yo, que hablaba con un acento, que venía de una familia igual que yo. Entonces me dije: "Si él pudo, ¿por qué yo no? Me sirvió como un ejemplo. Cuando te entrevistan para ser astronauta son como 16 panelistas y en esa última entrevista el doctor Franklin Chang Díaz participó como uno de los panelistas. Entonces, me tocó ver al que me motivó tanto y estaba allí con mi futuro en sus manos, tuve la entrevista y creo que hice buen papel porque fue cuando finalmente me invitaron a ser parte de la generación número 19 de clase de astronautas.

¿Qué se siente una vez que uno está en el espacio?¿Cómo es la sensación corporal, mental?¿Cómo vivió ese momento en que por primera vez abandonó la Tierra? 

-Ocurre un fenómeno que a una tercera parte de astronautas le sucede y que se llama SAS, apace adaptation syndrome o síndrome de adaptación espacial. Según me contaron los compañeros, se siente como que uno está mareado en un carro dando muchas vueltas estás en el asiento de atrás. No estás viendo adelante y te estás mareando. Así es como se siente y ahí toman medicina y se les quita. Yo no lo sentí eso cuando fui a la espacio. Cuando llegué me sentí bien muy bien, me pude desatorar el cinturón y empiezas a flotar en forma inmediata. Pero al regresar a la Tierra también hay enfermedad se llama One G Adaptation, que es adaptarte a la gravedad, y allí sí me enfermé. Lo que pasa es que el sistema de balance está dentro de entre tus oídos y es una cavidad con líquido, y cuando estás en el espacio todo eso está flotando. Cuándo regresas, se tiene que recalibrar todo y entonces te sientes mareado, como que no tienes un balance bueno y dura como un día o dos para que otra vez se le ponga tu cuerpo a la gravedad. 

-¿Cuál fue el mensaje en español que que envió del espacio?

-El mensaje en el español que envié en el espacio fue: "Acá estamos en el espacio a disfrutando la cero gravedad". Después mandé mensajes vinculados a que estaban clasificando los equipos de fútbol para el Mundial. Mandé saludos a todos los países latinoamericanos y le deseé suerte en sus juegos de clasificación.

-Estamos hablando con una con un astronauta, pero también con un productor de vino. Actualmente se está probando en la Argentina qué pasa con el vino debajo del mar. ¿Ha pensado en algún momento vincular vino con espacio?

-No lo he pensado, pero es bastante interesante esa pregunta. Yo creo que deberíamos de hacerlo, pero lo que se tiene que hacer, es llevar el proceso de fermentación a cero gravedad, y no sería mala idea tratar de diseñar un un experimento de fermentación que sea manos libres, para que no hacer que los astronautas no tengan que estudiar para ser enólogos, sino que sea un sistema que cuando empiecen lo dejen esperen su 6 o 12 meses y luego ya lo traigan a la Tierra. Entonces ya lo podemos embotellar, probar y, tal vez, hasta venderlo al mejor postor para una buena causa. 

-Tampoco queríamos dejar de mencionar su aporte a la medicina y a algo tan particular como es la lucha contra el cáncer. Grandes proyectos de la humanidad han surgido de la industria aeroespacial y usted participó de uno muy concretamente.

-Antes de ir a la NASA yo trabajaba en el gobierno americano para un laboratorio nacional, dedicado a defensa nacional, y uno de los proyectos en que trabaje era el desarrollo de un láser de rayos equis que iban a estar posicionado en el espacio. El sistema no me interesaba mucho, pero sí que teníamos que posicionarlo en el espacio. Hacíamos pruebas aquí en la Tierra y estallábamos bombas nucleares bajo la tierra. Lo queríamos como un sistema de defensa, porque si los rusos lanzaban el primer ataque con sus armas nucleares con cohetes, el sistema simplemente apuntaría esos cohetes y explotaría una bomba nuclear y entonces nosotros se enfocaríamos rayos equis de alta energía hacia los fuertes y ahí destruiriamos su sistema electrónico. Cuando la Unión Soviética dejó de existir, la necesidad para tener un sistema como ese porque ya no era prioridad y además era muy costoso. Entonces se canceló el proyecto y mucha gente se fue a otros. Yo y mi jefe nos quedamos porque dijimos, "hemos desarrollado un sistema para analizar material con rayos equis de energía baja y creo que tenemos algo aquí". Entonces nosotros no dejamos el proyecto, más bien sentíamos que teníamos una respuesta a una pregunta que no sabíamos cuál era. Al hacer un poco más de estudios vimos que en lo que había más necesidad era mejorar el sistema de mamografía para la detección del cáncer de mama. Lo que hicimos es asociamos con una empresa de sector privado. Hicimos los modelos y rediseñamos los sistemas para crear las imágenes y luego fuimos los primeros en incorporar el sistema digital en vez de radiografías. Incorporamos la computadora para que nos ayude analizar a indicación posible indicaciones de cáncer en etapas más tempranas. Fuimos los primeros en diseñar el primer sistema digital de campo entero para la detección del cáncer del mama. Creo que ir al espacio no es mi gran logro, ni ser seleccionado como astronauta. Yo creo que este proyecto ha sido lo más importante de mi carrera, porque sé que hemos salvado miles, sino cientos de miles de vidas con este sistema.

-¿Por qué el hombre no volvió a pisar la luna?

-La primera vez que fuimos pues la motivación era política. Estados Unidos quería ser el primero, ya que Rusia le había ganado ir al espacio primero con Yuri Gagarin. Estados Unidos no quería dejar que los rusos lleguen primero a la superficie de la Luna. Ya cuando llegaron en el Apolo XI, pues ya nomás subo como seis vuelos más. Uno que no llegó el Apolo XIII. Pero ya nomás subo esos vuelos porque cuando llegaban pues si hacían las caminatas, si se llevaban piedras, se llevarán tierra el polvo y todo para analizar, pero como que ya no había más que hacer y luego era súper súper caro. Entonces cuando fue reconocido Estados Unidos como que el primero y el que domina el espacio, ellos ya cambiaron los reflectores. En vez de ir a la Luna por qué no hacemos una estación espacial que orbita nuestra Tierra y poder estudiar el bienestar terrestre desde afuera. Por esa razón se hizo lo que hemos hecho por más de 30 años. Ahora ya ha cambiado mucho la tecnología y entonces yo creo que ya es tiempo para regresar a la Luna con el fin de establecer una base de larga duración, con el con el propósito de probar todas las tecnologías que se van a necesitar. Hay muchos retos técnicos que aún existen y que tenemos que solucionar antes de irnos al planeta Marte y ahí va a ser un buen lugar donde podemos lograrlo. Se va a tener que sumar Estados Unidos, no solamente con con el sector privado, sino también con otros países al igual que cuando hicieron la Estación Espacial Internacional, que eran dieciséis países. Va a estar tan costoso que se van a necesitar muchos países,  muchas empresas. Quizás la NASA sea el líder, pero va a necesitar mucha ayuda.

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