Un concejal de Capital cuestionó al titular de Aysam por poner en duda el riego de espacios verdes

Luis Giachino, junto a un arquitecto y un ingeniero, se refirieron a la postura de Alejandro Gallego, que sugirió que en medio de la crisis hídrica no debería utilizarse agua corriente para riego de jardines.

Luis Giachino, concejal de Capital que dejó Protectora y formó su espacio "Servir", cuestionó al presidente de Aysam (Aguas Mendocinas), Alejandro Gallego, por querer impedir el riesgo de espacios verdes en medio de la crisis hídrica. Así lo sugirió en una entrevista con Memo.

El documento de Giachino:

El día sábado 27 de febrero, Memo publicó una nota donde el Presidente de Aysam se explaya sobre lo que supone necesario para que en esta provincia siga desarrollándose la vida humana y la producción. Gallego es economista y, suponemos que está capacitado para administrar una empresa de agua y saneamiento. No somos una junta de calificación. Pero algunos de sus argumentos están un poco endebles. Digamos, son bastante preocupantes. Más, viniendo del mayor responsable de la empresa. Hablando de los espacios verdes y como para poner las cosas en claro y determinar sobre lo indispensable y lo superfluo, se pregunta ..."¿Nuestra provincia se puede dar el lujo de tenerlos?". Y acá arranca la cosa y empiezan las preocupaciones y las desesperaciones.

Porque, suponemos que Gallego estará al tanto de que solo el 4% del territorio provincial cuenta con riego y distribución de agua proveniente de los ríos, vertientes, de aguas subterráneas, de re uso. Y sabrá también que sobre ese 4% se agrupa el 97% de la población de la provincia ¿Es de lujosos que somos? ¿o será que para tener una vida más o menos decorosa, necesitamos acondicionar el medio natural para hacerlo habitable? Porque de eso se trata. Hay diversas formas de implantar una población en un territorio árido. Es una característica determinante de la cultura de todos los pueblos de los desiertos de todo el mundo. Y nuestro patrón de asentamiento ha sido la distribución del agua en el territorio, para la creación de bosques artificiales donde desarrollamos nuestras vidas. Las calles arboladas, las plazas, los parques, los jardines dentro de las viviendas, son los componentes de un sistema sencillo de entender y laborioso en su sostenimiento, desarrollado durante más de 450 años. Bajo su sombra es donde llevamos adelante nuestras vidas, tanto en las zonas urbanizadas como en las agrícolas. El oasis es eso. Y suponer que es un artículo de lujo, nos pone frente a un problema que está mucho más allá de la correcta administración de una empresa para lograr que las cuentas cierren. Los Parques, las plazas, las arboledas de calles urbanas y rurales, en definitiva, todos los espacios verdes, tienen cupos que están establecidos por el Departamento General de Irrigación. No debería preocuparse por lo que hace otro con el cupo que le corresponde. Más bien, debería estar obsesionado con optimizar los recursos que le tocan administrar. Desde hace más de cuatro décadas sabemos que la eficiencia de la red de distribución de agua es bajísima. Los datos más auspiciosos de Obras Sanitarias Mendoza de entonces, decían que oscilaba entre un 50 y 70%. Es decir, de cada 100 litros de agua potabilizada que se producen en las plantas, llegan a destino entre 50 y 70 litros. No hemos presenciado cambios significativos en cuanto a la renovación de la red de distribución, ni se ha hecho en arterias donde se ha renovado el pavimento, tal es el caso de calle Arístides Villanueva, por ejemplo. Y como la entropía es inexorable, las cosas deben estar peor y no mejor. Por lo que el Licenciado Gallego debería preocuparse es por lo que tiene a mano, lo que está dentro de sus responsabilidades y no en lo que corresponde a otras necesidades. Pero supongamos que convenimos en erradicar todos los forestales de la provincia. Que decidimos que una vida digna para nuestro pueblo, nuestro acervo cultural, nuestra calidad de vida, se circunscribe solo a abrir la canilla y tomar agua y al riego agrícola. En ese caso, el Licenciado Gallego va a enfrentarse a otro problema. Porque Aysam no tiene capacidad de producción de agua potable y lo vemos a diario. Llueve, el agua escurre con mayor turbidez y comienzan los cortes. No por escasez de agua, si no por falta de capacidad de producción de las plantas. Y ese problema debe ser solucionado por la empresa. Nada tienen que ver los árboles, las plazas y los jardines.

Cada vez es más difícil encontrar una explicación a las cosas que se están haciendo con el arbolado sin suponer que existe una voluntad para eliminarlo.

- Desde hace años, el Departamento General de Irrigación lleva adelante una política de impermeabilización de cauces que no ha contemplado la reposición del arbolado erradicado, pese a que la solución es muy sencilla y de un costo bajísimo. Transitar por las calles rurales en verano es una tarea durísima para la gente que debe hacerlo a pie o bicicleta.

- Durante los últimos 5 años, el parque General San Martín ha sido prácticamente abandonado, las acequias están obstruidas, los árboles secos que caen todos los días (no es una forma figurativa de decirlo. Es lo que ocurre a diario)

- Se ha impuesto el riego por aspersión en muchas plazas, sin considerar la calidad del agua utilizada. Los niveles de salinidad se ponen en evidencia, por ejemplo, en el color blanquecino que tienen los troncos de los árboles de plaza Independencia que son salpicados por el agua pulverizada, o en los pisos que se mojan en plaza España. El color blanco es sal y las consecuencias se ven en el tiempo y no de un día para el otro.

- Durante el año 2020 se presentó en la Legislatura un proyecto para modificar la Ley de Arbolado Público. Tal como se desprendía del espíritu de la redacción y con el apoyo de varios intendentes, la modificación se orientaba a facilitar la erradicación sin un dictamen previo de la Dirección de Recursos Naturales de la Provincia, como lo establece la legislación vigente.

- No hay posibilidad de tener un sistema de riego eficiente si no hay personal encargado de conducir el agua. Muchos municipios no han reemplazado a los tomeros que se han ido jubilando. En el Parque General San Martín el problema toma dimensiones catastróficas.

- Se ha impuesto el criterio de hacer obras sobre tierra arrasada, con casi nula consideración por lo existente. Así ocurrió con el Memorial de la Bandera, donde se iban a erradicar 70 forestales añosos del Parque Cívico que no fue necesario talar. Otro tanto, con las obras del Metrobus, sobre calle San Martín de Godoy Cruz. En esa oportunidad, 100 árboles que tenían los días contados lograron ser salvados, campaña de exposición del tema mediante. No corrieron la misma suerte los plátanos de la plaza Fausto Burgos de Las Heras. El criterio, parece priorizar las superficies áridas, imposibles de ser utilizadas en verano para las funciones de esparcimiento propias de una plaza. Se han impuesto criterios propios de otras latitudes, como si estuviera emplazada en alguna ciudad de la Pampa Húmeda y no en una zona desértica.

Y en medio de todo lo expuesto, no existen campañas de promoción del arbolado público. Lo que nos está ocurriendo es muy grave y las consecuencias se verán en un tiempo, pero no de un día para el otro. Escuchamos a funcionarios enarbolar discursos con un barniz de progresismo, que en el interior están rellenos del más retrógrado anacronismo.

- Porque menos espacios verdes implica mayor consumo de energía para alcanzar algún nivel de confort razonable a costos accesibles y para toda la población.

- Las especies autóctonas como reemplazo del arbolado existente, tan de moda en los discursos con pretensiones de modernidad de estos días, no son aptas para convivir con las necesidades y requerimientos de la vida que se desarrolla bajo su ramaje, ni cumplen la función que debe cumplir el arbolado urbano, ni crecen en lapsos de tiempos razonables para la vida de las ciudades. Las supuestas especies que no consumen agua, tal como se repite haciendo referencia a las especies autóctonas, no existen. Toda especie vegetal necesita ser regada o se seca.

- El riego por goteo genera grandes concentraciones de sales, por lo que no excluye al riego por mantos. Los terrenos se degradan y necesitan lavados a lo largo del año para quitar esa salinidad.

- Pregonar la sustentabilidad de la ciudad desconociendo los valores de lo existente, nos lleva por caminos inciertos donde ponemos en juego cosas que no tienen precio. El resultado no se sabe cuál será porque se ingresa al tema por moda y no por conocimiento y convencimiento.

- Poner como justificación de lo que ocurre a la crisis hídrica y al mismo tiempo a las últimas lluvias es contradictorio. Un síntoma de la superficialidad de los argumentos.

- Nuestras ciudades y pueblos tienen la forestación que corresponde para cumplir las funciones que se necesitan. Es una Ciudad Oasis, no es solamente una ciudad con árboles por un capricho ornamental. Es una respuesta cultural al ambiente hostil.

El cambio climático es real, existe, ha venido para quedarse. Y, a esta altura, el licenciado Gallego debe saber que las nevadas van a ser cada vez más escasas y vamos a depender más de las lluvias de verano, antes despreciadas y ahora considerables. No es la anécdota circunstancial de un año lluvioso. Hasta el Departamento General de Irrigación ha hecho obras para su aprovechamiento. Y, de igual manera, no es válido adjudicar los problemas a la pandemia. Porque vivir en Modo Pandemia es cómodo y sirve para salir del paso. Pero no soluciona los problemas que siguen existiendo ni quita las responsabilidades de quienes tienen que solucionarlos y administrar el patrimonio público.

Arq. Roberto Daniel Dabul

D.N.I N°: 14.717.933

A Ing. Agr. Arnaldo Hugo Roatta

D.N.I. Nº: 10.846.866

Luis Alberto Giachino

Concejal de Capital

(bloque Servir)

D.N.I. Nº: 17.640.774

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