Cinco vinos que hay que probar antes de morir

Ignacio Borrás hace un nuevo testeo. Esta vez, lo reduce a cinco vinos y se pone solemne: son para degustar antes de morir. Algo de especial deben tener. Lo cuenta en esta nota.

Ignacio Borrás

Siempre hablamos que en el mundo vitivinícola existen tantos vinos como consumidores. Creo que todos vamos armando nuestras listas sobre qué beber, aquello que "hay que probar antes de morir" y sin dudas son vinos que se ganaron un lugar especial para nosotros, tal vez por su varietal, por la bodega que lo elabora, o porque los probamos y nos generaron algo especial. 

Hoy quiero compartir con ustedes 5 de los que para mí son vinos que hay que probar antes de morir ya que lograron sorprenderme, de grabarse en mi memoria y que cada vez que puedo probar uno de estos cambia mi humor, seguramente en el futuro saldrán otras notas con más de estos vinos.

Son 5 vinos que lograron sorprenderme que se quedaron grabados en mí, porque lograron hacerme viajar con los sentidos.

1- Cheval des Andes 2019

Cinco vinos que hay que probar antes de morir

Varietales: 50% Malbec - 50% Cabernet Sauvignon (Las Compuertas, Luján de Cuyo - Altamira, Valle de Uco)

Crianza: 40% en barricas bordelesas de 225 litros, un 40% barricas de 400 litros y el 20% restante en fudres de 2500 litros, en los cuales el 50 % del roble fue nuevo y la sala de barricas estuvo compuesta por un 85% de roble francés y un 15 % de roble triple austríaco/esloveno y alemán.

Opinión personal: Nos encontramos con un Blend que se supera año a año. La cosecha 2017 de Cheval fue increíble, pero esta es aún mejor. Hay que recordar que la cosecha 2019 es la primera en la cual Gerald Gabillet estuvo desde el comienzo. Sin perder esa identidad que la caracteriza han logrado superarse y es sin dudas un vino que posee toda la elegancia y el "saber hacer" francés, pero con un ADN argentino. Con estos vinos se entiende que no es necesario poseer grandes estructuras e intensidades para lograr vinos increíbles, si no que todo lo contrario que los grandes vinos poseen una frescura y estructuras equilibradas. De color rojo con profunda tonalidad rubí. En nariz es un vino para descubrirlo poco a poco, los aromas aparecen por capas, primero tenemos las frutas rojas frescas, detrás los aromas especiados y finalmente la vainilla proveniente de su paso por madera. En boca es elegante, equilibrado, posee todo. Cuenta con una buena frescura, estructura aportada por sus componentes, taninos redondos y finos, aparecen sabores que recuerdan la cereza, frutilla y frambuesa. En el final de boca aparece una jugosidad que prolonga los sabores y nos invita a seguir tomando. Creo que es un vino que marca sin dudas un antes y un después al probarlo. Al ser 50% Malbec y 50% Cabernet Sauvignon, tiene un poder de guarda muy largo. Es un vino que seguramente en unos 20 años siga teniendo una frescura y vivacidad increíble y que con el pasar de los años ese porcentaje de Cabernet ayude a su guarda.

2- La Violeta 2014

Cinco vinos que hay que probar antes de morir

Varietal: 100% Malbec (Vista Flores, Valle de Uco)

Crianza: 24 - 36 meses en barricas de roble francés nuevas y 5 años de estiba en botella.

Opinión Personal: si tenemos en cuenta que ya su nombre es un homenaje al nombre de uno de los Chateau que posee la familia en Pomerol (Chateau La Violette) entendemos porque este vino es pensado y elaborado con tantísimo detalle y calidad. Pero ojo que si bien su nombre es un guiño a Francia nos encontramos con un Malbec 100% Argentino. Sus 36 meses en barrica pueden asustar a más de uno y pensar que será un vino que tendrá más sabor a madera que a fruta, pero esta sería la afirmación más lejana a la realidad, ya que su posterior estiba en botella logra equilibrar aromas, sabores y logra integrar sus componentes perfectamente. Nos encontramos con un vino de color rojo con tonalidades violáceas profundas. En nariz encontramos una concentración aromática única, que sin dudas nos demuestra el potencial de los grandes Malbec, posee aromas a frutas rojas que recuerdan la ciruela, la frambuesa y la cereza, posee aromas especiados que recuerdan el clavo de olor y la pimienta blanca, por detrás aparecen aromas aportados por la barrica que recuerdan a la vainilla y el cacao. En boca posee una entrada elegante, de gran untuosidad, posee taninos redondos, un vino que nos llena la boca de sabores, los cuales nos recuerdan las frutas nombradas en nariz, de un final de boca muy persistente que nos deja queriendo tomar más. Si bien es un vino que ya tiene unos 9 años desde su elaboración se lo sigue notando fresco y vivo, sin dudas con unos 20 años más de guarda asegurados. Para mí la mejor de las añadas de La Violeta que hasta ahora han visto la luz.

3-Jardín de Hormigas Meteora 2021

Cinco vinos que hay que probar antes de morir

Varietal: 100% Malbec (Parcelas seleccionadas de Jardín Altamira, Paraje Altamira, Valle de Uco)

Crianza: La crianza se llevó a cabo en piletas de concreto durante 12 meses.

Opinión personal: De los grandes lanzamientos del año, un vino que viene "como caído del cielo" pero que esta frase no se malinterprete porque detrás de el viene un gran trabajo de parte de Federico Gambetta y su equipo, un trabajo que comenzó con el entendimiento del terroir, con largas caminatas en los viñedos, porque si algo nos dejan en claro con este vino es que el protagonista es el terroir, que dentro de una botella de "Meteora" descubriremos y entenderemos un poco mas esas características tan únicas. Nos encontramos con uno de esos Malbec que sorprende, de color rojo con tonalidades rubí, en nariz encontramos aromas que nos recuerdan principalmente frutas rojas como la cereza, las guindas, también encontramos notas como tomillo. En boca su terroir irrumpe con una frescura increíble, si bien los taninos aportan complejidad no son los protagonistas, aparecen sabores que recuerdan las frutas nombradas en nariz, sobre el final de boca aparece una mineralidad marcada lo que lo hace aun más jugoso, de una verticalidad increíble y que nos invita a seguir bebiéndolo. Creo que Federico con este vino a logrado embotellar el terroir con una gran elegancia.

4-Apartado Gran Chardonnay 2019

Cinco vinos que hay que probar antes de morir

Varietal: 90% Chardonnay (Gualtallary, Valle de Uco) - 7% Semillon (Gualtallary, Valle de Uco) - 3% Pinot Grigio (La Consulta, San Carlos)

Crianza: Fermentación y posteriormente 12 meses en barrica de roble.

Opinión personal: imposible dejar este vino fuera de este top 5. De los mejores vinos blancos con crianza en barrica que se pueden encontrar en la Argentina. gran Chardonnay que esta potenciado y complementado por un pequeño porcentaje de dos varietales que aportan frescura (Semillon) y elegancia (Pinot Grigio), su paso por madera también aporta complejidad al mismo. Un Chardonnay con notas únicas tanto en nariz como en boca. De color amarillo con tonalidades doradas. En nariz nos encontramos con aromas cítricos tales como limón, mandarinas, aparecen aromas florales a jazmín, el Semillon aporta notas herbales y por detrás pan tostado dado por las levaduras. En boca entrada elegante, de una gran acidez agradable que aporta frescura a pesar de ser un blanco de guarda, untuosidad muy agradable, encontramos sabores a nueces, aparece nuevamente la mandarina y sobre el final de boca encontramos sabores herbales y minerales que redondean la boca e invitan a más. Sin dudas dentro de mi top 3 de Chardonnay que poseen crianza en madera. Es un vino que aguantara unos 10 años más de guarda sin ningún problema.

5- Adrianna Vineyard Mundus Bacillus Terrae Malbec 2017

Cinco vinos que hay que probar antes de morir

Varietal: 100% Malbec (Gualtallary, Valle de Uco, Mendoza)

Crianza: fermentado en barricas de roble francés de 225 Lts, y roll-fermentors de roble de 500 Lts, posteriormente pasara 18 meses en fudres de roble francés de 2000 Lts

Opinión personal: Si tuviese que describir este Malbec en dos palabras creo que serian intensidad y elegancia. Un vino con un trabajo increíble que se remonta años atrás con los trabajos que se realizan en el viñedo, sacado de una pequeña parcela de solo 1 hectárea y media. Un vino para ocasiones especiales, no para todos los días, un vino que siendo 2017 debiese ser abierto dentro de unos 10 años pero que si lo abrimos hoy esta increíblemente equilibrada la madera con la fruta. De color rojo profundo con tonalidades negras. En nariz aparecen los aromas por capas, y que mientras más lo dejemos "respirar" más nos sorprenderá por sus variables aromáticas, encontramos aromas a frutas maduras que recuerdan la mora, la ciruela y el arándano, por detrás encontramos aromas terrosos, y finalmente descubrimos los aportados por la barrica como el ahumado y la vainilla. En boca posee una entrada elegante, con gran estructura y de taninos muy marcados, un vino que sin duda nos llena la boca, con buena astringencia debido a su concentración, aparecen sabores a frutas rojas y negras en compota, sabores ahumados, algo de cacao, finalmente aparece una sutil nota mineral que nos aporta jugosidad y redondea la boca, de final largo y persistente. Es un vino que recomiendo abrir un par de horas antes de ser degustado, y si es comprado para guarda estoy seguro que su potencial irá creciendo por los próximos 30 años sin dudas.

Espero que hayan disfrutado de esta nota.

Quiero también recordarles que a partir del domingo vuelven las entrevistas a los enólogos, para poder contar un poco de sus historias y podamos seguir aprendiendo de ellos.


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