A cultivar la paciencia, porque esto no es magia

Ya sabemos quién será el presidente, pero antes de saberlo ya teníamos claro que esto no es magia y será un período complejo para los argentinos.

Javier Milei es el presidente electo de la Argentina y surgen las primeras preguntas respecto a su gestión. Claramente es una incógnita con algunas ideas de las medidas que tomará, especialmente después que anoche confirmara que no hay espacio para gradualismo, anunciando que se necesitan cambios estructurales rápidos.

Milei: "La situación de Argentina es crítica, no hay lugar para gradualismo"

Tal como escribí hace un par de semanas, lo que estaba claro es que fuera quien fuera el ganador del balotaje, los próximos cuatro años serán duros para los argentinos porque cualquier medida correctiva también implica sacrificios, pero apuntando a un nuevo diseño de país y una nueva forma de hacer política.

Las consecuencias del "plan platita" de Massa, que significó una emisión tremenda y que generará más inflación, se seguirán sintiendo y es una incógnita lo que sucederá con el dólar desde este martes, cuestiones que siempre pegan en el eslabón con menos asistencia de la sociedad, la clase media.

Lo que debemos tener claro es que teníamos cuatro años duros asegurados, porque si ganaba Massa lo más probable es que siguiéramos en el mismo camino. Ahora con Milei -se supone- se deberían aplicar medidas correctivas, las cuales también significan momentos complejos porque es un hueso que se quebró y hay que ponerlo en su lugar.

Acá no hay magia, porque en un contexto normal las medidas de Milei implican remar y ponerle el hombro, pero en un país como la Argentina es altamente probable que haya palos en la rueda y hasta intentos desestabilizadores. 

Por eso, aún cuando ganó una alternativa que genera esperanzas, principalmente porque no tendría parte de los vicios que tiene la política actual, no serán tiempos fáciles para la Argentina y -en principio- serán cuatro años de un proceso que -en teoría- debería llevar al país a salir del circulo vicioso.

A todo esto debemos esperar la reacción de las fuerzas políticas y partidos más tradicionales que quedaron fueran de escena y que no se quedarán de brazos cruzados mirando lo que sucede y buscarán volver a conseguir sus cuotas de poder que hoy están en serio peligro.

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