Con el ojo en el gatillo, supervivencia, amistades y businnes
縍evoluci髇 o expansionismo es lo que moviliza el conflicto en Oriente pr髕imo? Es una pregunta que se responde en esta segunda parte del informe alumbrado por la "linterna" investigadora.
En el texto Con el ojo en el gatill. Conquista y codicia vimos de manera concisa c髆o se estructur� el Eje de la Resistencia isl醡ica, lo que evidencia que esta guerra empez� hace mucho tiempo. Y particularmente, que la ofensiva isl醡ica actual se orquest� entorno a Ir醤 a partir de la revoluci髇 de 1979 con la posterior conformaci髇 de grupos como Hezbollah en el L韇ano (1982), Ham醩 en Palestina (1987), los hut韊s en Yemen (d閏ada de los �90), etc. con financiamiento, apoyo militar y t醕tico iran�.
Ellos tienen un plan desde hace 50 a駉s y lo siguen desde entonces.
Plan que se entram� con los conflictos locales y que adem醩 responde a una l骻ica de conquista, expansi髇 y crecimiento econ髆ico en nombre de la yihad (guerra santa) para imponer la shar韆 (ley isl醡ica), implantar el islam no solo como religi髇 sino como cultura y como modelo pol韙ico de gobierno.
No es un proceso revolucionario de liberaci髇 de los pueblos como pretenden romantizar ciertos sectores de la izquierda internacional. Es un proceso de dominaci髇 y la v韆 regia es la guerra.
Este plan no ha sido urdido en soledad. Han contado con la complicidad, el apoyo o la displicencia de otros pa韘es que, incluso, han visto con buenos ojos su oposici髇 al Occidente representado en Estados Unidos y en Israel. La iron韆 de ello es que algunos de esos pa韘es son occidentales, por lo que sus gobiernos conniventes est醤 escupiendo para arriba en contra de los intereses de sus propios pueblos.
Pero antes de ello, veamos el bando en pugna con Ir醤.
Gerencia estadounidense y v韓culos perdurables
Estados Unidos e Israel y parte de Medio Oriente encarnan el frente opositor al Eje.
En este grupo tambi閚 se ven involucrados aquellos pa韘es de la regi髇 que albergan bases militares estadounidenses adem醩 de tener relaciones comerciales con Estados Unidos y que no son necesariamente aliados de Israel ni enemigos ac閞rimos de Ir醤 (tampoco afines). Por eso, es necesario marcar la diferencia entre pa韘es isl醡icos sunitas y pa韘es isl醡icos chiitas y, a su vez, distinguir entre los grupos chiitas radicalizados que asumen (y usan) la identidad religiosa para asimilarlo al islamismo pol韙ico o militante (para fines de poder o guerra). Adem醩, hay que considerar que la mayor韆 de estos pa韘es no quieren una guerra que se expanda, da馿 sus infraestructuras petroleras o ponga en riesgo sus territorios, su poblaci髇 y sus econom韆s; ven a Ir醤 como una amenaza, en un punto ven a la guerra con Israel como un asunto de Israel y no quieren romper sus lazos comerciales y militares con Estados Unidos. Dif韈il situaci髇...
Veamos los pa韘es involucrados en esta guerra, de un modo u otro:
El mapa a continuaci髇 nos muestra los pa韘es -o porciones de territorio- proiran韊s (verde), los pa韘es opositores al r間imen (naranja) y los pa韘es comodines (en celeste, willcards) que no son aliados ni enemigos de Ir醤, pero s� son aliados de Estados Unidos y navegan en un fr醙il equilibrio con sus propios intereses en la regi髇:
En el siguiente mapa podemos observar las bases militares estadounidenses en la regi髇, tanto las bases militares permanentes (en rojo) como otras instalaciones militares (en naranja):
Evidentemente, Estados Unidos hizo alianzas en la regi髇 hace mucho tiempo, la m醩 antigua data de 1933 (Arabia Saudita), luego a partir de la posguerra del �45 -con todo lo que implic� el reordenamiento geopol韙ico en la zona- y finalmente con la independencia de varios de los pa韘es de Gran Breta馻 en 1971 (Qatar, Emiratos 羠abes Unidos, Bahr閕n), bajo la "Doctrina Nixon" que acord� con las monarqu韆s petroleras que las transacciones de crudo se realizaran exclusivamente en d髄ares (el sistema del petrod髄ar), lo que ciment� la dominancia financiera estadounidense en la zona y a la vez le permiti� asegurar el suministro de petr髄eo y contrapesar la influencia sovi閠ica fundamentalmente en el contexto de la Guerra fr韆, convirtiendo a estos nuevos estados en aliados estrat間icos clave.
Dichos pactos comerciales y econ髆icos han sido muy convenientes para asegurarle, a su vez a estos pa韘es su poder韔 y consolidaci髇, frente a las ansias de conquista del Eje de la Resistencia isl醡ico que a partir de las d閏adas de los �80 y �90 comenzaron a generar en el resto del mundo 醨abe, la necesidad de una cautelosa construcci髇 de vecindad.
Se independizaron del mandato brit醤ico, pero tuvieron siempre la sombra de la amenaza chiita tocando sus puertas, Ir醤 se fue posicionando militarmente, -como ya dijimos- patrocin� Hezbollah, Ham醩, a los hut韊s en Yemen, etc. empoderando a grupos locales que compartieran sus intereses para desgastar a sus rivales regionales y eso gener� a su vez en los pa韘es vecinos la necesidad de forjar sus propias alianzas defensivas. Hubo guerras, invasiones, conflictos.
Estados Unidos fue el gran constructor de alianzas y el gran negociador.
Recordemos que el imperio otomano (dinast韆 turca, no 醨abe) culmin� formalmente en 1922 con la abolici髇 del sultanato y Gran Breta馻 asumi� el control en la pen韓sula ar醔iga con un protectorado que se extendi� por 50 a駉s. En el coraz髇 de la pen韓sula surgi� el Reino de Arabia Saudita, que consolid� su independencia y unificaci髇 en 1932 tras el Tratado de Yida de 1927. Estados Unidos ya hab韆 reconocido su independencia provisional en 1931 y se ali� con el nuevo reino en un acuerdo perdurable de "petr髄eo por seguridad", en el que Estados Unidos garantizaba la defensa del reino a cambio de acceso preferencial a sus reservas energ閠icas.
En mayo de 1933, el rey Abdelaziz bin Saud otorg� a la empresa estadounidense Standard Oil of California (SoCal) -hoy Chevron- el derecho exclusivo para explorar y extraer petr髄eo en la Provincia Oriental del reino. Este acuerdo dio origen a la California Arabian Standard Oil Company (Casoc), que en 1944 pasar韆 a llamarse Aramco (Arabian American Oil Company).
En septiembre de 1933, los primeros ge髄ogos estadounidenses desembarcaron en el puerto de Jubail para comenzar las exploraciones en el desierto, lo que eventualmente llevar韆 al descubrimiento del primer gran yacimiento en 1938.
En noviembre de 1933 firmaron un acuerdo provisional sobre representaci髇 diplom醫ica y consular, protecci髇 jur韉ica y comercio. O sea, apenas independizado del mandato brit醤ico, el Reino de Arabia Saudita encontr� apoyo en Estados Unidos.
La situaci髇 actual de Arabia Saudita respecto a la explotaci髇 petrolera pas� de la exclusividad estadounidense a la nacionalizaci髇 (negociada). En 1973, tras la crisis del petr髄eo, el gobierno saud� compr� el 25% de la empresa; en 1974 subi� al 60% y para 1980 ya pose韆 el 100%. Hoy el Reino Saud� tiene el control total sobre cu醤to producir y a qu� precio vender, incluso comercia con Rusia, China e India, pero conserva la alianza militar y relaciones comerciales con Estados Unidos.
Situaciones similares se dieron en varios de los pa韘es independizados.
Veamos en dos mapas la importancia del petr髄eo y el gas en la regi髇 y en el mundo:
Solo en el golfo P閞sico se concentran dos tercios de las reservas mundiales probadas de petr髄eo y un tercio de las de gas, adem醩 de los dos campos de hidrocarburos m醩 grandes del planeta. Y ah�, pocos pa韘es tienen m醩 influencia y control sobre los recursos energ閠icos que Arabia Saudita, Irak e Ir醤.
A diferencia de otras potencias de la 閜oca (como Gran Breta馻 y Francia), Estados Unidos entr� en la regi髇 con un enfoque puramente comercial y t閏nico, lo que gener� una confianza mutua (con todos los vaivenes y fragilidades que impusieron los conflictos regionales) que perdura hasta hoy. Es as� como la amistad y los negocios han sido parte de la agenda estadounidense y su fuerza militar ha sido clave para asegurarle a los nacientes reinos la estabilidad necesaria.
Cuando las monarqu韆s han peligrado (de los 7 pa韘es de la pen韓sula ar醔iga, 6 son monarqu韆s) principalmente por rivalidades con los grupos isl醡icos radicales -como Al Qaeda o los chiitas proiran韊s- que ven a los reg韒enes mon醨quicos como t韙eres de Occidente, ha sido Estados Unidos el principal aliado y garante tanto militar como log韘tico de la regi髇 en este 鷏timo siglo, que alcanz� su punto m醲imo con la Guerra del Golfo (1991), cuando lider� la coalici髇 para liberar Kuwait y defender el territorio saud� de la amenaza iraqu�.
Actualmente, adem醩 del petr髄eo, el intercambio comercial con los pa韘es de la regi髇 incluye gas natural, tecnolog韆 y defensa avanzada, energ韆 renovable e inversi髇 tech.
El triunfo de la revoluci髇 iran� en 1979 no solo supuso un cambio profundo en los equilibrios de poder en la regi髇, sino que tambi閚 fue el gran detonante de la conocida como segunda crisis del petr髄eo. Desde ese momento, Ir醤 se convirti� en el contrapeso chiita a la mayor韆 sunita que encabeza Arabia Saud� en Medio Oriente y sobre todo en el principal antagonista de Israel y sus aliados occidentales, especialmente Estados Unidos.
Se nos escapa la posibilidad de describir los vaivenes de la br鷍ula pol韙ica en la regi髇, pero queda claro que Estados Unidos se asegur� su consolidaci髇 como aliado poderoso que le permiti� tambi閚 "gerenciar" en parte tanto el mapa geopol韙ico como el intercambio econ髆ico (incluso las guerras son un buen motivo) sent醤dose siempre en la mesa chica de las negociaciones de una forma u otra.
No debe sorprendernos que Trump se sienta con derecho a intervenir en una zona del planeta donde, en realidad, la injerencia estadounidense es parte de la trama de poder en la regi髇 desde hace un siglo.
Tampoco debe sorprendernos que el objetivo de acabar con el r間imen teocr醫ico isl醡ico en Ir醤 y desmantelar al Eje de la Resistencia, encuentre en la regi髇 una repercusi髇 favorable -aunque se diga entre susurros o gestos t醕itos- y con la ventaja de que el trabajo sucio lo hacen Estados Unidos e Israel.
Los pa韘es de la regi髇 aliados a Estados Unidos no quieren el avance del r間imen teocr醫ico de Ir醤 sobre sus territorios ya que est醤 en un momento hist髍ico de creciente autonom韆 econ髆ica y vidriosa estabilidad pol韙ica interna, la diplomacia es por dem醩 fr醙il, las consecuencias propias de la vecindad con la guerra desatada en el patio de sus casas pueden provocar o reactivar conflictos locales, especialmente de aquellos sectores que han aceptado la riqueza de la mano estadounidense pero nunca asimilaron sus alianzas...todo es complejo.
La supervivencia de un pueblo
Israel por su parte y luego de la definici髇 de partici髇 del territorio en 1948 pactada ante la ONU, debi� enfrentar sucesivas guerras en defensa de su territorio.
Vale la pena repasar, al menos brevemente, esta parte de la historia que es tan cuestionada.
El pueblo jud韔 ha habitado la regi髇 desde hace por lo menos 4 mil a駉s. Judea como territorio, sufri� varias invasiones y conquistas.
Durante el Imperio Romano, el emperador Adriano decidi� castigar al pueblo jud韔 borrando su conexi髇 con la tierra y cambi� el nombre de la provincia de Judea a Syria Palaestina (a駉 135 d.C.). Eligi� el nombre de los antiguos enemigos de los jud韔s (los filisteos, que ya hab韆n desaparecido como pueblo) para humillarlos y simbolizar que Judea ya no exist韆. La mayor韆 de los jud韔s fueron expulsados, vendidos como esclavos o huyeron hacia comunidades en Mesopotamia, Egipto y Europa. Sin embargo, nunca desaparecieron por completo de la regi髇, se refugiaron principalmente en las monta馻s de la Galilea (al norte).
Jerusal閚 fue reconstruida como una ciudad romana pagana llamada Aelia Capitolina. Se prohibi� la entrada a los jud韔s bajo pena de muerte y se construyeron templos a J鷓iter y Venus sobre los lugares sagrados. Fue la era del borramiento del pueblo jud韔 a trav閟 del intento de convertir una tierra teocr醫ica en una provincia est醤dar del Imperio.
Sucedi� la revoluci髇 cristiana, el per韔do Bizantino (313 - 614 d.C.). Con la conversi髇 de Constantino al cristianismo, el territorio experiment� su segunda gran mutaci髇. El nombre de "Palestina" se mantuvo, pero el territorio se convirti� en el centro espiritual del mundo. Se construyeron la Iglesia del Santo Sepulcro y la de la Natividad. En el siglo VI, bajo Justiniano, la regi髇 floreci� econ髆icamente, pero tambi閚 se volvi� m醩 r韌ida y autoritaria contra las minor韆s (jud韔s y samaritanos), provocando revueltas sangrientas.
Tras la conquista 醨abe (siglo VII), la regi髇 se conoci� como Jund Filastin (distrito militar de Palestina), manteniendo el nombre derivado del lat韓. Para los nuevos conquistadores, la distinci髇 entre Judea, Samaria o Galilea se diluy� en una unidad administrativa m醩 amplia que serv韆 a los fines del Califato.
El califa Omar permiti� que las familias jud韆s regresaran a Jerusal閚 para vivir y rezar. Cristianos y jud韔s fueron clasificados como "Gente del Libro", se les permit韆 practicar su fe a cambio de un impuesto especial (jizya). Se reconoc韆 su biograf韆 religiosa, pero se les situaba en un escal髇 social inferior al de los musulmanes.
Jerusal閚 se transform� arquitect髇icamente, sobre el Monte del Templo (donde hab韆n estado los templos jud韔s y que los bizantinos usaban como basurero para humillar a los jud韔s), los Omeyas construyen la C鷓ula de la Roca (691 d. C.). No fue solo un acto religioso, sino un mensaje pol韙ico: el islam llegaba para "superar" y "completar" a las religiones anteriores. El mapa se reescrib韆 en piedra.
Tras la conquista, la regi髇 comenz� un largo proceso de arabizaci髇 e islamizaci髇.
Las Cruzadas fueron un par閚tesis sangriento (1099 - 1291). Cuando los cruzados europeos llegaron a Jerusal閚, no distinguieron entre "enemigos". Masacraron a musulmanes y jud韔s por igual. La comunidad jud韆 de Jerusal閚 fue quemada viva dentro de su sinagoga principal. Muchos huyeron de nuevo a las zonas rurales o hacia regiones isl醡icas m醩 tolerantes.
Apuremos los datos de la historia.
Llega otra etapa imperial: el imperio otomano (los turcos) en el a駉 1517. Aunque tambi閚 eran musulmanes y el Sult醤 otomano se proclam� "Califa" (l韉er de todos los musulmanes), su lengua y su origen 閠nico eran de Asia Central/Anatolia. Ellos gobernaron Judea/Palestina hasta el final de la primera guerra mundial (1917/1918), cuando los brit醤icos tomaron el relevo.
Durante esos 400 a駉s, miles de jud韔s sefard韊s fueron expulsados de Espa馻, migraron por la regi髇 y se instalaron en ciudades como Safed, Jerusal閚, Hebr髇 y Tiber韆des (las cuatro ciudades santas del juda韘mo ubicadas entre Palestina e Israel). A finales del siglo XIX, empezaron a llegar las primeras olas de inmigraci髇 jud韆 moderna (rusos y polacos) que compraban tierras pantanosas o des閞ticas a los terratenientes otomanos para fundar las primeras colonias agr韈olas.
La experiencia jud韆 durante esos casi 2.000 a駉s fue una historia de resiliencia, exilio y persistencia.
Terminada la primera guerra mundial, Gran Breta馻 y Francia trazaron l韓eas en un mapa con regla y l醦iz para repartirse el bot韓 de guerra. Ese territorio pas� de ser una provincia otomana a ser el "Mandato Brit醤ico de Palestina", formaliz醤dose en la Sociedad de Naciones hacia 1922.
Y esto es muy importante: mientras los pueblos locales (醨abes y jud韔s) so馻ban con sus propias independencias tras la ca韉a del Imperio Otomano, los europeos ganadores de la guerra, definieron su destino. Pasaron otros 30 a駉s de acuerdos, desacuerdos, conflictos y resentimientos hacia el poder韔 europeo.
Llegamos nuevamente a 1948 y a la definici髇 despu閟 de la segunda guerra mundial del territorio. La ONU propuso la partici髇, los l韉eres jud韔s aceptaron, pero los 醨abes la rechazaron.
El 14 de mayo de 1948, David Ben-Guri髇 proclam� el Estado de Israel. Al d韆 siguiente, cinco naciones 醨abes los invadieron (Egipto, Transjordania -actual Jordania-, Siria, L韇ano e Irak) iniciando la Guerra de Independencia. Israel no solo sobrevivi�, sino que captur� m醩 territorio del previsto originalmente, al final de la guerra en 1949 controlaba aproximadamente el 77% del territorio de Palestina bajo mandato brit醤ico. Esto representaba cerca de un 23% m醩 de lo que le hab韆 asignado originalmente el Plan de Partici髇 de la ONU (Resoluci髇 181).
A partir de all�, comienza un largo camino que implic� guerras (1956 -1973) y acuerdos de paz en la regi髇 (1979-2006), una y otra vez.
縋or qu� estos pa韘es 醨abes rechazaron la definici髇 de la ONU de restituir parte del territorio a los jud韔s? 縄ncluso cuando muchos de ellos a鷑 no eran independientes?
M醩 all� de ser una definici髇 proveniente de los europeos colonialistas que decidieron por ellos en su propia regi髇, el motivo fue de orden geopol韙ico y econ髆ico, as� como la visi髇 del pueblo jud韔 como un aliado de esos mismos europeos.
Jerusal閚 y el sur de lo que hoy es Israel eran el puente terrestre que conectaba el mundo 醨abe del norte (Siria, L韇ano, Irak) con el del sur y oeste (Egipto y el Magreb). La instalaci髇 de un Estado jud韔 en Jerusal閚 y el desierto del N間uev creaba una "barrera f韘ica" que part韆 el mundo 醨abe en dos. Esto imped韆 el sue駉 del Panarabismo (la uni髇 de todas las naciones 醨abes) y dificultaba el movimiento de ej閞citos y comercio terrestre entre El Cairo, Am醤 y Bagdad.
Jerusal閚 no era solo una ciudad espiritual; era el centro administrativo y comercial de la regi髇. El nudo donde converg韆n las rutas ferroviarias, las carreteras principales y las telecomunicaciones, perderla significaba ceder el "coraz髇 econ髆ico" de Palestina a un sistema occidentalizado que ellos no controlaban.
Veamos el mapa pol韙ico de Medio Oriente y la ubicaci髇 estrat間ica de Israel para el mundo 醨abe:
Los l韉eres 醨abes (muchos de ellos grandes terratenientes) tem韆n que la econom韆 jud韆, mucho m醩 industrializada y moderna, desplazara y arruinara la econom韆 agraria tradicional 醨abe que estaba compuesta mayoritariamente por la effendiyya (terratenientes ausentistas) que depend韆n de un sistema cuasi-feudal de campesinos (fellahin). Los jud韔s llevaron capital europeo, t閏nicas de irrigaci髇 avanzadas, cooperativas (kibutz) y una mentalidad industrial. Los l韉eres 醨abes no solo tem韆n la p閞dida de tierra, sino la obsolescencia de su poder social. Un campesino 醨abe que viera las condiciones laborales de un obrero en Tel Aviv era un peligro para el orden tradicional de los grandes se駉res de la tierra en Damasco o El Cairo.
Y el otro gran tema, el agua. Jerusal閚 est� en una zona monta駉sa estrat間ica para el control de los acu韋eros. Qui閚 controla esas tierras altas controla el suministro de agua para las llanuras agr韈olas inferiores.
Jerusal閚 y la columna vertebral de las monta馻s de Judea y Samaria (Cisjordania) son las zonas de recarga del Acu韋ero de la Monta馻, la fuente de agua dulce m醩 importante de la regi髇. Gran parte de las tensiones de 1948 (y especialmente las de la Guerra de los Seis D韆s en 1967) tuvieron como trasfondo el control de las fuentes del r韔 Jord醤 y los acu韋eros subterr醤eos.
Veamos la evoluci髇 territorial a lo largo de los conflictos desde 1948:
Aqu� se puede observar la distribuci髇 actual entre Israel y Palestina (incluida la franja de Gaza):
Hagamos un stop aqu�
El esfuerzo de resumir tantos siglos y tantos conflictos pretende reflejar c髆o los diferentes imperialismos y sus procesos civilizatorios (romano, bizantino, 醨abe, otomano) han marcado el destino de este pueblo que parece haber sobrevivido a todo y a鷑 persiste en su lucha por la supervivencia en un mundo que, a su vez, pretende desconocer esa tenacidad.
Ning鷑 imperio (incluidos los actuales) tiene las manos completamente limpias y en el ocaso de los mismos podemos juzgar sus acciones, pero en ese juego de poder, c鷖pide y declive son los pueblos con fuerte identidad, con valores superiores a sus circunstancias, los que pueden seguir adelante. Si hay algo que puede decirse del pueblo jud韔 a lo largo de la historia es justamente eso.
Seguramente Israel ha cometido muchas acciones repudiables en su lucha por sobrevivir, pero en la escena internacional parece ser mirado con una lupa m醩 peque馻 que al resto. Lo que implica, sin lugar a dudas, una doble vara moral indisimulable e injusta.
Hoy, y a pesar de todo, Israel es una potencia tecnol骻ica, militar y econ髆ica.
Y claramente, en esta guerra tiene sobrados motivos para estar involucrada. Israel es la naci髇 que el Eje de la Resistencia quiere exterminar de la faz de la tierra y la tiene rodeada.
No pretendo distinguir aqu� entre buenos y malos, apenas si me alcanza la propia capacidad reflexiva para atisbar el tablero donde hay quienes quieren ser los due駉s del mundo, otros quieren ser los protagonistas de la historia, otros tomar las ventajas y obtener cuantiosas ganancias no importa c髆o y otros se ponen de pie, mientras el resto de los miles de millones vacilamos entre la cr閐ula indiferencia, el pensamiento reducido y sesgado o la afligida impotencia.
Me queda para el pr髕imo texto, abordar la ONU, decadente e in鷗il, para los tiempos que vivimos, los socios en las sombras del r間imen teocr醫ico de Ir醤, as� como el posible orden mundial que empuja por surgir, donde la religi髇 aparece por delante de otros argumentos.