Preocupación de funcionarios por el ajuste que se viene en 2026

La negociación con los gobernadores puede ser tensa y se corre el riesgo que no salga la reforma o que haya que darles plata que no hay. Escribe Rodolfo Cavagnaro.

Rodolfo Cavagnaro

Superadas las primeras instancias críticas de comienzo de año, sobre todo por los vencimientos de deuda, ahora todos comienzan a afinar los números porque, están convencidos, se viene un año de ajustes. Y esto lo visualizan con el proyecto de Modernización Laboral. 

A muchos no les llamó la atención una decisión del gobernador Cornejo cuando a principios de diciembre dictó un decreto por el cual disponía no permitir el ingreso de nuevos empleados en la Administración pública, salvo una expresa autorización del mismo mandatario. Unos días después, la misma decisión la tomó el intendente de la Capital, Ulpiano Suárez, respecto de su municipio.

En ambos casos, está claro, sabiendo lo que se avecina, decidieron tomar una medida precautoria, aunque en el caso de Mendoza nunca se hicieron ajustes. Lo único que hacen es prevenir para no aumentar gastos corrientes, pero existe el temor de que deban apretar un poco más. El problema tiene que ver con la reforma laboral y las medidas de tipo impositivas que tiene la norma para estimular a las empresas.

Esta semana visitó la provincia el ministro del Interior, Diego Santilli, con la intención de asegurar el compromiso de los senadores mendocinos que responden a Cornejo por la aprobación del proyecto. En esta línea apareció el problema que complica al gobierno nacional y es la falta de compromiso de los gobiernos provinciales para achicar el gasto y mucho más pasa con los municipios.

Todos actúan como caballeros y sostienen que de ninguna manera las negociaciones suponen transacciones para conseguir votos o favores, pero en la realidad, Cornejo es la voz cantante de los gobernadores en el Consejo de Mayo, de donde surgió el proyecto oficialista.

Los gobernadores están disconformes porque el proyecto prevé una rebaja del impuesto a las ganancias de las empresas que blanqueen personal. Los gobernadores, como siempre, como no están dispuestos a hacer ningún ajuste, se niegan a cualquier rebaja de impuestos. Así, es imposible que un país avance.

De todos modos, los gobernadores están viendo que la posición de Milei es muy dura en cuanto a no cambiar las normas básicas contenidas en el proyecto y comienzan a pedir compensaciones (léase obras). Mientras tanto, usan el discurso populista de "vamos a controlar que no se violen derechos de los trabajadores". Todo verso.

Mientras tanto, el viernes se reunía la mesa política del gobierno donde hay dos alas muy definidas: los que negocian (Santilli con los gobernadores, Bullrich con los senadores, Menem con diputados) y los que son más duros (los ministros Caputo y Sturzenegger). Los primeros proponen hacer concesiones, los segundos dicen que no hay más espacio. Que la Nación hizo todos los esfuerzos y que los gobernadores no han hecho nada por bajar el gasto, bajar o eliminar impuestos o tasas, en el caso de municipios.

Finalmente, no se supo, por ahora, el resultado de esta reunión, pero al parecer era caliente, porque algunos asistentes, después de más de dos horas de discusiones, decidieron levantarse e irse. El problema es que el gobierno no quiere poner en riesgo su política de superávit fiscal y los gobernadores lo único quieren es seguir el viejo modelo del gasto.

El Banco Central acumula dólares

En esta semana el Banco Central acentuó la estrategia de acumulación de reservas que había anunciado y cerró la semana con un total de us$687 millones de dólares adquiridos. Este ritmo sorprendió al mercado, pero fue elogiado por las autoridades del FMI y se enmarca en el objetivo de comprar unos 10.000 millones en el año, como mínimo.

Estas compras deberían representar el 5% del volumen operado, para no presionar al mercado, pero en la ronda del viernes, donde compró us$125 millones, ese volumen superó ese límite. Lo novedoso es que el dólar siguió bajando en el mercado oficial y cerró a $1455, el precio más bajo desde noviembre.

Cada vez que el BCRA compra dólares debería inyectar pesos en el mercado, pero el ente rector esta usando unos bonos ajustados por CER y no alimenta de pesos al mercado. Esta semana tuvo que renovar vencimientos de bonos en pesos y consiguió renovar el 98%, pero a una tasa de 3,35% mensual. Estas mayores tasas se ven reflejada en el mercado, pero, además, era esperable después de conocerse el IPC de diciembre, que arrojó un 2,8%.

Con estas condiciones, el mercado se muestra tranquilo porque, además, están entrando muchos dólares por colocación de Obligaciones Negociables de empresas en el exterior, trayendo muchas divisas que se suman al mercado. Por eso es que, si el BCRA o el Tesoro no compraran, el precio bajaría mucho más y eso no es conveniente. Lo único deseable sería que aumente un poco la inyección de pesos para bajar un poco las tasas que, en estos niveles, tienden a paralizar la actividad.

Aparentemente, el gobierno prefiere mantener las tasas altas y sacrificar un poco de nivel de actividad pero mantener controlada la cantidad de pesos en el mercado porque aún hay muchos especuladores jugando y, mientras no se apruebe la reforma laboral no se puede esperar una mejor dinámica de la economía.

Por ahora la preocupación pasa por comenzar a bajar la inflación, después del índice de diciembre. De todos modos, hay que ver como se comporta la nueva forma de medición con la metodología sugerida desde el FMI, que le da más importancia a los servicios. Por ahora, los pronósticos mostrarían una baja, pero ya las consultoras se equivocaron fiero en diciembre. Habrá que ver si ajustan las mediciones.

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