Devaluación del peso y también de la palabra

La periodista y formadora de periodistas Norma Abdo considera en esta nota para Memo que "en la Argentina no sólo está devaluado nuestro peso sino que también lo está la palabra, distorsionando mensajes".

Norma Abdo

Conceptualmente la palabra es una unidad lingüística, dotada generalmente de significado. Es una especie de llave que abre las puertas de la comunicación permitiendo la transmisión de ideas, sentimientos, etc. En consecuencia, la forma en que se la exprese, dará sentido al mensaje, por lo cual cuando alguien quiere difundir o comunicar algo, debe ser consciente de la importancia que tiene el uso correcto de las palabras.

Desafortunadamente, en la Argentina no sólo está devaluado nuestro peso sino que también lo está la palabra, distorsionando mensajes.

Y para que las palabras no se las lleve el viento, es bueno poner sobre la mesa las contradicciones en las que incurren algunos funcionarios y/o dirigentes, sin medir el alcance que tienen los mensajes, en una sociedad que ha llegado al hartazgo porque siente que la toman por boba.

Hay expresiones temerarias, que no pueden comprenderse en el marco democrático en el que vivimos y que tanto nos costó recuperar. Muchos se rasgan las vestiduras y se limpian la boca hablando de república, de institucionalidad y todas esas palabras que usan a veces con desmesura pero que en los hechos, otra es cosa.

Hace unos días, después de anunciar el Presidente que no iría por la reelección, una catarata de palabras vacías de contenido real, señalaba que "necesitamos generar un nuevo ciclo virtuoso... que garantice que no volverá la derecha a traernos su pesadilla y oscuridad", como si hubiera luz hoy. 

Mientras, su vocera Gabriela Cerruti, afirmaba que Alberto tenía "chances concretas de ganar", pero que como argumentó su jefe, él tenía que ocuparse de gobernar y solucionar los problemas de la gente, creyendo que somos ciudadanos bobo, que no nos damos cuenta de que los números no le daban. Esto más allá de haber afirmado hace un tiempito nomás, en una de sus apariciones en conferencias de prensa, que la inflación venía bajando desde hacía dos o tres meses.

Y como si esto fuera poco, hace dos días, en una entrevista radial a periodistas amigos, el primer mandatario sostenía muy suelto de cuerpo, que lo que había en la Argentina era una "inflación autoconstruida, psicológica" por el aumento del dólar blue, que eran acciones especulativas, y que esa "sensación" no era la percibida por el consumidor.

Parece que el señor Presidente no está enterado de que el año pasado la inflación anual superó el 100% , y que con los datos del Indec (oficiales) en el 2023 la superaremos ampliamente; que en lo que va de su mandato, la inflación interanual supera el 430%.

Pero claro, para Alberto Fernández en la Argentina "se sabe convivir con la inflación", y que la culpa de la inflación" es de los almacenes de barrio que aumentan por las dudas". Y esas mis palabras repitió su vocera Cerruti, que habla y embarra más la cancha. Además de olvidarse que al paso que vamos, en que los sueldos y las jubilaciones suben por la escalera, mientras los precios de alimentos, servicios lo hacen por un veloz ascensor. Sí, en rigor de verdad, nos toman el pelo.

¿Se acuerda señor Presidente cuando en campaña decía que bajaría la inflación, que el 11 de diciembre aumentaría a los jubilados y que tendrían un haber digno?

¿Se acuerda cuando decía que iban a llenar las heladeras, que haría un gobierno de diálogo, y tantas promesas incumplidas, mostrándose como un moderado?

Claro, pero que la pandemia (que mientras nos amenazaba a los ciudadanos de a pie si no cumplíamos con el confinamiento, mientras usted , su esposa y amigos festejaban el cumple de Fabiola con bombos y platillos), claro pero Macri (que también hizo promesas sobre la inflación y no las cumplió), ahhh pero la guerra...ah pero....

Sí señor Presidente de la mayor inflación de años: El peso no vale nada y la palabra tampoco.

A volar

Y como si esto fuera poco, muchos de los que se rasgan las vestiduras por una Argentina más democrática, hay dirigen, por ejemplo, de Juan Grabois, con aspiraciones presidenciales y quien se precia de un hombre democrático que hace pocos días afirmaba que" si gana la oposición las próximas presidenciales, en un año y medio se van en helicóptero" y que "la vamos a pelear". Muy democrático el hombre.

En otra punta,, el intendente de Ensenada, Mario Secco, decía que "si a Cristina le quieren hacer lo mismo que a Lula (no sabe nada de historia reciente) van a tener una reacción popular que no se la van a poder bancar, y van a volar en pedacitos".

Es el mismo dirigente del Frente de Todos que en 2017 irrumpió en la Legislatura de Buenos Aires, junto a militantes con piedras y cartuchos.

Sí, señor Presidente, las palabras no se las lleva el viento y tampoco vuelan por los aires. Las palabras son una valiosa herramienta que tiene el hombre, pero también hay que saber usarlas.

Memoria. Memoria. Memoria.

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