Lo que viene en Educación

Isabel Bohorquez, experta en temas educativos, reitera en esta nota prospectiva que "hace muchos años que Argentina necesita entablar un verdadero y fecundo debate sobre Educación". La designación de Torrendell.

Isabel Bohorquez

La buena noticia es que el responsable de la Secretaría de Educación de la Nación es un especialista en el área: Carlos Torrendell es Doctor en Ciencias de la Educación.


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Hace muchos años que Argentina necesita entablar un verdadero y fecundo debate sobre Educación. Y con esto me refiero a discusiones sobre los problemas pedagógicos, sobre los aprendizajes, el currículo, el sistema de evaluación, la gestión institucional, la formación docente, etc.

Venimos planteando las condiciones del fracaso escolar en Argentina, los escuálidos resultados, la deserción como un proceso cada vez más acuciante pero no hemos logrado establecer un horizonte de política educativa común que exprese propuestas concretas para afrontar la dificultades. Y con esto me refiero a todo el arco del sistema educativo obligatorio (los niveles inicial, primario y secundario) y el nivel superior terciario universitario y no universitario.

Contar con una mirada de especialista augura al menos la posibilidad de dialogar sobre todo ello.

Este eje nos permitirá pensar lo educativo como un proceso colectivo, de esfuerzos mancomunados y que no se restringe a una discusión gremial o solamente interpelada por los sectores sindicales. Aquí deben intervenir los especialistas, la sociedad en su conjunto, las familias, los directivos, los docentes, los estudiantes, todos los miembros de las comunidades educativas así como otros sectores productivos, industriales, etc. etc., que tiene intereses específicos en el campo de lo educativo.

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Habrá que superar ciertas prácticas de debate público que se han limitado a exigirle al Estado respuestas que debemos construir entre todos.

¿Esto implica sospechar que se privatizará la educación? De mi parte afirmo que es

un rotundo no. No se trata de privatizar, se trata de ampliar el escenario de discusión para cimentar decisiones que luego consolidarán la calidad educativa deseada.

Hay muchos muros, cual fortalezas, que se han levantado durante estas últimas décadas entorno a banderas ideológicas que cierran filas con respecto a la educación pública.

Defendiendo discursivamente a capa y espada, un concepto que debe ser revisado a la luz de las circunstancias concretas y los datos que vamos recogiendo sobre ellas: reitero, el fracaso, la deserción, los bajos resultados medidos a través de los operativos nacionales e internacionales.

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¿Se trata de despreciar, reducir o acorralar a la educación pública? Vuelvo a insistir con mi rotundo no. No se trata de disminuir a la educación pública sino de transformarla sinceramente y en un esfuerzo conjunto.

¿Qué se viene entonces?

Depende de nosotros.

De nuestra sinceridad como país, de nuestra capacidad para sentarnos -más allá de las diferencias- a discutir como resolveremos temas puntuales.

Aquí solamente mencionaré algunos:

· el seguimiento y acompañamiento en los trayectos formativos básicos obligatorios (desde inicial a secundario completo) para que los mismos sean realmente accesibles a todos y que la permanencia dentro del sistema no consista en una simulación o un acto de demagogia si no que -todo lo contrario- refleje un auténtico proceso educativo. Debemos conocer qué pasa con nuestros niños desde que ingresan al nivel inicial (si ingresan) y cómo son sus trayectorias escolares hasta terminar el nivel secundario obligatorio. Identificar los puntos de quiebre a lo largo de ese camino formativo y las áreas que resultan más comprometidas con relación al fracaso escolar. Cada provincia debe elaborar sus propuestas concretas de abordaje, a ser aplicadas y evaluadas en el corto y mediano plazo.

· la temprana vinculación con el mundo del trabajo tanto en el nivel secundario como terciario universitario y no universitario. Lo que actualmente se realiza -en términos generales- con relación a las pasantías y prácticas profesionalizantes no alcanza a configurarse como una verdadera matriz de experiencias (sin restarle importancia a las que sean exitosas en ese sentido) que incentiven y promuevan condiciones para la inserción laboral. Considerando que (según las estadísticas oficiales) la tasa bruta de ingreso de jóvenes argentinos entre 18 y 24 años que ingresa a la universidad es solamente del 12,3 %, ¿qué hacen el resto de los jóvenes al culminar la escuela secundaria?. ¿Les sirve su experiencia escolar para conseguir empleo? Los sectores productivos, industriales, comerciales y de servicios que requieren incorporar personas con algún grado de capacitación y de habilidades para desempeñarse en el ámbito laboral ¿con qué panorama se encuentran según las diferentes regiones? Y si consideramos los estudiantes universitarios, ¿a partir de qué momento de su formación se encuentran con experiencias vinculadas al mundo laboral que les abra un horizonte posible?

· La culminación del nivel secundario obligatorio y su articulación con el ingreso al nivel terciario ya sea universitario o no universitario, es fundamental para promover un proceso de formación continua indispensable en la actualidad. El acompañamiento a los aspirantes a continuar estudios superiores, poniendo el foco en aquéllas áreas disciplinares básicas exigidas así como un seguimiento de la deserción y sus motivos, diferenciando por regiones y por instituciones es indispensable. Necesitamos discutir con los datos en la mano. Recordemos que la tasa global de egreso de la universidad pública es del 19,8 % según estadísticas oficiales.

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La lista puede continuar. Hay mucho por discutir sobre métodos de enseñanza, sobre currículo, sobre evaluación, sobre convivencia escolar, sobre formación docente, sobre el acatamiento de la ley de financiamiento educativo ley 26075 que nunca hemos cumplido desde su sanción en el año 2005, sobre infraestructura y tecnología, sobre reforma a nivel universitario de planes de estudio, movilidad estudiantil, superposición de títulos, sistemas de becas, etc.

Si podemos priorizar estos aspectos y tantos más a considerar en el escenario de la educación pública (sea de gestión estatal o privada), estaremos en el camino que necesita la Argentina.

Cierro con un bellísimo poema de Paulo Freire, Canción obvia (1971):

Escogí la sombra de este árbol

para reposar de lo mucho que haré,

mientras te espero.

Quien espera en la pura espera

vive un tiempo de espera vacío.

Por esto, mientras te espero,

trabajaré los campos y conversaré con los hombres.

Sudará mi cuerpo, que el sol quemará;

mis manos se llenarán de callos;

mis pies aprenderán el misterio de los caminos;

mis oídos oirán más;

mis ojos verán lo que antes no vieron;

mientras te espero.

No te esperaré en la pura espera

porque mi tiempo de espera

es un tiempo de quehacer.

Desconfiaré de quienes me digan,

en voz baja y precavidos:

Es peligroso hacer.

Es peligroso hablar.

Es peligroso andar.

Es peligroso esperar,

en la forma en que esperas,

porque esos niegan la alegría de tu llegada.

Desconfiaré también de quienes vengan a decirme,

con palabras fáciles,

que ya llegaste,

porque esos, al anunciarte ingenuamente,

antes te denuncian.

Estaré preparando tu llegada

como el jardinero prepara el jardín

para la rosa que se abrirá en la primavera.




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