El campeonato político que solo busca un empate (en 100 palabras)
Los partidos políticos se muestran como grandes equipos, selección de los mejores. Pero el árbitro parece "incentivado" para que no haya definición final. Todos luchan por ser iguales.
La política argentina juega su final por ser mejores en un estadio ciudadano en el que el mayor mérito al que aspiran es a empatar.
Insólito. No hay definición final ni alargue.
Parece una treta con un árbitro "incentivado" para poder espiar igual o más que el que critiqué antes por hacerlo; violar las normas de igual modo, aunque señalando que "el otro" lo hizo antes; alimentar una megaestructura estatal con cargos de nombres y funciones indescifrables, solo porque "ya estaban allí y había que cubrirlos".
No se vislumbra que alguno quiera meter un gol. Solo, seguir jugando el partido.
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