Por qué se confía en los medios tradicionales y se duda de las redes sociales

Una encuesta nacional define "territorios" de competencia entre los medios donde la credibilidad está puesta en TV, radio y medios digitales. Pero todo se mueve en un mar de incredulidad y con un chequeo cada vez más creciente entre los consumidores de información.

Director de Memo. Crónicas y Análisis

Si les cuento a través de este medio que hoy jueves 7 habrá un gran evento en San Juan: la Expo Minera, ¿lo creerían? Si les digo, a través del Memo y del Post, que ahí se concentrarán los principales referentes políticos del país con Karina Milei a la cabeza, incluso estará el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, ¿lo darían por cierto?

Estoy seguro de que sí lo darían por un hecho concreto a cumplirse (el anuncio es real, dicho sea de paso), y lo más probable es que dirían que hay que prestar atención a lo que pasará en la provincia vecina y valorarían las notas periodísticas que den más detalles y que están publicadas en los dirios digitales. Y lo más probable es que lo expuesto en los medios digitales termine replicado en las redes sociales y que finalmente en gran parte quede resumido en un reel de un minuto y medio (90 segundos), que es la atención que las audiencias jóvenes le dan a esta info compactada en las dos redes más consumidas: Instagram y TikTok. Por ejemplo, ese proceso lo entendió Mario Pergolini y por eso volvió a la televisión, cuentan los especialistas en mediología como Rubén Zavi, el titular de RZ Consultora que contiene el Observatorio de Opinión Pública y Sociedad.

Bien, habiendo prologado este informe, vamos a lo revelado por la encuesta de RZ, que realizó y corroboró estadísticamente lo dicho al inicio de este texto.

Elijo creer y una reseña digital de las noticias en red

Dice el resumen técnico del estudio de análisis de opinión pública titulado: Consumo informativo en Argentina señala lo que me parece una curiosidad o bien una ratificación del devenir transformador de las plataformas informativas. Dice el texto de Zavi dice:

Las redes sociales, los portales y el streaming ganan centralidad en el acceso a la información, pero la credibilidad sigue concentrada en los medios tradicionales.

Consultado por el Memo, Zavi aclaró que en la clasificación de medios tradicionales se refería a televisión, radio, diarios digitales y, por supuesto, a los impresos. A los diarios digitales, como este, los considera los herederos del periodismo gráfico impreso. 

Por eso los diarios digitales estamos en el rubro de medios tradicionales con 30 años de historia desde que apareció Internet y en Argentina, en septiembre de 1995, se produjo el hito: el diario mendocino Los Andes fue el primero en proveer sus noticias en la red de redes.

Pido permiso para hacer una oportuna digresión. El siguiente es un párrafo de la tesina de grado de la actual comunicadora Erika Polenta.

En ese entonces, (LA) realizó un trabajo de digitalización de noticias que fue pionero en el país. Según Guillermo Mosso, exdirector del online (y ahora exdiputado provincial), dijo que el diario comenzó con una página en formato txt plano sin control de caracteres: "...la gente solo podía acceder a un archivo de texto, que se publicaba desde el servidor del diario Los Andes...". Es decir, que solo lo recibían los usuarios que estaban suscriptos al servidor del diario.

La confianza, un bien preciado

El consumo informativo en Argentina refleja una transformación profunda, pero no lineal, advierte Zavi. Lejos de haber sido reemplazados, insiste, los medios tradicionales conviven con las plataformas digitales en un ecosistema cada vez más fragmentado. Así lo describe.

Este desfasaje entre consumo y confianza es uno de los datos más relevantes. Los argentinos se informan en entornos digitales, pero no necesariamente creen en ellos. La televisión, la radio y los medios consolidados continúan funcionando como anclajes de legitimidad en un contexto donde la información circula de manera acelerada y muchas veces sin filtros.

A esto se suma un dato clave: la sociedad percibe que las noticias falsas circulan con alta frecuencia. Este clima de sospecha no implica pasividad, sino todo lo contrario. El ciudadano ya no es un receptor pasivo: compara, verifica y busca confirmar la información antes de asumirla como verdadera.

Por qué se confía en los medios tradicionales y se duda de las redes sociales

Un tuit para Milei 

Hay una conclusión en el informe que parece dirigida a los tuiteradictos como Javier Gerardo Milei, que dedica buena parte de su tiempo de mandatario nacional a expresar su posición política y embestir contra los medios y periodistas como un cruzado en una guerra santa. El punto está en que la confianza resaltada en el mismo trabajo de medición y que es producto de la credibilidad que genera la información chequeada con firma de quien la entrega.

Por eso define que comunicar para la dirigencia política (que integra Milei) resulta difícil porque tiene que hacerlo en un entorno de desconfianza. Vean. 

Para la política, este escenario redefine las reglas del juego. La comunicación ya no puede apoyarse únicamente en la visibilidad o la repetición del mensaje. En un contexto donde los ciudadanos verifican y contrastan información, la consistencia y la credibilidad pasan a ser activos centrales.  Además, la coexistencia de medios obliga a abandonar estrategias unidireccionales. No alcanza con dominar las redes sociales ni con tener presencia en televisión: la construcción de legitimidad requiere una estrategia integral, que combine alcance digital con validación en medios tradicionales. 

Los errores comunicacionales tienen un costo mayor. La información circula, se discute y se contrasta en tiempo real. Esto reduce el margen para la improvisación y exige mayor profesionalización en la comunicación política. A su vez, la segmentación por edad y hábitos informativos obliga a adaptar los mensajes: distintos públicos requieren distintos lenguajes, formatos y canales. 

Credibilidad en un escenario en disputa 

Para los medios de comunicación, el desafío es igualmente complejo. Si bien conservan un diferencial en términos de confianza, ese capital convive con una percepción social de desinformación generalizada. Es decir, los medios siguen siendo creíbles, pero operan en un entorno donde la credibilidad está permanentemente cuestionada. En este contexto, el periodismo ya no compite solo por la atención, sino por la validación. La verificación de datos, la transparencia en las fuentes y la claridad en la construcción de la noticia se vuelven elementos clave para sostener su rol. 

La lógica digital impone nuevos desafíos. El consumo fragmentado, la velocidad de las redes y la competencia con contenidos no profesionales obligan a repensar formatos sin perder rigurosidad. La adaptación no es solo tecnológica, sino también narrativa. Sin embargo, este escenario también abre una oportunidad: en un contexto de desconfianza generalizada, los medios pueden recuperar centralidad si logran posicionarse como espacios confiables de interpretación y verificación de la realidad. rubenzavi rz_consultora 8 En definitiva, Argentina no es una sociedad desinformada. Es una sociedad que consume información de múltiples fuentes, pero que al mismo tiempo desconfía, compara y exige cada vez más El desafío ya no es informar más, sino construir confianza en un contexto donde la sociedad duda de todo 

Consumo informativo según territorio y estrato generacional

Se observa en este estudio un patrón consistente. La digitalización no avanza de manera homogénea, sino que se adapta a las características sociales y económicas de cada región, al mismo tiempo que profundiza diferencias según la edad. 

Digital y clásico. En las regiones con menor desarrollo relativo, los medios digitales adquieren un peso aún mayor como principal vía de acceso a la información. En los grandes centros urbanos se mantiene una mayor presencia de medios tradicionales. 

El recorte etario confirma una tendencia clara. A menor edad, mayor predominio de redes sociales y plataformas de streaming como fuente informativa, mientras que en los segmentos de mayor edad la televisión continúa siendo el medio central. 

 El multiverso de las audiencias. Lo territorial y generacional como de ejes de estudio evidencian la coexistencia de múltiples ecosistemas informativos, y también plantea un desafío clave para la comunicación pública y política: entender que ya no existe una audiencia homogénea, sino múltiples públicos con hábitos, niveles de confianza y formas de consumo profundamente diferenciadas

Conclusión. En un país saturado de información, la confianza es el nuevo poder.

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