Cómo afectará la Zona Fría "reducida" en los bolsillos (y las urnas)

La ley que todavía trata el Congreso y achica el régimen de beneficios a usuarios de gas en red en el país tendrá distintos impactos entre la población de 1,6 millones de usuarios de los cuales, 400 mil son de Mendoza.

Director de Memo

 Las estimaciones técnicas coinciden en que el achicamiento del régimen de Zona Fría (ZF)para los usuarios de gas en red no incidirá en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Dentro del cálculo de este indicativo, el gas representa el 1,2 por ciento del IPC. Por lo que se presume que la inflación no aumentará significativamente por el aumento del precio de los consumos del gas que tendrán que pagar los usuarios que dejarán de beneficiarse con la ZF, ya que sus boletas acusarán entre el 30 y el 50 por ciento de aumento.

Para dar un dato comparativo de la composición del IPC, el bien de consumo que más influye en el IPC es la carne con un 8,5 por ciento. Esa es una explicación coherente sobre la base del cálculo del IPC que se hace en una dependencia estadística como es la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas.

De acuerdo a las proyecciones, serían 400 mil usuarios de Mendoza y 1,6 millones en el país los que se verían afectados por esta ley que reduce el beneficio.

La norma reduccionista fue aprobada inicialmente por Diputados de la Nación el miércoles 20 y será sancionada definitivamente cuando el Senado la apruebe la semana próxima, según los planes del oficialismo y sus socios en el Parlamento. 

Por qué ahora

Entonces, si bien no tendrá un impacto sensible en la inflación, la reducción del alcance territorial de la ZF sí tendrá un impacto en los costos particulares y familiares. Esto ocurrirá en las áreas donde ya no se aplicará el régimen una vez que la ley en tratamiento legislativo sea aprobada y aplicada (se presume que esto se vea en las facturas de junio).

Hay una lógica también económica que la detalló al Memo el experto Dante Moreno de este modo.

El impacto será en el salario, en el poder adquisitivo salarial, porque se tendrá que destinar más plata al pago del servicio de gas. Pero eso no se va a reflejar en el IPC, porque el aumento del servicio de gas será vía quita de subsidios, no aumento de la tarifa, ¿sí? Ahí vas a tener la diferencia, que pegará en el bolsillo, pero no por inflación.

Con esta definición, el economista ajusta el lente a la realidad económica de la población que, afectada por el aumento real del costo del servicio, entonces reducirá el consumo apagando estufas y hornallas y cuando tenga que pagar sus facturas del gas más caras y luego vea a Javier Gerardo Milei festejar porque la inflación cae, dirá que el presidente está fuera de la real realidad.

Son planos distintos del multiverso argento. Por eso la inflación puede llegar a desacelerar, pero las medidas impulsadas por la política del gobierno central, en este caso derogando una ley en el Congreso, producen el aumento del mal humor social y con la imagen presidencial cuesta abajo.

Incluso resulta curioso que Milei empuje este cambio teniendo en cuenta que estamos entrando en tiempo de bajas temperaturas y su decisión se notará más en la facturación por el aumento del consumo de gas. Sin embargo, quienes miran debajo del agua electoral aseguran que, avanzado el año y más cerca de las elecciones de 2027, el achicamiento del beneficio hubiera tenido un efecto más negativo para el oficialismo en la votación de octubre del año próximo.

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