Calle sin salida

La autora se autorretrata con estas letras poéticas que contienen tristeza, desolación, un sutil erotismo y una dosis de hiperrealismo nocturno.

Comunicadora y viticultora

Dónde estás amor de mi vida que no te puedo encontrar. Cuánto tiempo pasó desde la última vez que nos leímos. Los días se parecen en soledad a otros, de otras vidas, de otras eras. Hay una gran similitud en el vacío que aplasta el bullicio de esta noche. Hay también cierta paz, algún tipo de sosiego que bebe este café barato para despertar de estos días de aceptar y seguir en silencio.

¿Cómo se navega el horror de estos tiempos amor mío? Cada nuevo suceso me espanta más que el anterior y sólo he podido extremar mi capacidad de negación para sobrevivir.

Te extraño. Sé que si estuvieras aquí debatiríamos hasta el amanecer sobre este absurdo resurgimiento del fascismo que las mayorías han instaurado con una ingenuidad o crueldad que desespera.

¿Estarás esta noche también en vela?

¿Estarás quizás mirando hacia el infinito de estrellas en la oscuridad de tu pensamiento?

¿Estarás también buscándome?... deseando encontrarme en un abrazo eterno que convierta esta existencia yerma en un futuro fértil de ideas, de rebeldías y de luchas por la dignidad de los pueblos?

Dónde estás amor de mi vida que no te puedo encontrar. Te extraña mi piel, mi aliento, mi espalda y mi pecho.

¿Con qué furia despiertas cada día sabiendo que la avaricia colonialista envenena cada posteo, sabiendo que es falsa moneda corriente la marioneta de realidad que vemos?! Así en la tierra como en el cielo... Y en esa ausencia de sentido global más te extraño, sereno, refugio antibomb@s de indiferencia y escapismo new age de especialidad.

Dónde estás amor de mi vida que no te puedo encontrar. Te extrañan mis manos, mis piernas, mi boca y mi cuello. Podríamos espiar el alba desde la profundidad de las sábanas, mientras reímos haciendo planes para la merienda o el mercado, porque justamente ahora, en la total insensatez que nos gobierna, se hace imprescindible la simplicidad del amor cotidiano, permanente de presencia, calor, palabra y sonrisa que disipa los más temibles humores.

Dónde estás amor, dónde estás...

será en esta vida u otra que por fin me hallarás?

Esta nota habla de: