En resumen

La síntesis de los avatares políticos más importantes del 2025, en la pluma de Eduardo Atilio Da Viá.

Eduardo Da Viá

2025 ha sido un año intenso, vibrante, cambiante; por momentos nos dominó el temor y la tristeza; luego se transformó en confianza, esperanza y alegría.

Todo debido a los avatares político-económicos por los que hemos atravesado, con extremos realmente opuestos, donde parecía todo perdido, hasta ver renacer la esperanza de una Argentina mejor, más pensante, más adulta, más sincera, más acorde con los tiempos que el mundo vive.

El triunfo libertario en las últimas elecciones fue el pivote en el que todo dio una vuelta de 180 grados y, al parecer, se orientó en el sentido correcto.

La aprobación de la ley de presupuesto fue una demostración de madurez política que me sorprende, dado que los legisladores hasta ahora se olvidaron de su misión de legislar para el pueblo y no para ellos.

Pero el detonante mayor fue, sin lugar a dudas, la apendicitis. Afección esta, la más común de las enfermedades agudas del aparato digestivo, que requiere cirugía de urgencia.

En mi caso personal, en el año 1976, tuve que salir directamente del consultorio particular donde estaba atendiendo pacientes privados a la sala de operaciones del Policlínico de Cuyo.

En resumen

En 2 días estaba recuperado y nada había cambiado, tanto en el ámbito familiar como en el laboral: hospital y cátedra.

Pero en este caso, ese órgano vestigial, el apéndice cecal -así se lo considera-, que no cumple ninguna función y del que se puede prescindir sin que nada se altere, se transformó brusca e inesperadamente en la prima donna de una opereta insólita, cuyo argumento, en resumen, es la desaparición de la vida civil y pública de la persona más dañina que se haya encaramado en la presidencia de la Nación en toda la triste historia política de esta Nación.

Utilizó la mentira como barniz de su inimaginable demagogia, para robar lisa y llanamente del erario público hasta dejarnos prácticamente exangües; prodigando "ayudas" a diestra y siniestra cuando lo que se necesitaba es que los destinatarios encontraran puesto de trabajo legal y seguro.

Se rodeó de la flor y nata de la delincuencia política, de las fuerzas armadas, de la administración pública, para armar un entramado delincuencial que como nunca había sido visto.

Pero en algún momento la bomba que ella consideraba de fogueo explotó con toda la capacidad real de destruir, y fue la justicia, en un acto casi desconocido, que condenó a la ex Presidenta a seis años de cárcel por los desfalcos de la causa Vialidad y prisión domiciliaria en atención a la edad.

La pulsera electrónica la marcó para siempre, aunque ella no la veía.

Transformó el balcón en tribuna, a la que estaba tan acostumbrada, en un vano intento de movilizar a la feligresía para derribar al gobierno.

Javier Milei se convirtió en el blanco principal de su odio, y más cuando advirtió que su ascensor bajaba y el de Milei subía, cruzándose en el trayecto.

No sólo desconocía la triste realidad de su encarcelamiento y prohibición de por vida para el desempeño de cargos públicos, sino que se prepara para un regreso triunfal.

Eso en medicina se llama delirio de grandeza, y es patológico.

Pero fue precisamente aquí cuando el menos importante de todos los órganos de la anatomía humana, viendo la pasividad de los demás, que sabían de todos los maleficios que a diario profería la presidiaria, decidió erigirse en el protagonista de un cambio totalmente inesperado.

"Yo me inflamo -se dijo el apéndice- y veremos qué pasa; sé que moriré en el intento, pero todo sea por la Patria".

Del balcón y la terraza a una sala de hospital, de la que no hay registro fotográfico; ni siquiera los paparazzi lo han logrado.

¿Será verdad lo del íleo y la evolución normal para estos casos?

Lo cierto es que Cristina Fernández de Kirchner ha desaparecido, sin hacerle llegar a su "querido pueblo" ni una sola señal de audio o de imágenes que les asegure que está consciente y lista para volver al ruedo.

¿No estaremos frente a una gigantesca conspiración para huir del país o para transformarse en la mártir que, a pesar de sus graves dolencias, no deja de pensar en los millones de desamparados que cobijó bajo sus amantes brazos, pero para que nunca salieran de la indigencia, sino para que debieran permanentemente sus vidas a la prodigalidad desinteresada de la madre putativa?

Les dejo la inquietud.

Que cada uno logre construir un futuro feliz.

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