El escenario internacional abre nuevos interrogantes

El conflicto generado entre Irán y Estados Unidos ha desatado problemas con el petróleo y genera dudas acerca de su duración. Escribe Rodolfo Cavagnaro.

Rodolfo Cavagnaro

El conflicto entre EEUU e Irán está tomando dimensiones inesperadas. Ante la muerte de las principales cabezas del régimen teocrático, las nuevas autoridades decidieron atacar a países musulmanes vecinos a los cuales hace aliados a los EEUU y esto ha generado un verdadero caos ya que Irán metió en la guerra a casi 10 países más. La idea es causarle un daño político a Donald Trump porque esos países le pedirán que solucione el problema.

Además, hay serias dudas de que el gobierno de China esté proveyendo armas al régimen iraní, recordando que ese país es el mayor proveedor de petróleo para los chinos. En el medio, Irán anunció que no permitirás el pasaje de más buques petroleros por el estrecho de Ormuz y esta situación ha repercutido en el mercado del petróleo. En la versión Brent, el precio creció USD 20 para llegar USD 94, un valor que no registraba desde octubre de 2023.

Por supuesto, de mantenerse estos valores del crudo, que algunos especulan que podría llegar a los USD 100, habría consecuencias inflacionarias en todo el mundo y la Argentina no sería la excepción. Dado que Irán es un gran productor de petróleo, pero uno de los más grandes productores de gas, se espera que las transacciones de ambos rubros empujen los costos en todos los países.

La suba de los precios de estos insumos impacta en los costos de la energía (se genera mucha energía térmica) pero también en la petroquímica. El gas es un insumo muy importante para la fabricación de abonos químicos que se usan en la producción agrícola, así como en numerosos polímeros que son insumos en la industria petroquímica.

Lógicamente, el impacto sobre el precio de los combustibles es directo. Los especialistas sostienen que el petróleo explica el 50% del costo de los combustibles y por ello el impacto sobre la inflación es directo. No obstante, en Argentina, el titular de YPF explicó que, por el momento, no van a tomar ninguna decisión de aumentar porque piensan que el precio es transitorio, producto de un hecho coyuntural de corto plazo. No obstante, de mantenerse en el tiempo, las consecuencias se pueden sentir.

Caputo insiste con el relato

El ministro de economía estuvo esta semana en Mendoza, participando en el Foro de Inversiones organizado por el Consejo Empresario Mendocino (CEM), donde terminó coincidiendo con el gobernador Alfredo Cornejo (coincidió porque Cornejo habló primero, de lo contrario hubiera sido al revés) en la necesidad del equilibrio fiscal y la eficiencia de la gestión para cumplir con las obligaciones del Estado.

No obstante, el ministro señaló especialmente el mérito de haber bajado la inflación merced a haber bajado el gasto público en 5% del PBI en corto plazo. También señaló la importancia de haber bajado impuestos nacionales e introducido una cantidad de desregulaciones que han bajado el costo de las empresas.

Caputo señaló la importancia del proceso de acumulación de reservas y la decisión, por ahora, de no acudir a los mercados internacionales: el riesgo país no baja y con la actual coyuntura internacional, los mercados están muy alterados y no se puede esperar una baja en el corto plazo.

El ministro fustigó a los que piden una devaluación para ser competitivos porque, según dijo, significaría empobrecer a toda la población. A su vez, llamó a los empresarios a aprovechar el nuevo régimen que permite sacar los dólares del cochón sin tener que dar explicaciones. Les dijo que mientras los tiene guardados pierden porque el dólar casi no sube.

Una de las frases que más polémica generó fue cuando dijo que las provincias y los municipios también debían bajar el gasto y bajar impuestos para favorecer las inversiones. Casi la totalidad de los intendentes mendocinos salieron a contestar las palabras del ministro asegurando que la realidad que el refiere es de los municipios del gran Buenos Aires y que no conoce la realidad de nuestra provincia.

La economía demasiado tranquila

Mientras tanto, la economía argentina sigue un derrotero demasiado tranquilo, con notas disonantes que son los anuncios de empresas con problemas, despidos de personal y reclamos porque la economía no parece reactivarse. Más allá de algunas explicaciones acerca de cambios de hábitos, de problemas que hubo con viajes de compras a países vecinos y el problema de las aplicaciones de origen chino, lo cierto es que no se nota una mejora.

El mejor ejemplo de esta caída del consumo es la disminución en la recaudación del IVA ventas. Aunque pudiéramos suponer que, dadas las circunstancias, es posible pensar que haya una cierta elusión de impuestos por razones financieras, lo cierto es que la caída se verifica no solo en este impuesto, sino que lo verifican las provincias en Ingresos brutos.

Mientras tanto, se espera para el jueves 12 la publicación del IPC del mes de febrero. Según las consultoras que opinaron en el REM (Relevamiento de Expectativas de Mercado) el índice daría 2,7% y bajaría de forma muy lenta hacia el futuro. Según estas estimaciones el año terminaría con 26,1%, lo que indicaría un magro resultado.

En cuanto al dólar, las consultoras no prevén mucho crecimiento ya que lo ven cerca de $1740, lo que implicaría un aumento del 17% por debajo de la expectativa de inflación. Resta saber cómo puede repercutir la crisis del petróleo para poder saber la evolución futura de los precios.

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