Video y texto: Pandemocracia, la complejidad de una pandemia

Conocer y designar adecuadamente la naturaleza de la crisis es una condicion necesaria para que tomemos las mejores decisiones. En ‘Pandemocracia: Una filosofia de la crisis del coronavirus' (Galaxia Gutenberg), el filósofo Daniel Innerarity reflexiona sobre un momento excepcional de nuestra historia, una pandemia que provoca otras desigualdades y pone a prueba la solidez de nuestras democracias.

En los momentos de crisis las urgencias ponen en un primer plano a las personas practicas, a quienes organizan y deciden, asumiendo unos riesgos que a cualquiera le sobrepasarian. Sin ser la voz mas importante, creo que es necesario escuchar tambien a quienes hacen algo en apariencia tan poco resolutivo como interpretar lo que nos esta pasando. Una teoria de la crisis no es, ni siquiera en estos momentos de prioridad y triajes, algo ocioso. Conocer y designar adecuadamente la naturaleza de la crisis es una condicion necesaria para que tomemos las mejores decisiones. Pensemos que detras de muchas decisiones equivocadas habia mas ignorancia que falta de resolucion: designar la crisis como una guerra, calificar al virus de extranjero, confundirse con la funcion que les corresponde a los expertos en una crisis, por no mencionar nuestras faltas de atencion colectiva a la realidad cuando se trata de dimensiones latentes y que solo son visibles a largo plazo. Si buena parte de nuestros errores practicos se deben a fallos teoricos, no deberiamos considerar a la teoria como una perdida de tiempo, ni siquiera en estos momentos.

Cuando comenzamos a verificar la profundidad de la crisis se nos agolpan las preguntas que remiten a una teoria de la sociedad tras el coronavirus: todo lo que hemos teorizado hasta ahora sobre la democracia y la politica, acerca de la relacion entre lo publico y lo privado, el sentido de las naciones y la justificacion de Europa o, mas aun, sobre la naturaleza del mundo en el que vivimos requiere una nueva interrogacion. Es posible que las cosas no se transformen tanto como hubieramos temido o deseado; puede que cambien hasta el punto de que no nos sea posible siquiera concebirlo. En cualquier caso, conocer es cada vez menos aprenderse un listado de acontecimientos gloriosos del pasado y tiene que ver con el aprendizaje, es decir, con el conocimiento del futuro. En civilizaciones dinamicas y volatiles la sabiduria debida a la experiencia no tiene mas remedio que ser progresivamente sustituida por operaciones que podrian caracterizarse como aprender del futuro: prevision, prevencion, anticipacion, precaucion...

Una de mis preocupaciones desde hace anos es que debemos pensar en terminos de complejidad sistemica y transformar nuestras instituciones para gobernar los sistemas complejos y sus dinamicas, especialmente cuando nos enfrentamos a riesgos encadenados, es decir, cuando multiples cosas pueden salir mal juntas. A estas alturas es evidente que la crisis no ha sido abordada con esta perspectiva en todas sus fases. Al comienzo de la crisis muchos actores politicos y analistas la consideraron algo parecido a una gripe estacional, localizada en una region de un pais lejano, y nos advertian de que lo unico que debiamos temer es a la sobrerreaccion del panico. Se manejaban unas cantidades de contagios y fallecimientos que sugerian algo de limitadas dimensiones, sin caer en la cuenta de que los numeros apenas permiten calcular el riesgo en los sistemas complejos. Esos numeros deben ser entendidos en el contexto de un sistema general que incluye la consideracion del modo en que una epidemia actua sobre las infraestructuras sanitarias, asi como la reverberacion de esos impactos. Si no se piensa en terminos sistemicos, si los datos se toman aisladamente, las tasas de contagio y mortalidad podian considerarse como no alarmantes. Vistas las cosas desde una perspectiva sistemica, incluso unas cifras pequenas anuncian un posible desastre. Es cierto que la gripe mata anualmente a muchisimas personas, pero la comparacion no era esa. El problema era lo que podia significar anadir una pandemia de coronavirus a una gripe estacional en su momento mas algido y hasta que punto esto podia colapsar el sistema sanitario.

«Conocer es cada vez menos aprenderse un listado de acontecimientos gloriosos del pasado y tiene que ver con el conocimiento del futuro»

La teoria de los sistemas complejos distingue entre las interacciones lineales y las no lineales o complejas. En las primeras podemos sumar cantidades para adivinar el impacto combinado. Estamos manejando sucesos predecibles que corresponden a nuestras expectativas e infraestructuras, de manera que podemos anticiparnos preventivamente. En cambio, dinamicas no lineales son aquellas en las que una cosa no se anade simplemente a otra, sino que se generan efectos de cascada de manera que pequenos cambios acaban convirtiendose en transformaciones masivas. El coronavirus es un evento de este segundo tipo. ¿Por que?

Nuestros sistemas sanitarios tienen una capacidad limitada: no pueden tratar a la vez mas que a un numero determinado de personas y sus unidades especializadas (como las UCI) actuan como cuellos de botella cuando hay una avalancha de enfermos graves. Una enfermedad viral inesperada que coincide con la gripe estacional no es simplemente el doble de tragica que la gripe, sino que es potencialmente catastrofica. Las caracteristicas del coronavirus ponen de manifiesto que los pacientes necesitan recursos especialmente costosos. Lo relevante a efectos de entender la gravedad de la pandemia no era la tasa que arrojaba, sino que una sobrecarga de las UCI por el coronavirus provocaria tambien muertes debidas a otra causa: desde infartos, accidentes de trafico o ictus, es decir, todo aquello que requiere una respuesta inmediata para garantizar la supervivencia y que no podia ser atendido como se merecia en un momento de colapso.

La expresion «aplanar la curva» es un ejemplo de pensamiento sistemico. El confinamiento y la distancia que decretan las autoridades no se debe al riesgo que cada uno de nosotros podemos correr individualmente, sino que sirve para que no se produzca un contagio masivo que colapse los hospitales. Para identificar este tipo de medidas y para entenderlas es necesario pensar sistemicamente. Los titubeos de los primeros momentos de la crisis manifiestan que nuestro pensamiento dominante es lineal y la manera de disenar nuestras instituciones (alerta, gestion, atencion sanitaria, logistica, comunicacion...) es todavia deudora de un modo de pensar muy simple que tiene dificultades para hacerse cargo de fenomenos complejos, como la crisis climatica o la inestabilidad de una economia financiarizada, que ya nos han dado alguna senal de alerta.

Los aprendizajes nunca estan asegurados y puede haber lecciones que no sean atendidas. Habra ensenanzas practicas de diverso tipo, pero tambien alguna teorica, y entre ellas me atrevo a senalar como una de las mas importantes la de pensar en clave de complejidad. La crisis del coronavirus es uno de esos acontecimientos que no se pueden comprender ni gestionar sin un pensamiento complejo, pero hay otros muchos que nos estan exigiendo una nueva manera de pensar la realidad.

- Este es un extracto de ‘Pandemocracia: Una filosofia de la crisis del coronavirus', de Daniel Innerarity (Galaxia Gutenberg). Leé más textos como este en Ethic, haciendo clic aquí.


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