"Viejo Gómez, ¿dónde hay un mango?"

La pobreza hoy y a lo largo de la historia. Entre las circunstancias y lo estructural. Un repaso en el que la cultura no está ausente, realizado por Gustavo Capone para Memo.


Un dato que duele en el alma

Recientemente el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) precisó que el nivel de pobreza en la Argentina ascendió al 42% en el segundo semestre del 2020. El dato aumentó casi siete (7) puntos porcentuales con relación al mismo periodo de 2019. Todo en medio de la crisis pandémica, tras una larga cuarentena y con una tasa de inflación que no afloja. Donde además la franja de indigencia ascendió al 10, 8%, frente al 8% del periodo anterior, presentándose el rango más bajo de pobreza multidimensional en los mayores de 65 años. 

Pero hay un dato alarmante que nos debe aterrar a todos; del que nadie puede hacerse el distraído ni deslindar responsabilidades: la pobreza infantil llegó al 62,9% en el segundo semestre de 2020.

La radiografía social muestra que un panorama muy complejo nos acecha. Y en esto de recrear momentos de la historia nacional, comparando pasados tiempos duros con la actualidad, recaemos en la época donde irrumpe en la escena nacional un tango que pretendía ser una postal de la sensación popular. 

Allá por 1933, Ivo Pelay escribió una composición emblemática para la época: "Viejo Gómez, dónde hay un mango". Contó con la musicalización del reconocido Francisco Canaro y fue inmortalizado popularmente por la voz de la inigualable Tita Merello.

Aquellos tiempos de "la gran depresión" marcaron a fuego el mundo. Era una época jodida. Tiempo de posguerra. La "mishiadura" de la crisis del '30 tras la caída de la bolsa de valores de Nueva York golpeaba muy fuerte a todo el planeta. En el país gobernaba Agustín P. Justo, y justo en ese año 1933, moría el derrocado presidente Yrigoyen. Argentina se debatía en medio de una gran crisis política y económica. 

La dictadura gobernante había autorizado recursos extraconstitucionales con el argumento de remediar la situación. Dominaba el Senado y no existían los controles. Se habían proscripto a los adversarios políticos, se manipulaba la convocatoria a elecciones y el fraude era moneda corriente. El asesinato de un Senador Nacional (Enzo Bordabehere), más el escándalo del pacto Roca - Runciman ensombrecía cualquier posibilidad de acuerdo político.

Pero a pesar de todo eso ese calvario, en 1930 Argentina era el principal exportador mundial de carne congelada, maíz, avena y linaza, y el tercer exportador de trigo y harina. Era la undécima nación exportadora del mundo y había acumulado grandes reservas de oro. También por esos años, se ubicaba dentro de las diez naciones más ricas del planeta en términos de ingreso per cápita, y poseía más automóviles por habitante que Gran Bretaña. Mientras tanto la distancia entre la Argentina y cualquier país de América Latina en cuanto a desarrollo y prosperidad era abismal.

"Viejo Gómez, vos que estás / De manguero doctorao / Y que un mango descubrís/Aunque lo hayan enterrao / Definirme, si podes, / Esta contra que se ha dao, / Que por más que me arremango / No descubro un mango / Ni por equivocación; Que por más que la pateo / Un peso no veo en circulación". 

La pregunta sería: si hace casi 90 años atrás se cantaba y bailaba aquel tango, ¿qué tango compondríamos hoy? Muchas podrían ser las repuestas. No deberíamos ignorar muchos avances en una gran cantidad de materias vinculados a la adquisición de nuevos derechos políticos y sociales, pero siempre queda flotando en el ambiente la sensación de que hemos perdido una nueva oportunidad. Ayer, y casi siempre.

"Cuesta abajo"

"Si arrastré por este mundo / La vergüenza de haber sido / Y el dolor de ya no ser". Otro clásico de la música ciudadana. De Alfredo Le Pera y Carlos Gardel. "Cuesta abajo". Fue grabado en 1934. Y continúa en otra estrofa. "Ahora, cuesta abajo en mi rodada / Las ilusiones pasadas / No me las puedo arrancar".

Obvio; el tango no habla de economía, aunque reflejaba claramente un drama. Quien sí habla de economía, y sobre todo de la pobreza, es Alberto Minujin. También en su libro "Cuesta abajo", una compilación de irrefutables académicos que ya advertían lo que se vendría. "En la rodada", es uno de los capítulos de ese trabajo editado por UNICEF y Losada. Aquí solo un párrafo del capítulo nombrado refiriéndose a la pobreza: "La ubicación final de este proceso, cuyo fin todavía no se vislumbra, dependerá no sólo de cuánto sino también desde dónde se cae". Los tangos son del '30. Este libro es de 1993. Estamos en 2021. Da la sensación que no aprendemos.

Pobreza. Una deuda pendiente y en pendiente

Entre las deudas pendientes indudablemente los índices de pobreza tan altos son una asignatura que debemos.

Una cita: "A partir del cambio de modelo de acumulación que se produjo en Argentina en 1976, en el contexto de la dictadura militar, se inició un proceso de incremento de los porcentajes de población que vivía en condiciones de pobreza. El desempleo, el subempleo horario, la disminución del salario real, el trabajo ‘en negro', la precarización laboral y la regresividad en la distribución del ingreso indujeron el aumento del porcentaje de hogares cuyos ingresos no alcanzaban para cubrir una canasta básica de bienes y servicios básicos". Mayoritariamente coincidiremos. Esto viene desde lejos. Y "en rodada".

El INDEC, el sector dirigente y "la gente"

¿Qué foto nos muestra el Indec? Entre otras, y la más cruel: la pobreza. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) tiene entre sus funciones la de producir información estadística estratégica para la toma de decisiones en el campo de las políticas públicas. Fue creado en 1968. Pero recién en 1988 es cuando se estableció como un parámetro regular, y a partir de los resultados de la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares de 1985/1986, el establecer y comunicar lo que comúnmente llamamos "la línea de pobreza".

Hagamos un repaso. En octubre de 1982 (14 meses antes de la asunción de Alfonsín) la pobreza en el Gran Buenos Aires llegaba a casi el 22% de los hogares, mientras que el mismo mes de 1985 (ya con casi dos años de mandato) bajó al 14%. Pero en mayo de 1989 (dos meses antes de dejar anticipadamente su puesto) subió al 20% y en octubre de 1989, apenas dos meses después de la asunción de Carlos Menem, el 38% de las viviendas estaba por debajo de la línea de la pobreza, y más allá de los índices de mejora debido al control del proceso inflacionario mediante la convertibilidad (en 1995 - 22%), al cabo de un tiempo la situación social estructural se desbarranco abruptamente, siendo en 1999 de 27% (aunque la Universidad de La Plata determinó 39% en un estudio paralelo) cuando triunfó la Alianza.

La tasa más alta de pobreza se alcanzó luego de la explosión de la convertibilidad registrada a fines del 2001 (De La Rúa), ya que en octubre de 2002 ascendió al 57,5% de la población y al 45,7% de los hogares (algunas consultoras privadas llegaron a determinar 66%). A partir de entonces se aplicó el plan Jefes y Jefas de Hogar y desde fines de 2009, la Asignación Universal por Hijo (AUH), que permitieron suavizar las cifras totales de pobreza. Aunque en la primera década del siglo XXI la economía se recuperó a partir del 2003 y eso permitió reducir las cifras de pobreza, desempleo e inflación, en esta última década el ciclo se revirtió por la falta de crecimiento económico del país, que se agravó en 2020 por la pandemia global y la extensa cuarentena.

En el medio, comenzaron a desdibujarse las cifras reales de la pobreza durante la intervención de hecho al Indec registrada entre 2007 y 2015, que comenzó por la inflación y luego siguió con otras cifras sensibles, entre ellas justamente la gente que no vive en condiciones dignas. Mientras el entonces ministro Axel Kicillof decía que contabilizar a los pobres significaba estigmatizarlos, otros funcionarios aseguraban que la Argentina tenía menos pobres que Alemania. Desde ahí, la cosa no mejoró. Mauricio Macri se encontró con índices de pobreza altos; prometió en su campaña "pobreza 0" pero concluyó su mandato con 35,5%.

Conclusión con un ejemplo prestado

George Bush y Bill Clinton se enfrentaban en las elecciones estadounidenses de 1992. Las primeras encuestas mostraban que Bush ganaría cómodamente. Su grado de aceptación alcanzaba al 80% apoyándose en sus éxitos de política exterior. Había concluido la Guerra Fría y había triunfado en el Golfo Pérsico. Fue entonces cuando en la campaña de Clinton (dirigida por James Carville) decidieron que había que enfocarse en conceptos sensibles relacionados con la vida cotidiana y las necesidades urgentes e inmediatas. Entonces Clinton enfocó su mensaje en 3 ejes. 1) "Es la economía, estúpido". 2) Cambio vs. más de lo mismo. 3) No olvidar el sistema de salud. Terminó ganado la elección. Un ejemplo para ver que estamos haciendo nosotros. De no ser así, aquellos tangos seguirán más vigentes que nunca.


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