El Ecoparque abre una nueva etapa tras una década de reconversión

El antiguo zoológico reabrirá de manera progresiva con visitas guiadas, ingreso gratuito, espacios reforestados y una propuesta centrada en la conservación ambiental, la educación y el bienestar animal.

Después de diez años de transformación, el histórico Zoológico de Mendoza está listo para recibir nuevamente al público, aunque con una propuesta completamente diferente a la que lo caracterizó durante décadas. Convertido ahora en Ecoparque, el predio apuesta por la conservación de la biodiversidad, la educación ambiental y el respeto por la fauna, dejando atrás el modelo tradicional de exhibición de animales en cautiverio.

La reapertura se realizará de forma gradual y permitirá a los visitantes recorrer un espacio renovado que combina patrimonio histórico, restauración ecológica y actividades educativas. El ingreso será gratuito y las primeras experiencias se desarrollarán mediante visitas guiadas y grupos reducidos.

Actualmente, el Ecoparque alberga 1.050 animales, una cifra muy inferior a la registrada años atrás, cuando más de 3.000 ejemplares vivían dentro del predio. La reducción fue posible gracias a programas de rehabilitación, reinserción y traslado de animales a santuarios y reservas especializadas.

El predio cuenta con 46 hectáreas, de las cuales 42 están irrigadas. Entre el 25% y el 30% de la superficie permanecerá destinada exclusivamente al cuidado de los animales y quedará fuera del alcance de los visitantes para garantizar su bienestar.

A diferencia de la experiencia que ofrecía el antiguo zoológico, el nuevo recorrido no estará basado en la observación permanente de fauna. El objetivo es promover una reflexión sobre el cautiverio y fomentar una relación más respetuosa con la naturaleza. Si bien algunos ejemplares podrán ser observados durante la visita, permanecerán en espacios especialmente acondicionados y alejados del contacto directo con el público.

Recuperación ambiental y servicios sustentables

La reconversión también incluyó importantes tareas de recuperación ecológica. Junto a distintas organizaciones se desarrollan programas de reforestación y restauración de áreas degradadas, que hoy forman parte de los espacios educativos del parque.

Entre las novedades se destacan los paradores sustentables equipados con paneles solares, donde los visitantes podrán acceder gratuitamente a agua fría y caliente para recargar botellas o preparar mate, reforzando así la apuesta por prácticas amigables con el ambiente.

El Ecoparque abre una nueva etapa tras una década de reconversión

Un recorrido entre historia y naturaleza

El paseo permitirá redescubrir sectores emblemáticos del antiguo zoológico, como la histórica boletería de ingreso y la antigua residencia de descanso de los gobernadores mendocinos. A ello se suman nuevas construcciones destinadas a futuros servicios para los visitantes.

Uno de los espacios más llamativos será el museo al aire libre, donde el artista Alejandro Zalazar Correa convierte árboles muertos en esculturas inspiradas en la fauna autóctona. Guanacos, cóndores y otras especies cobran nueva vida a través de estas intervenciones artísticas que combinan naturaleza, cultura y educación.

Las familias también encontrarán una plaza de juegos temática, cuyos sectores recreativos llevan nombres vinculados a instituciones representativas de Mendoza, como los Bomberos y la Policía provincial, buscando acercar a los más pequeños a distintos aspectos de la vida comunitaria.

Un símbolo de cambio

El recorrido también invita a recordar algunos capítulos de la historia del antiguo zoológico. Uno de ellos está relacionado con las jirafas que habitaron el predio entre 1990 y 2004. Durante ese período vivieron seis ejemplares -Lucerito, Soledad, Claudia, Belén, Tomy y un macho que nunca fue bautizado-, ninguno de los cuales superó los tres años de permanencia debido a distintos problemas de salud y manejo. Tras la muerte de Belén y Tomy, en 2004, nunca más se incorporaron jirafas al parque.

El Ecoparque abre una nueva etapa tras una década de reconversión

La visita, de aproximadamente dos horas, finaliza en un sector que sintetiza la filosofía del nuevo Ecoparque. Allí donde antes existían jaulas y espacios destinados al cautiverio, hoy se extiende una zona recuperada con flora nativa que simboliza la restauración del entorno natural.

El cierre del recorrido está dedicado al cóndor andino, especie emblemática de la cordillera y protagonista de una muestra que resume los pilares de esta nueva etapa: conservación, educación, investigación científica y participación ciudadana.