"Era una organización aceitada desde hacía 15 años": el testimonio clave del fiscal que llevó a Bento a la condena

Dante Vega reconstruyó en Radio Post cómo se investigó al exjuez federal por asociación ilícita, cohecho y lavado de dinero, describió amenazas, presiones y maniobras para frenar la causa, y aseguró: "Los hechos se mantuvieron inconmovibles".

Editó: C.Pérez

El fiscal federal Dante Vega, responsable de la investigación contra el exjuez Walter Bento, ofreció en el programa " A pesar de las llamas" por Radio Post un testimonio minucioso sobre cómo se llegó a la condena por asociación ilícita, cohecho y lavado de activos, en una causa que sacudió al Poder Judicial mendocino.

La conversación comenzó con la mirada de Marcelo Arce sobre los primeros pasos de la causa. El conductor admitió que al comienzo no confiaba en que el expediente llegara a buen puerto. "Cuando esto saltó yo era muy pesimista acerca de dónde iba a terminar esta historia. Primero por la desconfianza en el funcionamiento de la Justicia, segundo porque estábamos hablando de un juez muy poderoso dentro de los tribunales federales de Mendoza", recordó.

Tras el fallo, reconoció que la sentencia lo sorprendió: "Para mí es una gratificación haber llegado a la condena del viernes. Estoy gratamente sorprendido y, si querés, reconciliado en algunos puntos".

Según relató Vega, al principio eran solo 4 personas las que investigaban el caso, y que, en paralelo, el propio exjuez intentaba entorpecer la investigación, que comenzó en 2020 a partir de un informe policial "muy críptico" que mencionaba coimas en el Juzgado Federal N°1. "No nos detuvo. Empezamos de a poco con una investigación muy compleja", explicó.

Uno de los puntos decisivos fue el análisis del teléfono vinculado a Aliaga, a quien definió como "mano derecha" del juez. "Trajimos ese SIM card, lo leímos y había 265 contactos entre Aliaga y el número de Bento. Esa prueba Bento nunca la pudo refutar. Nunca", subrayó.

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Una banda, coimas y lavado

Vega sostuvo que la Justicia logró probar un circuito completo de corrupción. "La condena es por asociación ilícita, cohecho y lavado. La Justicia determinó que Bento había armado una banda, que pedía coimas y que como producto de esas coimas lavaba plata y compraba bienes. Es un esquema muy cerradito", afirmó.

Detalló que el grupo tenía jerarquías claras: "Estaba Bento en la cúpula, luego seguía Aliaga, después otros abogados como Ortega y Alba, y una serie de letrados fungibles que entraban y salían en los casos".

Según el fiscal, se trataba de una estructura prolongada en el tiempo: "El tribunal dice que se mantuvo al menos 15 años. Es un montón".

El mecanismo, describió, combinaba causas por contrabando y narcotráfico con presiones económicas: "La cárcel es un elemento de presión muy importante. Aliaga se juntaba con los familiares, apuntaban a las mujeres de los presos y formulaban una cifra en dólares invocando el nombre del juez".

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Hubo pagos millonarios. "Tenemos casos de contrabandistas que pagaron US$700.000 para recuperar la libertad", reveló. Y agregó: "Lo que estaba en juego era la libertad. Todo lo contrario de lo que debería ser un juez. Lucraba con la desesperación".

También habló de cuevas financieras: "Había conversaciones interceptadas donde decían que a Walter había que darle la mitad para que los deje trabajar. Y vaya si los dejaba trabajar".

Sobre el patrimonio del exmagistrado fue categórico: "Nunca articuló una explicación razonable sobre sus bienes, ni en el Consejo de la Magistratura, ni en el jurado de enjuiciamiento ni en el juicio". Y remarcó: "Aun sumando los ingresos de toda la familia durante su carrera judicial, no alcanzaba para justificar los inmuebles, los autos ni los viajes".

Amenazas, maniobras y la condena

El fiscal relató que desde que Bento supo que estaba siendo investigado comenzó una ofensiva para frenar la causa. "Irrumpe en el Ministerio Público Fiscal diciendo ‘me están investigando a mí'. Fue a Migraciones para evitar que nos dieran información y trató por todos los medios de apartarme", enumeró.

También denunció amenazas directas: "En conversaciones privadas que se ventilaron en el juicio hablaban de matarme. Jaime Alba fue condenado por amenazas. Amenazar a un fiscal es un delito gravísimo".

Vega describió el uso de hackers para bloquear pericias telefónicas y maniobras para vaciar cajas de seguridad. "Desarrolló conductas obstructivas desde que se enteró. Iba a reparticiones públicas para que no nos informen", sostuvo.

La defensa, según explicó, buscó desacreditar la causa con acusaciones de tortura. "El tribunal revisó los 70 cuerpos del expediente y no vio una sola denuncia por tortura. Esa estrategia fracasó", afirmó.

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Tras la condena a 18 años, aclaró que Bento continuará detenido: "Mientras tanto sigue preso. No hay motivos para que deje la prisión". Y precisó que ahora el expediente seguirá en Casación, luego de que se conozcan los fundamentos del fallo.

Al final, Vega habló en primera persona sobre el cierre del proceso: "Sentí satisfacción y después esa sensación de que terminó algo que parecía no terminar nunca. Fue muy intenso. No hubo una audiencia en la que no me atacaran".

Y concluyó: "Cuando terminó dije: ‘Bueno, de una vez por todas ocurrió esto'".

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