Jaquelin: "Fue una puesta en escena para no dar explicaciones"

El periodista analizó el paso de Manuel Adorni por el Congreso y el respaldo de Milei. Habló de "doble vara", cuestionó la falta de respuestas sobre el patrimonio y advirtió por el costo político en un contexto económico adverso.

La presentación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el Congreso dejó más interrogantes que definiciones. Así lo planteó el periodista Claudio Jaquelin, quien interpretó la exposición como una estrategia política antes que un ejercicio de rendición de cuentas, durante una entrevista en el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post.

"Les voy a contar lo que yo quiero", resumió Jaquelin sobre el tono inicial del funcionario, al que describió como una señal clara de que no habría explicaciones sobre los puntos más sensibles. En particular, cuestionó la decisión de evitar referencias a su situación patrimonial amparándose en que existen causas judiciales en trámite. "Sabemos que es más que relativa" esa postura, advirtió, al recordar que el propio oficialismo ha opinado sobre expedientes en curso cuando se trata de adversarios.

Falta de respuestas y sospechas patrimoniales

Para Jaquelin, el punto central no pasa por los bienes en sí, sino por su origen. "Lo que se cuestiona acá y lo que no aclaró Adorni es de dónde salieron los fondos para incrementar su patrimonio", sostuvo. Y remarcó que ese crecimiento se produjo "en el momento en el que él empezó a desempeñarse en la función pública".

En ese sentido, insistió en que los funcionarios tienen la obligación de dar explicaciones: "Los hombres públicos están obligados a dar cuenta de lo que pueda comprometer el accionar público". También puso bajo la lupa posibles inconsistencias, como "hipotecas extrañas" y gastos no registrados, que podrían implicar "por lo menos" evasión fiscal o "ocultamiento de ingresos".

El periodista también mencionó los ingresos de la empresa de la esposa del funcionario, vinculados -según dijo- a firmas contratistas del Estado. Esa situación, planteó, "entraña una sospecha de irregularidad y de tráfico de influencias".

Jaquelin no dejó pasar el contraste con el rol previo de Adorni dentro del Gobierno: "Era el Savonarola del gobierno y ponía en el potro de la inquisición a los adversarios políticos", graficó, en alusión a la vara moral que supo exigir a otros.

En términos políticos, interpretó la exposición como una jugada defensiva: "Lo que vimos ayer era claramente una presentación que tenía por objeto hablarle a los propios, descalificar a los ajenos, blindarse para no dar explicaciones".

La fuerte presencia del presidente Javier Milei y de todo su gabinete también fue leída como un mensaje. Para Jaquelin, ese despliegue "pone en duda el respeto por la división de poderes", al tiempo que refuerza una lógica de confrontación con el Congreso.

Sobre el respaldo a Adorni, consideró que el Gobierno "no le puede soltar la mano", ya que se trata de una figura clave del esquema de poder: "Representa como pocos a Javier y a Karina Milei". Además, advirtió que desprenderse de él implicaría "un proceso de debilitamiento muy potente en un momento bastante crítico".

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Sin embargo, el cálculo oficial podría estar fallando. "El tema no baja de la agenda pública, crece y está teniendo un costo muy alto para el gobierno", señaló. Ese impacto, explicó, es especialmente sensible porque golpea el capital simbólico construido alrededor de la ética.

Economía y expectativas en caída

El análisis se completa con un contexto económico que, según Jaquelin, agrava la situación política. Describió un escenario de caída del poder adquisitivo, aumento de gastos esenciales y deterioro del empleo, que reduce el ingreso disponible de las familias.

Cuestionó además la mirada oficial centrada en variables macro: "El gobierno tiene una tendencia a mirar números macro y promedios que no reflejan la realidad de la mayoría". Y citó una frase para ilustrarlo: "En el promedio se ahogan los enanos, y los enanos cada vez son más".

El problema, concluyó, ya no es solo la situación actual sino el deterioro de las expectativas: "El esfuerzo ha sido muy grande, la retribución muy poca y la posibilidad de que eso se revierta queda cada vez más lejos". Un diagnóstico que, según advirtió, empieza a reflejarse tanto en encuestas como en la percepción cotidiana de la sociedad.

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