La oposición debate si la presencia de sus gobernadores junto a Fernández es o no "apoyo cerrado"

Los gobernadores escucharon y no hablaron. El Gobierno hizo alarde de su propuesta, sin haberlos consultado antes. Los opositores se fueron sin hablar y en Juntos por el Cambio hay debate entre los hombres "de partido" y los que tienen que apechugarse gobernar en un Estado hegemonizado por el Poder Ejecutivo, sin Congreso ni Justicia.

Los integrantes de la oposición no se han puesto de acuerdo, todavía en torno a si la presencia de sus gobernadores en el anuncio formulado por el ministro Martín Guzmán en torno a la negociación de la deuda privada es o no un apoyo cerrado a lo decidido o simplemente, un guiño de confianza. Pero si de gestos se tratara, debería interpretarse que primero los mandatarios que responden a la UCR y al PRO confiaron, fueron y volverán a sus lugares no se sabe aun si convencidos o habiendo cumplido un deber que se vieron en cierta forma obligados a ejecutar.

Mientras en el Gobierno se dan por avalados por la oposición en su propuesta a los bonistas privados de no pagar la deuda por tres años, las estructuras partidarias parecen estar yendo por un camino distinto. Las fuentes consultadas por Memo hablan de "estado de bronca" dentro del PRO -que pareció convalidar Horacio Rodríguez Larreta al salir de la Residencia de Olivos con gesto adusto y negándose a hacer declaraciones, a la vez que con su auto estacionado fuera de los límites de la casa presidencial- mientras que en la UCR piden que, en este caso, se les consulte el por qué de sus presencias y palabras directamente a los gobernadores, derivando la atención hacia quienes ejercen el cargo y, posiblemente, tengan alguna dependencia particular de lo que les pida o exija el Presidente. El único radical que habló al salir del encuentro fue Gustavo Valdés, gobernador de Corrientes: "Escuchamos la propuesta y es un primer paso, empezó la negociación, que es lo que pedía la oposición. Queda mucha la tela para cortar y está claro que tiene que ser cumplible para la Argentina". En el medio, por las dudas que haya que capitalizar o renegar sobre lo dicho.

No hay voces partidarias oficiales al término de la reunión y lo más probable es que estén buscando un acuerdo en torno a un mensaje común, porque a decir verdad, a nadie le convence dentro de Juntos por el Cambio el término usado de "default virtual", entre otros asuntos esbozados por el "ministro de Deuda", Guzmán.

El condimento más duro, quizá, que describe la puesta en escena en Olivos es que los gobernadores fueron invitados a estar, pero no consultados ni informados previamente en torno a lo que se diría en el encuentro.

El mendocino Rodolfo Suarez fue con una carpeta de pedidos al Presidente, más movilizado por esa razón que por el tema central del convite que le hizo romper su aislamiento en Mendoza. Dirá él cómo es que le fue, sobre todo, con un plan de "administración de la cuarentena" a nivel local del que esperaba recibir el visto bueno.

Sobre el encuentro, Suarez habló antes y allí se refirió que "es un momento en la historia de nuestro país en el que necesitamos venir, no alcanzaba con hacer reuniones online". Se mostró más expectante que convencido del apoyo: "Los temas son muy importantes y tienen que ver con cómo seguimos con esta cuarentena, qué va a pasar con la deuda, con la situación de las provincias, y con cada uno de nuestros municipios, así que venimos con mucha expectativa de poder manifestar como vemos la situación desde cada punto del país", dijo, según una gacetilla distribuida por el Gobierno de Mendoza.

La foto salió como el Presidente esperaba: a su derecha sentó a la bastante oculta vicepresidenta Cristina Fernández y a su izquierda a Horacio Rodríguez Larreta. La crónica de la reunión incluyó no solo a los gobernadores que fueron (18 en total) sino a invitados que nadie explicó por qué estaban allí, como los senadores Jorge Taiana y Mariano Recalde. El mensaje presidencial no se salió de la línea tradicional de relatar que él "junto a Néstor Kirchner en 2003..." etc., etc., etc.

El otro dato curioso es la comunicación del Gobierno de Mendoza sobre el encuentro, en el que envió una crónica completa del anuncio de Guzmán, lo cual podría indicar cierta satisfacción. El problema es que en lugar de declaraciones post reunión de Suarez, enviaron unas previas al encuentro en el que los gobernadores no dijeron "esta boca es mía".

Finalmente, se verá cómo en las próximas horas lo partidario se desembaraza de la responsabilidad de que sus gobernadores hayan avalado con sus presencias silenciosas. Y aquí aparecerá un nuevo punto de triunfo para el Gobierno que hoy lo hegemoniza todo, incluyendo la virtual supresión del Congreso y el autoaislamiento de la Justicia: el debate interno de los opositores, con gobernadores que requieren sostener una línea de financiamiento directa con la Casa Rosada y no pueden sacar los pies del plato.

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"Como gobernador de Mendoza -dijo- siempre hemos apoyado las medidas tomadas por el Presidente, incluso antes de la pandemia, durante la crisis financiera", dijo Suarez.